La consellera de Presidencia y portavoz del Govern de Quim Torra, Elsa Artadi. EFE/Quique García

La contradicción de Artadi y el primer choque serio en la hoja de ruta del diálogo

No se puede estar en misa y repicando: Elsa Artadi cae en la trampa de apoyarse en el estatuto autonómico como fuente de su argumento

Exhibía ayer la pizpireta portavoz de la Generalitat, presuntamente presidida por Quim Torra, la contradicción de fondo que imposibilita en las circunstancias actuales la hoja de ruta basada en el diálogo que quiere imponer el gobierno de Pedro Sánchez: para Elsa Artadi la seguridad ciudadana es competencia exclusiva de los Mossos d’Esquadra, en función de lo que a su juicio recoge el estatuto de autonomía.

Las declaraciones de esta política, tan cercana al fugado Puigdemont, pretendían responder a lo que horas antes había mantenido el titular de Interior del gobierno socialista, Fernando Grande- Marlaska.

Artadi no se puede apoyar en el estatuto cuando pretende ser el principal enemigo del Estado

En ellas Artadi afirmaba que esa área era una competencia exclusiva del Estado y que por esa razón, que fuera tratada en la reunión bilateral de seguridad ciudadana que debía convocarse, para así poder abordar la creciente tensión observada en Cataluña con motivo de la presencia de lazos amarillos en espacios públicos.

Más allá de disquisiciones legales, más propias de un tribunal constitucional, sobre a quién corresponde esa competencia y en qué grado la dispone, si de exclusividad, compartida o de qué otro modo, el error en el que a nuestro juicio incide Artadi es en apoyarse en el estatuto autonómico como fuente de su argumento.

Y lo es porque la base del Estatuto es que es de autonomía, es decir, su fundamento reside en que forma parte de la arquitectura del Estado. De la misma medida que Torra disfruta de las prerrogativas que le confiere su título de presidente de la Generalitat catalana en la medida en que es el representante ordinario del Estado en Cataluña.

Si en vez de ser el máximo representante de ese estado se opta por ser su principal enemigo, esa norma ya no puede ser aplicable. En lenguaje coloquial, no se puede estar en misa y repicando. O soplar y sorber a la vez.

La voluntad de diálogo del PSOE tiene un objetivo insalvable

Como no soy del todo ingenuo, me consta que este tipo de sutilezas están hoy ya claramente superadas por la realidad del desafío independentista. Pero una cosa es entender la crudeza de la situación y otra resignarse a ella.

La voluntad de diálogo expresada por el ejecutivo del PSOE, y de la que ya hemos podido observar unos cuantos botones de muestra, tiene un obstáculo diría que insalvable: la decisión del bloque secesionista de no negociar otra cosa que no sea la ruptura con España y la construcción de esa república que dicen que aprobaron.

No hay vía de diálogo

Hay momentos en la vida en que simplemente no existe ningún camino en medio.

No se puede mantener la ficción de una Generalitat parte del Estado cuando su presidente declara formalmente que su intención es atacarlo; no se puede discutir sobre competencias cuando la actual Generalitat se declara abiertamente no neutral, un requisito básico en cualquier administración.

En definitiva, no se puede abrir un espacio de consenso constitucional –no cabe otro- cuando se afirma sin tapujos que el objetivo de esa parte del Estado en Cataluña –medios públicos de comunicación, policía, enseñanza…- está únicamente enfocada a ir construyendo día a día la república que han fijado en sus mentes.

Este artículo no refleja necesariamente la opinión del consejo editorial o de Economía Digital y sus accionistas.

Juan García

Editor, Economía Digital

Juan García es fundador y editor de Economía Digital. Su incursión en el periodismo se produjo a través de las míticas páginas de Cambio 16. La radio acogió su siguiente etapa: en 1993 puso en antena La plaza, que fue la primera tertulia económica en España.

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