Por qué se manifiestan los antirracistas

Dos manifestantes alzan sus pancartas durante una manifestación contra el racismo en Deventer, Países Bajos, el 13 de junio de 2020 | EFE/EPA/RVL

Por qué se manifiestan los antirracistas

¿Por qué se manifiestan ahora cuando se da el caso que en Estados Unidos las víctimas negras disminuyen de año en año?

La muerte brutal –presunto homicidio– de George Floyd –ciudadano norteamericano negro–, a manos –mejor sería decir, a rodillas– de un policía blanco, ha generado una gigantesca ola de protestas en Estados Unidos en que han muerto varias personas y se han incendiado edificios y vandalizado y saqueado un número importante de comercios en diversas ciudades.

Dicho lo cual, surge la cuestión: ¿contra qué y por qué se manifiestan –o no– los llamados antirracistas? Diversas hipótesis y una conclusión.

Contra qué se manifiestan –o no– los antirracistas

1. Contra el racismo blanco que asesina negros. ¿Por qué lo hacen ahora cuando se da el caso que en Estados Unidos las víctimas negras disminuyen de año en año? Si en 2016 los homicidios de negros ascendieron a 7.881 (el 53% del total), en 2018 –última cifra disponible– descendieron hasta 7.407 (el 49,9% del total).

(Paréntesis impertinente: ¿por qué los manifestantes no protestan contra los negros que asesinan negros? En 2016, los homicidios de negros a manos de negros ascendieron a 2.570, mientras que en 2018 –última cifra disponible– ascendieron a 2.600. Fuente: los datos de este párrafo y el anterior –obtenidos del FBI– se han extraído del trabajo de Gustavo Jaso: Minneapolis. ¿Y no protestan por los 2.500 ciudadanos negros asesinados por otros negros cada año?, 1/6/2020).

2. Contra una policía racista que asesina negros. ¿Por qué lo hacen ahora –las últimas grandes manifestaciones datan de 2014 por la muerte de Eric Garner y Michael Brown a manos de la policía– cuando los datos indican que el número de negros que murieron por disparo de la policía, o en comisaría, pasó del 4,1% en 2015 al 3% en 2016? Fuente: The Washington Post, citado en el artículo de Gustavo Jaso.

(Paréntesis impertinente: ¿por qué los manifestantes no protestan por el hecho de que los varones negros, que representan el 6% de la población de Estados Unidos, sean responsables del 42% de las muertes de los policías durante los últimos diez últimos años? Fuente: Mario Noya: Racismo y criminalidad en EEUU: fake news vs. fucking facts, 7/6/2020).

3. Contra el hecho de que los negros tengan (2019) el doble de probabilidades de morir en enfrentamientos con la policía (el 24% de los muertos son negros pese a constituir el 13% de la población) y su tasa de encarcelamiento (2018) sea seis veces superior (2.272 negros por cada 100.000 adultos afroestadounidenses y 392 blancos por cada 100.000 adultos blancos). Fuente: BBC News MundoGeorge Floyd: 4 datos que muestran la profunda desigualdad racial entre blancos y negros en EE.UU, 3/6/2020.

(Paréntesis impertinente: ¿por qué los manifestantes no protestan porque, en 2012 y 2013, los delincuentes negros cometieran una media de 560.000 delitos violentos contra blancos (sin contar los homicidios), mientras que en el mismo periodo los delincuentes blancos cometieron 99.403 delitos del mismo tipo contra negros? Fuente: Mario Noya, Racismo y criminalidad en EEUU: fake news vs. fucking facts, 7/6/2020).

¿La violencia callejera ha de ser el motor del cambio?

En Estados Unidos –como en muchos otros países–, el racismo estructural existe y son los negros –discriminación, tasa de pobreza, desocupación, mortalidad infantil, vulnerabilidad ante el coronavirus– quienes suelen llevarse la peor parte pese a vivir en el país ascensor por excelencia. Pero, ¿por qué el malestar se expresa hoy y no antes? Y, ¿quién expresa ese malestar?

El solidario egoísta

No dudo de la sinceridad de la mayoría de los manifestantes. Pero, no de todos. Un número considerable de ellos –creo– responde al perfil del solidario egoísta que se manifiesta, bien para tranquilizar su mala consciencia de blanco privilegiado, bien para exhibir ante los demás su apuesta por el Bien y su condición –falsa– de víctima por delegación.

En cambio, sí dudo de la sinceridad de los otros colectivos. ¿Por qué –como se ha señalado– el antirracismo se manifiesta hoy y no antes cuando ya había argumentos suficientes para hacerlo? ¿Por qué hay quien se olvida –además de algunos datos inoportunos o impertinentes que rompen su relato benefactor y redentor– de los avances en la cuestión del racismo en Estados Unidos?

Se dirá que la muerte/asesinato brutal de George Floyd es un caso excepcional que justifica las manifestaciones de hoy. Cierto. Pero, hay algo más. George Floyd es la chispa –la palanca– que justifica que unos y otros arremetan –esa es la clave de las manifestaciones antirracistas, con o sin comillas– contra Donald Trump y el sistema.

Demócratas y republicanos

Ahí está el demócrata Joe Biden que necesita desprestigiar a un Donald Trump que no ha dado la talla política y humana, ni ante la epidemia de Covid-19, ni ante la muerte/asesinato de George Floyd. ¿Que Joe Biden y los demócratas están preocupados por el racismo? También lo están por desacreditar al adversario en las presidenciales de noviembre.

Por eso, para obtener votos de la denominada Iglesia negra, Joe Biden se manifiesta y acude a la iglesia. Más: Joe Biden intenta ocultar que la policía de Minneapolis está bajo el mandato de un alcalde demócrata. Y de un gobernador igualmente demócrata.

Por decirlo todo, a Trump también le interesan –a contrario sensu– las manifestaciones vandálicas. Por eso, asiste a la iglesia y esgrime la Biblia. Objetivo: el voto evangelista. Por eso, afirma –de acuerdo con la Insurrection Act de 1867– que el ejército debe tomar el control de las ciudades en que la policía se vea superada por los acontecimientos. Objetivo: el voto de la ley y el orden.

Los 'antifas' que no los son

Ahí están los grupos y grupúsculos autodenominados antirracistas y antifascistas que toman la calle para demostrar lo que realmente son por la vía de los hechos: agresión a la policía, rotura de escaparates, asalto de supermercados, incendio de edificios y vandalización de estatuas de conocidos “racistas” y “fascistas” como Cristóbal Colón, Abraham Lincoln o Winston Churchill.

Cabe esperar que no quemen las obras completas de Aristóteles por no condenar la esclavitud. ¿Antirracistas? ¿Antifascistas? Lo suyo –además del fanatismo y la inquisición– es la destrucción del Sistema. Ya lo señaló Oriana Fallaci: “Hay dos tipos de fascistas: los fascistas y los antifascistas”. ¿Y George Floyd? La excusa.

Un oportunismo y una hipocresía –de unos y otros y los de más allá que se suman a la causa en función de sus intereses particulares– que plantean dos cuestiones en absoluto baladíes en una democracia consolidada. Primera: ¿la violencia callejera ha de ser el motor del cambio? Segunda: ¿la violencia callejera puede considerarse como una forma de desobediencia civil?

Este artículo no refleja necesariamente la opinión del consejo editorial o de Economía Digital y sus accionistas.

Miquel Porta Perales

Analista, Economía Digital

El nuevo libro de Miquel Porta Perales, Sumisión en la granja (ED Libros, 2019), logra el respaldo de la crítica por sus "frases cortantes, puyas, agitación..." (La Vanguardia). Y es que cuando “el pensamiento crítico zozobra, conviene recobrar fuerzas con Porta Perales” (ABC)

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