¿Por qué Tarradellas genera anticuerpos en el independentismo?

El expresidente del Gobierno Adolfo Suárez y el expresidente de la Generalitat Josep Tarradellas durante una reunión en abril de 1978

¿Por qué Tarradellas genera anticuerpos en el independentismo?

En 1981 el expresidente Terradellas avisó de una “política de provocación e intimidación iniciada por Cataluña”

El anuncio de cambio de nombre del aeropuerto del Prat de Barcelona (21/12/2018), que añadía el nombre de Josep Tarradellas, desató las críticas de un independentismo que señaló que el personaje representaba un autonomismo y un régimen del 1978 listo para ingresar en el museo de la historia.

Finalmente, el BOE oficializó el cambio (1/3/2019) y el aeropuerto pasó a denominarse Josep Tarradellas Barcelona-El Prat. El independentismo catalán respondió con el silencio.

Tarradellas criticó duramente el nacionalismo catalán

¿Por qué Tarradellas -expresidente de la Generalitat provisional de Cataluña de 1977 a 1980- genera anticuerpos en el independentismo? ¿Por qué es una de las bestias negras del independentismo?

La respuesta está en la dura crítica –él, que se definió como republicano y catalanista– que propinó al nacionalismo catalán. Crítica que merece la pena recordar por su actualidad. Alguna conclusión sacaremos.

Si ustedes leen la carta que Tarradellas publicó en La Vanguardia el 16 de abril de 1981 –dirigida a Horacio Sáenz Guerreo, por aquel entonces director del diario- se darán cuenta del porqué de la aversión del independentismo hacia el personaje.

En la carta a ‘La Vanguardia’ Tarradellas pidió que no se proclamará el Estado Catalán

Más: la carta brinda un ajustado retrato –teoría y práctica- del nacionalismo en general y del nacionalismo catalán en particular. De ahí, los anticuerpos.  

En la carta –publicada con el título Josep Tarradellas enjuicia la situación en Cataluña-, el expresidente señala lo siguiente:

1. Que presentía una etapa que conduciría a la ruptura de los vínculos de compresión, buen entendimiento y acuerdos constantes con el Gobierno del Estado.

2. Que esta etapa nos llevaría a actitudes deplorables y a una situación que recordaría otros tiempos muy tristes y desgraciados para Cataluña con el concurso de la propaganda tendenciosa y el espíritu engañador del nacionalismo.            

 El expresidente de la Generalitat, Carles Puigdemont (d), junto al exvicepresidente del Govern y exconseller de Economía, Oriol Junqueras. EFE/ Andreu Dalmau

Crítico con el nacionalismo catalán

Terradellas ya sentenció: la demagogia y la exaltación de un nacionalismo exacerbado pesa más que la opinión de aquellos que prevén el fracaso rotundo

3. Que el nuevo presidente solo quería tener presente a Cataluña cuando ambos pueblos debían ir unidos en sus anhelos comunes.

4. Que una vez más se impondría la conducta nacionalista de utilizar todos los medios al alcance encaminados a hacer posible la victoria de su ideología frente a España.

5. Que todo sería orquestado para llegar a la ruptura de la política de unidad, paz y hermandad aceptada por los ciudadanos de Cataluña.

6. Que la demagogia y la exaltación de un nacionalismo exacerbado pesa más que la opinión de aquellos que prevén el fracaso rotundo.    

7. Que no se proclamará el Estado Catalán y se querrá hacer olvidar las actitudes irresponsables e imperdonables de quienes harán fracasar nuestra autonomía, consiguiendo la desunión de Cataluña y el enfrentamiento con España. 

8. Que es desolador que la megalomanía y la ambición personal de algunos nos haya conducido al estado lamentable en que nos encontramos y nuestro pueblo haya perdido la ilusión y confianza en el futuro.

9. Que se trata de ocultar el fracaso de una acción de Gobierno y de la falta de autoridad moral de sus responsables.

10. Que esos responsables utilizan un truco conocido y desacreditado: convertirse en el perseguido, la víctima. Que si España nos persigue, boicotea, desprecia y se arrepiente de haber reconocido nuestros derechos y quiere expulsarnos de la vida política.

11. Que no hay que actuar con suficiencia como hasta ahora y pensando que solamente nosotros tenemos razón.

12. Que la política de provocación e intimidación iniciada por Cataluña abusa de la buena fe de quienes están tendenciosamente informados.

Asombrosa, la capacidad de predicción de Tarradellas.   

La crítica al nacionalismo catalán

El texto de Tarradellas es un ejercicio de definición del nacionalismo victimista, demagógico, excluyente, fullero, adoctrinador y manipulador, prisionero de sus propias obsesiones. Un ejercicio que anuncia el ser y estar de un nacionalismo conflictivo, desleal e irresponsable que propicia la fractura política y social. 

En el discurso de Tarradellas hay algo del Isaiah Berlin que percibe el nacionalismo como movimiento que sumerge al individuo en una comunidad y una tradición que imponen una manera de ser, pensar y actuar que asegure –la "dictadura blanda", dijo en cierta ocasión- el Nosotros frente al Ellos.  

Decía Tarradellas que Cataluña “es demasiado pequeña para que se desprecie a ninguno de sus hijos y lo bastante grande para que quepamos todos”.

¿Eso genera también anticuerpos al independentismo?

Este artículo no refleja necesariamente la opinión del consejo editorial o de Economía Digital y sus accionistas.

Miquel Porta Perales

Analista, Economía Digital

Miquel Porta Perales completa un año particularmente productivo con ED Libros. A Totalismo se suma Paganos, que analiza el renacimiento de lo pagano en sus diversas formas de expresión. Su próximo libro será Sumisión en la granja.

Enviaremos un mensaje al correo indicado con el enlace que deberás clicar para completar el alta. No recibirás ningún boletín hasta entonces. Política de privacidad