Tierra quemada

Adriana Lastra, portavoz socialista en el Congreso, charla con el vicepresidente Pablo Iglesias. EFE

Tierra quemada

Bildu sabía lo que pactaba cuando acordó la derogación de la reforma laboral; Adriana Lastra, no, de lo que se aprovechó Pablo Iglesias

No tengo ninguna duda de que la portavoz de Bildu en el Congreso sabía bien lo que está pactando cuando acordó con el Gobierno la derogación integral de la “reforma laboral”. Dado que el objetivo de Bildu es la revolución y la destrucción del Estado, todo lo que conduzca al caos forma parte de su agenda. No tengo tan claro que Adriana Lastra, portavoz del PSOE en las Cortes, supiera ni tan solo aproximadamente que significa la “derogación integral de dicha ley”.

Terminar completamente con la reforma laboral supondría el fin inmediato del pago por parte del SEPE de la parte del salario que ha asumido la administración de los trabajadores incluidos en un ERTE y, en consecuencia, dejar sin ingresos a casi 4 millones de trabajadores provocando a la vez la declaración de concurso de acreedores de decenas de miles de empresas. 

Lo de derogar la reforma laboral forma parte de los slogans que nuestro país asume de forma acrítica: en 2007 decíamos que teníamos el mejor sistema bancario del mundo, meses más tarde casi todas las cajas de ahorros fueron arrasadas. En 2020 decíamos que teníamos el mejor sistema sanitario del mundo, ahora encabezamos el ranking de fallecidos por millón del mundo. Que derogar la reforma laboral es bueno es tan cierto como lo de la banca y el sistema sanitario, es una muletilla como el “mire usted”.

Nadia Calviño dudo que se haya tomado la molestia de explicarle a Lastra que es eso de “la reforma laboral”, se habrá limitado a decir “lo que no puede ser, no puede ser y además es imposible”, dado que peor es para el Estado dejar caer a miles de empresas que dejan de pagar impuestos que pagar transitoriamente parte de los salarios de esas empresas.

Calviño llamó a Bruselas y les dijo que todo era un malentendido; Sánchez llamó a Garamendi a la sede de CEOE en Diego de León y le dijo que no se preocupara que todo seguía en su sitio. Lo que desconocemos es qué se habrán dicho entre ellos Iglesias y Sánchez, dado que el primero dice que el acuerdo se va a llevar a cabo. ¿Qué decía el acuerdo? Que la derogación debía llevarse a cabo antes de finalizar el estado de alarma, o sea en menos de dos semanas.

Hay que recordar que para aprobar la prolongación anterior del estado de alarma, la misma Lastra acordó con Arrimadas justo lo contrario que lo que pactó con los bildutarras, o sea, que los ERTE y el estado de alarma se desvinculaban y que dichos expedientes temporales de regulación de empleo se podrían prolongar más allá de la alarma hasta el 30 de junio. Creo que en ese caso Lastra tampoco sabía muy bien qué estaba acordando, lo suyo es ganar tiempo para Sánchez.

Tener currículum en la materia de la que uno es ministro no garantiza ser un buen ministro. Ahí está, por ejemplo, el de Universidades, Castells, con un brillante currículum académico y que está resultando una nulidad como ministro, o el de Ciencia, Pedro Duque, una eminencia como astronauta y un cero a la izquierda como gestor de la cosa pública.

Para ser dirigente político hace falta algo de sentido común, algo de experiencia para aportar, tener la piel muy gruesa y no tener horario. Margarita Robles, sin ir más lejos, no es militar y hace un gran papel al frente de defensa.

Aquellos que teníamos la esperanza de que Pablo Iglesias diera un portazo cuando Europa impusiera sus condiciones para ayudarnos económicamente para hacer frente a las pensiones y los intereses de la deuda podemos irnos olvidando de ello. Iglesias es como Umbral, él ha ido al gobierno a hablar de su libro que no es otro que la nacionalización, la intervención y la socialización sovietizante de España. Iglesias no está loco, ni desvaría, él siempre habla de lo mismo: impuestos, nacionalizaciones, rentas básicas.

Así que Iglesias, pase lo que pase, no dejará el Gobierno, todo lo contrario, a mayor debilidad de Sánchez, a cada devaneo, él vuelve a la carga, intentará una y otra vez imponer su agenda de colectivización que dirige irremisiblemente a la pobreza generalizada y a la dependencia del diezmo.

A Iglesias no le molesta que Cs apoye la prolongación del estado de alarma, debe recibir ese apoyo con una sonrisa de ternura ante la bisoñez naranja, él gana oportunidades para seguir en sus trece.

Pronto toca negociar el próximo estado de alarma, los temas encima de la mesa son conocidos: con ERC, libertad de los políticos delincuentes condenados, con Bildu, tres cuartos de lo mismo, con el PNV, algo más crematístico, con Cs vete a saber, con Compromis dinero para Valencia que nunca llega, con el de Teruel la cosa sale gratis, es un uno en la quiniela.

Para Lastra y Sánchez, todo es pactable y rectificable al filo de la medianoche, el BOE es como Cenicienta, de la ficción a la realidad cuando dan las doce campanadas, hasta que un día Iglesias, insomne, siempre alerta, como un Rodriguez de la Fuente pero en malvado, lo consiga y ese día dé un descabello al Gobierno y a España entera.

Este artículo no refleja necesariamente la opinión del consejo editorial o de Economía Digital y sus accionistas.

Joan López Alegre

Analista, Economía Digital

Joan López Alegre, al margen de su carrera política -fue diputado en el parlamento catalán-, es profesor de comunicación política en la UAO-CEU y licenciado en Historia (UB).

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