La izquierda recupera la política franquista de la vivienda

Pablo Iglesias y Pedro Sánchez tras la segunda votación de la investidura, el 7 de enero de 2020. Foto: EFE/JCH

La izquierda recupera la política franquista de la vivienda

El "ideal franquista" del acceso universal a la vivienda ha renacido en la izquierda, como se desprende del acuerdo firmado por PSOE y Unidas Podemos

Eduardo Haro Tecglen, en la entrada “franquismo” de su Diccionario político (1995), señala que “con el paso del tiempo... ha ido rehaciéndose un ideal franquista que no dice su nombre, que se refugia en otras organizaciones de la derecha, parlamentaria o extraparlamentaria”.

¿Y si una parte de ese “ideal franquista” reapareciera hoy en la izquierda? Me refiero al ideal de la vivienda al alcance de todos que se lee en el Fuero del Trabajo de 1938 cuando habla de “hacer asequible a todos los españoles las formas de propiedad” entre las cuales “el hogar familiar”.

Entiéndase lo que digo. No afirmo que el franquismo se reencarne hoy, tout court, en la izquierda española. No es eso. Lo que sostengo es que el “ideal franquista” del acceso universal a la vivienda –en propiedad o alquiler– ha renacido en la izquierda, como se desprende del documento Coalición progresista firmado por el PSOE-Unidas Podemos.

Nada que objetar. Lo que llama la atención no es el ideal en sí, sino la manera de lograrlo que recuerda la política de vivienda del franquismo. Vayamos por partes.

El ideal habitacional franquista

El arquitecto y urbanista –también historiador, a tenor de su obra escrita– Ramón Betrán Abadía, en su trabajo De aquellos barros, estos lodos. La política de vivienda en la España franquista y postfranquista (2002), brinda una excelente radiografía de lo que fue la política de vivienda franquista.

Ante la necesidad de vivienda para albergar a los españoles, el Régimen promulgó una Ley de Bases de Arrendamientos Urbanos –de hecho tres leyes: 1946, 1955 y 1964 con su correspondiente texto articulado en 1947, 1956 y 1965– que establecía la prórroga forzosa de contratos, o el contrato indefinido renovado automáticamente, y la congelación de las rentas del alquiler. A ello, añadan la subrogación de contratos por fallecimiento del arrendatario.

Obvio: se produjo un desfase con el precio de mercado de los alquileres y, en consecuencia, muchos propietarios de viviendas optaron por no alquilar dada la congelación por decreto del precio.

Si bien se mira, la única manera de revalorizar la propiedad y acercarla al valor de mercado. Lo que también sucedió es que, de facto y de iure, el propietario perdió la capacidad de disponer de su vivienda. Así se desincentiva la compra-venta y el alquiler de viviendas en España. Así se agrava el problema de la vivienda en España.

En dichas circunstancias, cuando la propiedad se convierte en una carga, el propietario sí tenía la oportunidad de salir del círculo vicioso de la legislación franquista: vender la casa a bajo precio al inquilino para liberarse de la maldición de la propiedad.

La política de vivienda del franquismo fomentó la construcción e incentivó el alquiler y la compra

Del alquiler a la compra, el dictador dio un paso más en su política de vivienda. Entra en juego el Fuero del Trabajo ya citado: “El Estado asume la tarea de multiplicar y hacer asequibles a todos los españoles las formas de propiedad ligadas vitalmente a la persona humana: el hogar familiar...” (XII, 2 y 3).

En cumplimiento del Fuero del Trabajo, el franquismo impulsó la construcción de nuevas viviendas a través del Instituto Nacional de la Vivienda (1939) con el amparo de Ley de Propiedad Horizontal (1960).

Como señala Ramón Betrán Abadía, la política de vivienda del franquismo fomentó la construcción e incentivó el alquiler y la compra. Además, compensó la escasa oferta privada de vivienda de bajo coste de la época y creó trabajo en la construcción y afines.

Aparece la especulación del suelo, que se liberaliza, y constructoras y bancos obtuvieron beneficios. Como no podía ser de otra manera, el Régimen se legitimó al poner la vivienda al alcance del pueblo.

El ideal habitacional de la izquierda

Hoy, 80 años después del Fuero del Trabajo y otras leyes franquistas de las cuales se habló más arriba, quien se acerque al programa de Podemos (2019) se llevará una sorpresa. Lo mismo ocurre con el documento Coalición progresista (2019) firmado por el PSOE-Unidas Podemos.

En su programa, Podemos, por enumerarlo sin solución de continuidad, habla del derecho a la vivienda como derecho fundamental, del derecho a una vivienda asequible y del acceso a la vivienda como una cuestión de Estado.

Hay soluciones que agravan los problemas

Podemos habla de la vivienda pública como solución a la crisis habitacional que padece el país, de la creación de un gran parque de alquiler público a precio asequible mediante la cesión obligatoria y las sanciones a los grandes tenedores de vivienda vacía.

Podemos también habla de la prórroga automática del contrato de alquiler si el arrendatario es vulnerable y el arrendador es un gran propietario, de garantizar un alquiler estable, asequible y seguro, de un contrato de arrendamiento indefinido, de la intervención del mercado del alquiler, de mecanismos de control y regulación de los precios del alquiler.

Por su parte, en el documento citado del conglomerado PSOE-Unidas Podemos se habla de “frenar las subidas abusiva del alquiler”, del “parque público” de viviendas y del “Plan Estatal de Vivienda”.

Ni el Instituto Nacional de la Vivienda de Pedro González-Bueno (1939) o el Ministerio de la Vivienda dirigido por José Luis Arrese (1957) no lo hubieran dicho mejor. Y eso que el primero era ingeniero de caminos y el segundo arquitecto.

Aires franquistas en una política de vivienda con consecuencias parecidas a las de su predecesora: estatalismo, intervencionismo, cuotas obligatorias de vivienda social en la promoción privada, descenso de la promoción privada, desfase con el precio del mercado, congelación de la renta del alquiler, índice de precios fijados por la Administración, propietarios estigmatizados que no alquilarán para librase de los efectos que ello implica.

¿Ni un español sin casa, ni un español sin alquiler? De acuerdo. Pero, ¿cómo? Hay soluciones que agravan los problemas.

Acertijo

¿A quién pertenece el discurso siguiente relacionado con el tema?

El texto: “Nosotros venimos para ser el pueblo, venimos para los humildes, para la clase media; no para los capitalistas. Nuestra obra exige el sacrificio de todos, principalmente el de los que tienen más, en beneficio de los que no tienen nada. Llevaremos a buen término la obra de una reforma social impuesta con cariño, exigiendo a todos el cumplimiento de sus deberes”.

Este artículo no refleja necesariamente la opinión del consejo editorial o de Economía Digital y sus accionistas.

Miquel Porta Perales

Analista, Economía Digital

El nuevo libro de Miquel Porta Perales, Sumisión en la granja (ED Libros, 2019), logra el respaldo de la crítica por sus "frases cortantes, puyas, agitación..." (La Vanguardia). Y es que cuando “el pensamiento crítico zozobra, conviene recobrar fuerzas con Porta Perales” (ABC)

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