Investidura de triples rebajas

Pedro Sánchez y Pablo Casado en su reunión en el Congreso de los Diputados el 16 de diciembre de 2019. Foto: EFE/PSOE/IM

Investidura de triples rebajas

España va a dejar de ser noticia en el mundo, pero acumulará tres rebajas: para España, para el independentismo y para el desequilibrio social

Ha costado un poco más de lo inicialmente previsto (entiéndase por inicial la noche del 10-N) pero Pedro Sánchez va ser investido. Está claro que para este viaje no necesitaba las alforjas de las segundas elecciones, pero también que de lo perdido —tres diputados y la posibilidad de gobernar en solitario— ha conseguido sacar más de lo que parecía: una investidura de rebajas.

De triples rebajas. En primer lugar, rebajas para la España del palo y tentetieso; en segundo lugar, rebajas para el independentismo; last but not least, rebajas para el creciente desequilibrio social en perjuicio de los menos favorecidos y de las clases medias.

Se han oído voces, y no precisamente desde la derecha confesa y confusa, tildando a Sánchez de contenedor vació, que se va llenando sucesivamente, por osmosis, según a quien se arrima. Ciertamente, ha acumulado méritos para llevarse esta fama, sin embargo…

Sin embargo ha sucedido a la postre algo sustancial y primordial, más para su partido que para él mismo: situar al PSOE en cabeza entre los escasos socialistas supervivientes en Europa. Visto de lejos es poco mérito, si bien por estos lares todos sabemos que ha resultado impagable el demérito de la derecha, por tensar demasiado a la sociedad primero y luego dividirse.

Antes de adentrarnos en la naturaleza poco sustancial de las triples rebajas enunciadas, un esbozo de teoría general de los apuros socialistas europeos en los últimos decenios. De algún modo, hay que intentar explicar por qué en algunos países remontan y gobiernan mientras en otros se hunden tal vez sin remisión.

Sin menospreciar otros factores, es de temer que dependa básicamente de uno. A saber, la distancia que los separa de la derecha. A menos distancia, más endeblez, y viceversa.

Sabido es, o debería ser, que tras la caída del Muro, la derecha occidental dejó de temer al comunismo y empujó el péndulo de la historia hacia la injusticia social y la acumulación de mayor riqueza en menos manos. Esta trayectoria no ha terminado.

Pues bien, en Europa, y empezando por Blair, los socialistas que han contribuido a tal viraje en vez de oponer resistencia, han pagado un altísimo precio. También en otros países, como en Alemania, donde se quedan sin espacio porque la derecha protagoniza, no el freno al péndulo pero sí la atenuación de sus efectos entre los del medio y de abajo.

Los partidos deben permanecer arraigados a sus ideas

Sea como sea, una ley incluso más general indica que los partidos deben estar y permanecer profundamente arraigados en sus ideas, en el sentido de su existencia, en su razón de ser. En cuanto se desarraigan pierden hojas y papeletas de voto.

Eso es lo que ha evitado Pedro Sánchez en España. Es discutible si lo ha hecho por intuición, por cálculo, por temor a ser fagocitado o por inconsistencia, pero el resultado está ahí. Como decía un poeta poco sabio pero poeta al cabo, no sabemos lo que se cuece ni cómo se cuece, pero los resultados, a menudo brutales, saltan siempre a la vista.

Con la investidura, España va a dejar de ser noticia en el mundo, y esa, visto lo visto, es la mejor noticia.

Lo que de veras hubiera puesto en jaque al PSOE habría sido una oferta incondicional de apoyo del PP. Por suerte, a Casado no se ocurrió. Sánchez hubiera tenido que aceptar, si bien para él es mejor apoyarse en bastón pequeño, en este caso dos, Podemos y ERC, que ponerse en brazos de un oso dispuesto a acunarle primero y abrazarle luego hasta hundirte las costillas en los pulmones.

Acabemos estas líneas por donde empezábamos. ¿Hasta dónde van a llegar las rebajas? Seguramente, y dicho sea como apunte inicial de legislatura, no tan lejos como algunos temen, o desean más que temen, o temen dejar de temer.

El límite de las rebajas en España

Por un lado, queda establecido que los tribunales españoles no van a enmendarse por su cuenta y que solo lo harán en la medida en que los europeos obliguen. La diferencia es que Sánchez encajará los actuales y los próximos reveses con una menor irritación. Rebaja al palo sí, pero menos y obligada.

Por su parte, las rebajas del independentismo en sus exigencias revisten la mayor importancia. Por muchas vestiduras que se rasguen en Madrid, las concesiones son, más que escasas, insustanciales o como mucho ambiguas. Por si fuera poco, ahondan lo suyo en las división entre ERC y JxCat, de manera que la famosa bilateralidad es ya casi papel mojado.

En cuanto a la tercera, las concesiones a los sufridores permanentes, tanto de la crisis como del crecimiento, su alcance en términos reales, o sea de bienestar material y servicios, no va a depender tanto de las exigencias, ya menguantes, de Podemos como de lo que autorice la coyuntura económica y Europa esté dispuesta a tolerar en forma de mayor déficit.

Algo es algo. Lo importante de la investidura es que España se apresta a dejar de ser un problema para una Europa que ya rebosa de envites difíciles de superar. No es que las soluciones a lío hispano están a la vuelta de la esquina ni mucho menos. Es que va a dejar de ser noticia en el mundo, y esa, visto lo visto, es la mejor noticia.

Este artículo no refleja necesariamente la opinión del consejo editorial o de Economía Digital y sus accionistas.

Xavier Bru de Sala

Analista, Economía Digital

De Xavier Bru de Sala recordamos su aclamado Fot-li, que som catalans (2005) y la vuelta de tuerca Fot-li encara més que som catalans (2006). Su producción literaria ha logrado varios premios. Además de con Economía Digital, colabora en El Periódico.

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