Pablo Casado anuncia su candidatura a presidir el PP. En la imagen, el vicesecretario de Comunicación del PP, Pablo Casado. EFE/Oto

Casado el Breve o Sánchez el Breve

O bien Pablo Casado o bien Pedro Sánchez podrían tener un mandato bien corto sino juegan correctamente sus cartas

A la vista de que Soraya la pérfida no hizo aflorar dossier alguno para fulminar a Pablo Casado, habrá que deducir que el nuevo líder popular se ha mantenido al margen de la ciénaga de la corrupción. Deducción provisional, tratándose del PP y de un correcaminos de las titulaciones.

La jueza que lleva el caso decidirá, pero desde Barcelona eso huele a chamusquina insuficiente. Una garbanzo crudo en el zapato es molesto, y más al inicio de una andadura política. Pero no es, o no parece, una roca que tapona el desfiladero.

El problema de Casado es Ciudadanos

El problema de Casado no está en sus trabajos perdidos de estudiante prodigio ni en la oposición interna –el PP esta diseñado para que sólo mande el de arriba— sino en el ring de la política. Se llama Ciudadanos. Sin la grave amenaza de C’s sobre la integridad electoral del PP, Rajoy seguiría en su puesto.

De no ser por el espejismo de Macron llamado Rivera, Casado no hubiera tenido posibilidades de ganar. Con razón se ha destacado que Rivera y Casado parecen mellizos políticos.

Lo de Rajoy echado de manera indirecta por el subidón de C’s es una hipótesis plausible. Lo de Casado como el mejor perfil para batir a Rivera va a misa. A misa en latín, de las de antes.

Tal y como están las cosas, el PP no está para cuestionar a Casado

Si no es víctima de un Cifuentes, Casado tiene recorrido. Soraya está más perdida que la madrastra de Blancanieves. Con la que le cae, no está el PP para cuestionar alegremente al nuevo líder. El listón en las próximas elecciones generales no va a estar muy alto. Casado se salvará si conjura el peligro de desdoblamiento de la derecha en dos partidos.

Aunque el PSOE se le acerque en número de diputados, o incluso si le gana, la misión de Casado, devolver el poder a su legítimo dueño que es el PP, puede realizarse en dos tiempos. Mejor de una tacada, claro, pero en la España electoralmente compuesta de hoy eso parece harto difícil con un discurso monolítico.

Si en la próxima convocatoria electoral Casado aprueba la asignatura pendiente con un buen trabajo sobre “Cómo devolver a su estatura primigenia a los enanos que han crecido”, podrá exhibir por primera vez un máster de verdad y se habrá consolidado. El título de ‘el Breve’ será para Sánchez. O...

No hay rosas para el PSOE

Erró Pedro Sánchez al creer que su mandato sería el caminito de rosas que da al parque florido de la mayoría suficiente. Para nada. Tantas rosas como espinas, o más espinas que rosas.

El Congreso de se va de vacaciones con un suspenso a Sánchez. Vuelva en septiembre habiéndose empollado el manual del buen negociador. Si insiste en que se lo aprueben todo sin negociar, a cambio de nada, se despeñará. Si se acomoda a la incomodidad de las espinas, sobrevivirá.

Sigue siendo válido que cualquier alternativa a Sánchez es peor para quienes le votaron. Válido pero insuficiente. La mayoría de rebote no es eterna.

Si fuera más inteligente, Sánchez ya habría pactado y negociado todas las propuestas con anterioridad

Si alguien con verdadera inteligencia política estuviera en el lugar de Sánchez ya habría negociando en privado las concesiones, perimetrado los desencuentros, pactado la longitud de las espinas y la profundidad de las heridas. Es lo que hizo Felipe González cuando perdió la mayoría absoluta. La revolución y la autodeterminación no pueden acordarse. Lo demás sí.

Si acierta a mostrarse humilde y negociador, aunque no le adorne ni una des estas dos virtudes, Sánchez puede llegar al final de la legislatura o decidir el momento de convocar elecciones. Lo principal es que no le defenestren, porque entonces se habría ganado el título de “Sánchez el Breve”.

La abstención de Iglesias y Puigdemont es un aviso para Sánchez

La abstención de sus socios es un severo aviso. Es todo lo que necesitan Pablo Iglesias para salir en la foto y Puigdemont para alimentar a su electorado sin arriesgarse a perder la primacía independentista con una doble convocatoria de elecciones, generales y autonómicas.

Podría ser que el sucesor del título de Pipino –el Breve— en la España del siglo XXI no fuera ni Casado ni Sánchez. Tras usurpar el poder real, Pipino disfrutó de un fructífero reinado, fundó la dinastía Carolingia, engendró al gran Carlomagno y es además antepasado directo de Felipe VI. No fue denominado el Breve porque su reinado fuera corto sino por su escasa estatura. Alguien puede tener menos fortuna.

Este artículo no refleja necesariamente la opinión del consejo editorial o de Economía Digital y sus accionistas.

Xavier Bru de Sala

Analista, Economía Digital

De Xavier Bru de Sala recordamos su aclamado Fot-li, que som catalans (2005) y la vuelta de tuerca Fot-li encara més que som catalans (2006). Su producción literaria ha logrado varios premios. Además de con Economía Digital, colabora en El Periódico.

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