Javier Bernal. ED

Javier Bernal: “Si el periodismo investiga seguirá vivo y se podrá financiar”

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Bernal publica 'Por un puñado de letras', una novela sobre las pesquisas de un diario digital acerca de las mafias terroristas

Barcelona, 22 de abril de 2017 (13:24 CET)

Javier Bernal muestra optimismo. Tuvo una gran acogida con su primera novela, El enigma de Rania Roberts (Suma, 2014), y lo ha vuelto a hacer. Publica Por un puñado de letras (Suma), con la sonrisa de quien cree que el periodismo sigue vivo y podrá asegurarse su futuro si investiga con pasión y esfuerzo. “Si el periodismo investiga seguirá vivo y se podrá financiar”, asegura en un encuentro con Economía Digital.

Su historia es peculiar, pero muestra que para escribir, como los periodistas, hay que conocer. Bernal, valenciano, es un ejecutivo de banca que vive y trabaja en Estambul, en una sociedad en plena ebullición, con Erdogan como gran demiurgo que tiene enormes detractores, pero también millones de admiradores. Con todo ese bagaje, --Bernal también había trabajado en una entidad financiera en Nueva York—el novelista traza una intriga centrada en las investigaciones de un diario digital sobre un crimen, que le lleva a la financiación de grupos terroristas.

Bernal es un financiero en Estambul, que ha novelado una intriga sobre mafias

Con un ritmo endiablado, y buenos diálogos, Bernal está especialmente interesado en el futuro del periodismo. Lee entre cuatro y cinco medios cada día, a los que está suscrito, pero devora también otros muchos medios, la mayoría digitales. Ha investigado y ha comprobado cuáles son las nuevas rutinas de los profesionales de la información, que están entregados a la redes sociales para poder difundir sus trabajos.

Ello le lleva a asegurar, como demuestra en la novela, fresca y real, --refleja esa obsesión por los usuarios únicos y el contador de visitas que se mira una y otra vez—que el mundo ha cambiado y que deben ser los propios lectores los que tomen conciencia de la importancia de las buenas investigaciones.

“Se puede establecer una red de contactos, personas que quieran colaborar, que se comprometan a financiar un medio, a través de fundaciones o comunidades”, asegura Bernal, convencido de que existe un futuro, que será, seguro, ya muy diferente a los tradicionales periódicos de papel.

El autor de Por un puñado de letras cree en plataformas de lectores para financiar los medios

Bernal lo consigue, por lo menos, y precisamente, a través del papel, del de su novela Por un puñado de letras. Es Presstalk, un digital creado por dos amigos de la universidad, Pablo y Ryan, que desean que el medio sea una especie de plataforma de intercambio libre de información.

¿Propone que sean los lectores, profesionales como él mismo en su faceta de directivo financiero, los que aporten información y colaboren estrechamente con periodistas? “Es un camino, que se irá modificando, que se irá complementando, pero sí, creo en esa relación por un periodismo que sea útil a los intereses de la mayoría de una sociedad, para que sea más justa”, concluye.

En el medio de la novela de Bernal los datos se criban, se contrastan. Es una apuesta clara por el poder de la información, frente a los intereses de los negocios multimillonarios que dirigen gobiernos dictatoriales o grupos terroristas. Es decir, no todo esta perdido, para el autor, que cree que la sociedad acabará entendiendo que si no ayuda a esos medios, al periodismo en general, acabará aplastada.

No apta para los nostálgicos, no recomendada para los que crean que el mejor periodismo quedó atrás hace décadas, la novela de Bernal relata con realismo cómo se ha avanzado en los últimos años, con las aportaciones de los nuevos medios digitales. ¿Es el medio el mensaje? No para Bernal, dependerá de los profesionales, pero….¿Y la financiación?

Bernal apuesta por el periodismo para defender la democracia, si es que se quiere defender

Bernal cree en la economía colaborativa, en la complicidad de muchos y diferentes actores. Su esperanza, pero también su convencimiento, es que alguien deberá realizar un trabajo que es esencial para una democracia, y que, cuando demuestre, en cada caso, que es útil, acabará recibiendo la financiación necesaria.

Otra cosa es, y ahí no entra Bernal, aunque da algunas pistas –deberán leer la novela—si lo que no acaba de encontrar una complicidad real es el propio sistema democrático, que va perdiendo adeptos, al considerar que no es eficaz, como está pasando en la propia Turquía, con Erdogan, y cuya evolución conoce muy bien Javier Bernal.

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