El 'proceso' como negocio, consumo y agencia de colocación

El vicepresidente económico de la Generalitat, Pere Aragonès, y el presidente Quim Torra en una sesión del parlamento catalán. /EFE/Andreu Dalmau

El 'proceso' como negocio, consumo y agencia de colocación

El nacionalismo catalán ha generado un subdesarrollo crónico para la comunidad del cual solo sacan provecho algunos funcionarios públicos

Los economistas suelen hablar del llamado círculo virtuoso de la economía para designar y explicar aquel movimiento sincronizado que permite el desarrollo, crecimiento, riqueza y bienestar de la población.

En síntesis, dicho círculo virtuoso consiste en lo siguiente: el Estado propicia bajos tipos de interés, que invitan a solicitar un crédito bancario que, a su vez, permite una mayor inversión que aumenta la producción de mercancías que, al ser consumidas, generan empleo y, en consecuencia, se estimula el consumo y la generación de excedente dinerario. Y vuelta a empezar. El círculo virtuoso.

La intentona secesionista del nacionalismo catalán ha sido un buen negocio para algunos

En términos económicos, durante sus primeros cinco años de existencia (2012-2017), la intentona secesionista del nacionalismo catalán entró en el círculo virtuoso de la economía convirtiéndose en un buen negocio para aquellos que han participado en la puesta en circulación de esa mercancía llamada 'proceso'. Vayamos por partes.

1. La Generalitat de Catalunya ha otorgado –el equivalente a la bajada de los tipos de interés o la concesión de créditos a interés cero- subvenciones, concesiones, contratos, encargos, redacción de informes, oportunidades, promoción o exclusivas periodísticas e información sensible para que…

2. … quienes estuvieran dispuestos a invertir en el 'proceso' –funcionarios afines, empresarios de la comunicación y otros ramos, instituciones de la sociedad civil, fundaciones, editoriales, discográficas, sindicatos, patronales, entidades deportivas y recreativas, asociaciones de vecinos, universidades, colegios profesionales, intelectuales, publicistas, músicos, cantantes, escritores, poetas, comunicadores, artistas, actores, actrices, deportistas, informadores, columnistas, comentaristas, abogados o profesores- colaboraran en la tarea…

El nacionalismo catalán como negocio ha dado pingües beneficios

3. … diseñando, fabricando, comercializando y manteniendo en el mercado la mercancía denominada 'proceso'…  

4. … cuyo consumo –prensa escrita, radio, televisión, libros, camisetas patriotas, esteladas de bazar chino, lazos amarillos, chapas alusivas, merchandising infinito, logística y servicio de restauración para todo tipo de manifestaciones y concentraciones- ha generado empleo en diversos sectores productivos…

5. … cosa que se ha traducido en un excedente dinerario que, o bien se ha retirado del mercado en concepto de beneficio, o bien ha servido para retroalimentar el mercado nacionalista y su círculo virtuoso.

El nacionalismo catalán como negocio y el 'proceso' como mercancía de consumo y agencia de colocación han dado pingües beneficios –rentabilidad, empleo y sueldos- a quienes han participado en la comercialización del producto.

A quien ha comprado la mercancía, el 'proceso' le ha dado satisfacción y bienestar. Más: sacando a colación al economista y sociólogo Thorstein B. Veblen, los compradores participan de un 'consumo ostensible' de carácter 'derrochador' que les proporciona 'estima' y 'reputación'.

Al secesionismo catalán, el círculo virtuoso le brinda un agitprop de matriz soviética que vacuna –la 'piscología del peón' que establece una 'ciencia sagrada', diría el psiquiatra Robert Jay Lifton- al comprador secesionista frente otros mercados distintos.

El expresidente de la Generalitat de Cataluña Carles Puigdemont. EFE

Un mal negocio

El negocio nacionalista ha llevado a Cataluña a una huida de empresas, a una disminución de la inversión internacional y a un descenso del turismo

Pero, después del círculo virtuoso de la economía suele llegar el círculo vicioso de la economía que surge cuando ésta se estanca, o cuando algunos de los elementos del círculo virtuoso se comportan de una manera distinta a la esperada. Aparece –se acaba el ciclo- la coyuntura bajista y alguna que otra tormenta económica –o política-  que conduce a la crisis.

En el caso de Cataluña, el negocio nacionalista –más allá de la huida de empresas, la disminución de la inversión nacional e internacional o el  descenso del turismo- ha desembocado, con el colapso definitivo del “proceso” en 2018, en el subdesarrollo crónico del cual solo sacan provecho algunos funcionarios públicos y privados que mantienen, de momento, el puesto de trabajo.

El peor negocio del nacionalismo

Por cierto, algunos de estos funcionarios son de una gran versatilidad al colaborar, según sea la coyuntura, con el secesionismo o el constitucionalismo. Ahí están los funcionarios afines a la causa independentista que participaron sin rechistar en la aplicación del 155.  

    

El 'proceso' confirma la teoría según la cual los regímenes nacionalistas generan subdesarrollo. Al respecto, no cabe descartar que el anhelo de los regímenes nacionalistas –se esfuerzan en ello- sea precisamente el de llevar el subdesarrollo a su máximo auge.  

En términos biológicos, puede decirse que el nacionalismo catalán brinda un excelente ejemplo de evolución regresiva.  

Este artículo no refleja necesariamente la opinión del consejo editorial o de Economía Digital y sus accionistas.

Miquel Porta Perales

Analista, Economía Digital

El nuevo libro de Miquel Porta Perales, Sumisión en la granja (ED Libros, 2019), logra el respaldo de la crítica por sus "frases cortantes, puyas, agitación..." (La Vanguardia). Y es que cuando “el pensamiento crítico zozobra, conviene recobrar fuerzas con Porta Perales” (ABC)

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