¡¿Torra?¡ ¿Quién es Torra?

El presidente de la Generalitat, Quim Torra, en una rueda de prensa en el Parlament / EFE

¡¿Torra?¡ ¿Quién es Torra?

JxCat necesita tiempo para que la mala gestión de la Covid-19 desgaste a sus adversarios: PSOE y Podemos en Madrid, y ERC en Cataluña

Albert Rivera hizo suya esa frase de que “no hay idea más fuerte que aquella a la que le ha llegado su momento” y, por lo tanto, la misma oración puede tener el sentido contrario: “Nada puede evitar que las ideas caducadas mueran”.

Torra viajó a Madrid con la esperanza de dar un espectáculo pero el coronavirus se cruzó en su camino. La atención mediática está centrada en la crisis sanitaria y la archienemiga de Moncloa es Diaz Ayuso y no Torra. ¡Que humillación para el separatismo catalán que Sol requiera más atención que la Plaça de Sant Jaume!

A Torra le acompañó el tenebroso Boye, peor compañía imposible, y encima no iba por amistad sino por la minuta. Puigdemont pensó que Torra sería más tonto que él pero se equivocó, KRLS huyó y Torra siempre se frena un momento antes de pegarse en tiro en el pie.

Desobediencia de 'estar por casa'

La desobediencia de Torra siempre muere en el umbral del delito, como la panda de chulos engominados y con chaquetas de cuero de Grease. El próximamente expresidente su mueve nervioso y zascandilea pero en el último instante siempre se retrae. Ahora dice que no va a convocar elecciones pero dejará que Torrent, el frustrado candidato presidencial republicano y presidente del Parlament, se las convoque. Dentro de unos meses se paseará por los mítines entre las bases puigdemoniacas entre la indiferencia del público. ¡¿Torra?¡ ¿Quién es Torra? se preguntarán los inasequibles al desaliento militantes de JxCat.   

Torra, que llegó a la Casa del Canonges diciendo que él no había venido a gestionar nada sino a implementar el resultado del referéndum del 1-O, ha acabado diciendo que no convocaba las elecciones porque a la gente “lo que le preocupa es la salud, el colegio de sus hijos y el trabajo”.

De repente ya no tiene prisa, para él y su nuevo partido el tiempo es oro, el desgaste de la situación provocada por el virus en forma de muertos, escuelas en cuarentena, concursos de acreedores y paro afectarán a aquellos que gobiernan: PSOE, Podemos y sus socios de ERC. Torra ya lo señaló en el debate de política general: “La legislatura termina con un gobierno presidido por Sánchez y vicepresidido por Iglesias condenándome”.

Lo habitual en política era que los gobiernos de coalición desmintieran las diferencias entre sus miembros, nuestro país es distinto. En la Comunidad de Madrid el vicepresidente de Cs, Aguado, se esfuerza para desmarcarse de la presidenta popular, Ayuso. En Moncloa el vicepresidente, con moño, filtra las deliberaciones del Consejo de Ministros, y en la Ciutadella el casi expresidente Torra grita a los cuatro vientos cuanto aborrece a ERC.

Lo habitual en política era que los gobiernos de coalición desmintieran las diferencias entre sus miembros, nuestro país es distinto

Como en el 13 Rue de Percebe, de forma simultánea, en el primero primera Iglesias envilece su cargo pactando con Bildu hasta generar un hedor insoportable que se cuela por la rendija del primero segunda, donde la vicepresidenta Calvo pacta con el naranja Edmundo Bal y en el segundo primera Mas espera a que alguien le reciba intentando ofrecer la mercancía averiada de los 4 diputados en el Congreso del Pdecat, los últimos de las Filipinas convergentes, para aprobar el presupuesto.

La incógnita de los presupuestos

El Presupuesto se aprobará, todos los que lo apoyen oirán la música que quieren oír y luego Sánchez en nombre de las exigencias de Europa -que valen 140.000 millones- modificará y ejecutará lo que Calviño le diga.

Los presupuestos con Montoro olvidaban el relato político y se centraban excesivamente en la contabilidad nacional olvidando la política, hoy sucede exactamente lo contrario, la negociación se basa en la suma de intereses políticos, el relato y los gestos.   

Hay otra diferencia entre esta negociación y las del pasado: antes se negociaba con CiU o el PNV, en el gobierno de sus comunidades, las peticiones de esos partidos eran contraprestaciones económicas o competenciales “un hospital aquí, una carretera ahí, y eso si…. siempre unas banderas españolas menos en sus territorios”. Ahora se negocia con partidos como ERC, Bildu, Compromís, Teruel Existe, sin presidentes autonómicos. Son partidos en búsqueda de legitimación y gestos políticos pero no a la caza de lo que Pujol llamo “peix al cove”, todo lo contrario, cuanto menos reciban sus comunidades mejor dado que no gobiernan ellos y lo fundamental es que sus primos hermanos nacionalistas, que sí gobiernan, no se apunten éxito alguno.

Este artículo no refleja necesariamente la opinión del consejo editorial o de Economía Digital y sus accionistas.

Joan López Alegre

Analista, Economía Digital

Joan López Alegre, al margen de su carrera política -fue diputado en el parlamento catalán-, es profesor de comunicación política en la UAO-CEU y licenciado en Historia (UB).

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