‘Dvuelve’

El presidente del PP, Pablo Casado, y el presidente de Ciudadanos, Albert Rivera. EFE/Emilio Naranjo

‘Dvuelve’

Estamos inmersos sin darnos cuenta, en la segunda transición española. Sin embargo, falta el contrapeso de la experiencia y sobran los golpes de mano

Hay fallos, meteduras de pata y errores, algunos de ellos, denominados gráficamente, de bulto. La última campaña, ya desaparecida, de Podemos pertenece al último tipo, esto es, de bulto.

Alguien, algún bulto sospechoso, con notoria precipitación, consideró de alto impacto y posterior provocación movilizadora, hacer un juego de palabras combinando el regreso del elegido con el retorno de la esperanza.

Podían haber retorcido aún más la pirueta y transformar el lema en Envuelve, todavía con mayor gancho. Es uno de esos errores, sí, de bulto, propios del atolondramiento de la juventud, sí, ese mal que se cura con el tiempo. Con habérselo enseñado alguien a su madre, ésta seguro que lo hubiera advertido. Es lo que tiene la experiencia.

Los nuevos JASP

Triunfó a mediados de los noventa del siglo pasado, gracias a un anuncio del Renault Clio, un acrónimo muy utilizado con posterioridad que denominaba JASP a aquella generación de jóvenes con alta formación - incluso con sobrecualificación- pero con pocas posibilidades de contar con oportunidades laborales y sociales de relevancia -entre la generación X y la Y, Wilkipedia dixit-.

Un JASP era, así, un ‘Joven Aunque Sobradamente Preparado’, ejemplo vivo de la generación con mayores logros académicos ante su posible inserción en el mundo laboral que había contemplado la historia social española. Visto desde hoy, bueno, ¿Y?

Asistimos últimamente a una continuada serie de errores en nuestros jóvenes máximos dirigentes políticos

Nos vale el término, aunque a la luz del presente, optaremos por nuestra propia cuota de error, esperando que no sea de bulto. Redenominaremos a estos nuevos JASP de finales de segunda decena del siglo XXI como ‘Jóvenes Aunque Sobradamente Prematuros’.

Asistimos últimamente a una continuada serie de errores, de todo tipo, pero preferentemente ‘de bulto’ en nuestros jóvenes máximos dirigentes políticos. Parecería que equivocarse y rectificar fuesen ya modos de comportamiento absolutamente asumidos e incluso justificados y justificables; una muestra de honestidad, vaya. Si es así, la verdad, sería mejor pensar las decisiones dos veces antes de tomarlas o, incluso preguntar y contrastar. Por proximidad, a sus madres.

Los ‘jóvenes airados’

Es propio de la juventud, incluso “sano”, romper con lo anterior. Pongamos un ejemplo: en la escena literaria y particularmente en la británica, aparecieron a finales de los años cincuenta un conjunto de artistas -escritores, dramaturgos, cineastas- que tomaron como lema ‘contar lo que sentían, no lo que debían decir’.

El contenido por la forma, el fondo sobre el estilo. Se cita como inicio del movimiento el estreno en el Royal Court de Londres, en fecha mayo de 1956, de la obra teatral de John Osborne, Mirando hacia atrás con ira.

Las edades de los cinco nuevos dirigentes de los partidos candidatos a ganar las elecciones se encuentran alrededor de la cuarentena

Llegaría a obtener el premio Nobel de literatura. ¡Es que el sistema no perdona! Hasta Loquillo, todavía en una actual fértil cincuentena, se hizo eco de la denominación en su impagable “Memoria de jóvenes airados” que invitamos a volver a escuchar.

Las edades de los cinco nuevos dirigentes de los partidos candidatos a ganar las elecciones de este mismo año se encuentran alrededor de la cuarentena, en concreto, está en 41,2 años.

Durante la denominada transición española, la edad de los protagonistas más jóvenes era de 42 años, similar a la de hoy en día, aunque con una salvedad de importancia; los años de los otros protagonistas, los de más edad y provenientes de la historia anterior de España, se encontraban alrededor de una larga cincuentena.

Esto es, había experiencia y mucha para localizar los errores y, en lo posible, evitarlos. Con esta consideración, hacemos un pequeño homenaje a, entre otros, los padres de la Constitución de 1978.

La segunda Transición

Estamos inmersos y quizás sin darnos cuenta, en la segunda Transición española. Comparada con la primera, la diferencia se encuentra en los entrenadores y el banquillo, no en los jugadores.

Falta el contrapeso de la experiencia y la seguridad sobre la enmienda de los errores, sobran los golpes de mano y las excusas posteriores. Se suele decir que aprender de los errores es más efectivo que de los aciertos; error, solo se aprende de los desaciertos si estos son considerados como tales, habiendo posterior conciencia y voluntad de no volver a cometerlos.

Para aquellos que ya disfrutamos de la paternidad, en especial en las edades hormonalmente más alteradas como la adolescencia, siempre impregnará nuestro recuerdo, con vivos olores, la primera vez que tuvimos que sostener la cabeza de nuestro vástago mientras le susurrábamos al oído, no sin cierta resignación, ‘No te preocupes, se te pasará. Devuelve, hijo, devuelve’.

Este artículo no refleja necesariamente la opinión del consejo editorial o de Economía Digital y sus accionistas.

Manuel Carneiro Caneda

Analista, Economía Digital

Manuel Carneiro es CEO de IFFE Business School

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