Trapero, ¿héroe o traidor?

El jefe de los Mossos d'Esquadra durante el 1-O, el mayor Josep Lluís Trapero, a su llegada al Tribunal Supremo. Foto: EFE/JCH

Trapero, ¿héroe o traidor?

La declaración de Trapero fue una muestra de templanza, fortaleza mental y también de las limitaciones de la reescritura del relato

El título es una concesión al separatismo. La verdad es que lo importante es saber si Josep Lluís Trapero dijo la verdad o no ante el tribunal. Su situación procesal, comprometida, nos debe llevar a pensar que cualquiera en su lugar hubiera actuado en defensa de sus intereses.

Trapero, el héroe del independentismo, el Míster Increíble del procesismo, el señor “bueno, pues molt bé, pués adiós” (dicho flanqueado por Joaquim Forn y Carles Mundó a un periodista que le preguntó en castellano y él le respondió en catalán) ayer llamó irresponsable a su ex jefe, Forn, y afirmó que estaba dispuesto a detener a Carles Puigdemont, quién en realidad sin la complicidad de un mosso o varios jamás pudo huir.

Las defensas no habían llamado a declarar a Trapero, quizás porque ya sabían que sus intereses eran contrapuestos. La acusación particular, que es tan particular que nadie alcanza a comprender que hace ahí, no supo lidiar con un Miura como Trapero.

El que fue mayor de los Mossos llegó a la sala más estudiado y preparado que ninguno de los testigos que ha comparecido hasta ahora, sin duda también porque es el que personalmente más se jugaba de los comparecientes hasta la fecha; no obstante, está pendiente de juicio en la Audiencia Nacional.

Al terminar su declaración el independentismo se afanó en intentar decir que Trapero, al negar la connivencia de los Mossos con los exconsellers, negaba la rebelión, pero la desolación ha llevado a guardar las camisetas de Trapero que tanto triunfaban por allá de finales del 2017 en el baúl de los recuerdos.

“Defensa de la constitución, advertencia de violencia, consellers irresponsables, presidentes advertidos”. Una catarata de quita bichos cayeron sobre los dirigentes separatistas que en este caso no pudieron ser salvados ni por el efectivo y competente Javier Melero, defensor de Forn.

Al parecer todo el mundo menos los perspicaces mossos entendimos lo que estaba pasando

La realidad y la declaración de Trapero no son una línea recta. Fue una muestra de templanza, fortaleza mental y también de las limitaciones de la reescritura del relato. Trapero tuvo dificultades para justificar por qué los Mossos no hicieron nada al ver la ocupación de colegios desde el viernes previo al referéndum.

Al parecer todo el mundo menos los perspicaces mossos entendimos lo que estaba pasando: que no era otra cosa que una okupacion de los centros docentes y de salud para evitar que la votación fuera impedida por las fuerzas de seguridad tal como ordenaba el Tribunal Constitucional.

Trapero también tuvo dificultades para explicar su papel el 20-S durante el asedio de ANC y Òmnium a la Conselleria de Economía mientras se efectuaba un registro por orden judicial.

Según él no supo de la situación de Montse del Toro hasta entrada la noche, pero en cambio reconoce que habló con Jordi Sànchez, “que al parecer tenía ascendente sobre los concentrados”, 11 veces durante el día.

 

También paso un mal momento para justificar la contradicción entre sus escritos por aquellas fechas rechazando la necesidad de refuerzos procedentes del CNP y la Guardia Civil y sus declaraciones de ayer (“con 15.000 policías no se puede hacer frente a dos millones de personas”).

El que fue Mayor de los Mossos podía hacer como el ex conseller Jordi Jané y el ex director de la Policía Albert Batlle: echarse a un lado.

Pero no lo hizo; siguió, aunque la declaración de intenciones de Puigdemont y los consellers y jefes políticos de la Policia (Forn y Pere Soler) era clara y manifiesta: llevar a cabo el referéndum ilegal y declarar a continuación al República.

La retransmisión de un juicio por TV es algo tan insólito que podría llevar a pensar, erróneamente, que los jueces solo evaluaran para dictar sentencia las declaraciones de los testigos pero eso no es así. La documentación incautada, vídeos, mails... todo será evaluado. Ahí es donde Trapero no era considerado traidor.

Este artículo no refleja necesariamente la opinión del consejo editorial o de Economía Digital y sus accionistas.

Joan López Alegre

Analista, Economía Digital

Joan López Alegre, al margen de su carrera política -fue diputado en el parlamento catalán-, es profesor de comunicación política en la UAO-CEU y licenciado en Historia (UB).

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