Gobierno incompetente, autonomías negligentes y algo más

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, en la Conferencia de Presidentes

Gobierno incompetente, autonomías negligentes y algo más

¿Por qué todas las autonomías de España –líderes en porcentaje de contagio– forman parte del denominado semáforo rojo de la UE?

No hace falta ser un epistemólogo de reconocido prestigio internacional para percibir que lo que acontece suele obedecer a alguna causa. Cosa que ya sabían –dejando a un lado a Aristóteles– los escolásticos, Francisco Suárez, Descartes o Leibniz. Antología de textos: “nada es sin causa”, “nada existe sin agente causante”, “nada puede tener la nada por causa”, “nunca pasa nada sin que haya causa o razón determinante.”

Pero, al parecer, la “razón suficiente” o “causa eficiente” que teorizaron los clásicos, no funciona en España. ¿Por qué todas las autonomías de España –líderes en porcentaje de contagio– forman parte del denominado semáforo rojo de la UE? Se admiten apuestas. Será la novedad de la pandemia, o la inexperiencia, o la prisa en la desescalada. ¿Responsables? Haberlos, haylos.

Gobierno incompetente

1. Que desoyó y ocultó –por cinco veces– los primeros avisos y alertas que llegaron de la OMS –“potencial de pandemia”, “emergencia sanitaria global”, “muy alto riesgo” y “vigilancia activa”- durante los meses de febrero y marzo de 2020. La respuesta del Ministerio de Sanidad: “no afecta a la evaluación del riesgo”.

2. Que anunció las primeras medidas contra el coronavirus el 12 de marzo, cuando ya se habían identificado casi 3.000 contagiados y contado 84 fallecidos.

3. Que no adquirió –como aconsejaron la OMS y la UE durante las primeras semanas de la epidemia de coronavirus– el material sanitario suficiente para hacer frente a la pandemia. A ello, que hay sumar –o restar– la ausencia de un comité de expertos, el descontrol aeroportuario, el déficit de rastreadores, la escasez de recursos en la asistencia primaria y deficiencias -¿interesadas?– en el recuento de fallecidos..

4. Que autorizó manifestaciones en espacios abiertos y cerrados que fueron un auténtico caldo de cultivo y propagación del coronavirus.

Un Gobierno que no asume la responsabilidad de tomar determinadas decisiones por temor a las consecuencias de índole diversa

5. Que practicó una política errática –con errores graves– en materia de información sanitaria contra el contagio por coronavirus: “España no va a tener más allá de algunos casos” o “mascarilla sí” y “mascarilla no”. Más: la pandemia está “controlada”, “hemos vencido al virús” y “tenemos que perder el miedo, tenemos que salir a la calle, animar la economía”.

6. Que incumple la promesa de reformas legales –especialmente un nuevo marco jurídico que evite el recurso al estado de alarma– que favorezcan la lucha contra la pandemia de la Covid-19.

7. Que culpabiliza y criminaliza a la oposición –paradoja digna de estudio: el Gobierno se ha convertido en la oposición de la oposición– para socializar sus responsabilidades sanitarias, sociales y políticas.

8. Que elude su responsabilidad apelando a la cogobernanza gobierno/autonomías. En la práctica, desgobierno.

9. Que no asume la responsabilidad de tomar determinadas decisiones –ni tácticas ni estratégicas: la desaparición del Gobierno durante el período de la desescalada, por ejemplo– por temor a las consecuencias de índole diversa –políticas, sociales y económicas– que de las mismas podrían desprenderse.

10. Que entrega –intereses políticos del momento– el control de la epidemia a las autonomías. Al respecto, el artículo séptimo de la Ley Orgánica de los estados de alarma, excepción y sitio (1981) –texto: “a los efectos del estado de alarma la Autoridad competente será el Gobierno o, por delegación de éste, el Presidente de la Comunidad Autónoma cuando la declaración afecte exclusivamente a todo o parte del territorio de una Comunidad”-, sirve para renunciar el mando único y la responsabilidad que implica.

Las autonomías no se distinguen por la gestión eficiente de la pandemia

11. Que intenta sacar provecho político del estado de alarma solicitando un período de vigencia de seis meses. ¿Seis meses sin control político ni jurídico? Así se transforma una emergencia sanitaria en un ciclo de excepcionalidad democrática. ¿Quién se fía de Pedro Sánchez?

Autonomías negligentes

1. Que con frecuencia –deslealtad institucional– se resisten a coordinar sus esfuerzos con el Estado e impiden el diseño de un solo plan en un marco nacional único.

2. Que, en el más generoso de los casos, reivindican una gestión federal o confederal de la pandemia que suponga un incremento de poder y recursos.

3. Que exigen la gestión descentralizada de la pandemia de la Covid-19 sin cargar, a posteriori, con los resultados negativos de la misma.

4. Que no se distinguen –un calco del Estado y sus vicios– por la gestión eficiente de la pandemia. Por ejemplo: táctica y estrategia dubitativas, no refuerzo de la atención primaria o escasez de rastreadores.

5. Que eluden su responsabilidad cargándola a un Estado que también tiene la mala costumbre de no asumir la responsabilidad.

Y algo más

1. Esa estupidez que, en lugar de reconocer las equivocaciones y los errores, los exhibe. Y se recrea y se obstina en ello. Prejuicio, dogmatismo, celos, odio, automatismo del discurso, incapacidad de rectificar, pérdida del sistema del límite, la creencia que se impone a la realidad, fanatismo. Y el caso es que el estúpido, a veces, es sincero cuando cree lo que cree y dice lo que dice. Cómico, pero sincero. Estúpido: necio, ignorante, vanidoso.

2. Esa “masa que de pronto aparece... el movimiento de unos contagia a los otros... la masa ya no se conforma con piadosas condiciones y promesas, quiere experimentar ella misma el supremo sentimiento de su potencia... la masa nunca se siente satisfecha... la destrucción de imágenes que representan algo es la destrucción de una jerarquía que ya no se reconoce” (Elías Canetti, Masa y poder, 1960).

El semanario británico The Economist, en un artículo titulado Dancing with death. Spain’s poisonous politics have worsened the pandemic and the economy (3/10/2020), advertía de la “venenosa política española” que "empeora la pandemia y la economía” y está “bailando con la muerte”. Ahí tienen ustedes la “razón suficiente” o “causa eficiente” de los filósofos que aparecen al inicio de estas líneas.

Este artículo no refleja necesariamente la opinión del consejo editorial o de Economía Digital y sus accionistas.

Miquel Porta Perales

Analista, Economía Digital

El nuevo libro de Miquel Porta Perales, Sumisión en la granja (ED Libros, 2019), logra el respaldo de la crítica por sus "frases cortantes, puyas, agitación..." (La Vanguardia). Y es que cuando “el pensamiento crítico zozobra, conviene recobrar fuerzas con Porta Perales” (ABC)

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