Sánchez habla con Torra en la inauguración de los Juegos Mediterráneos, el 22 de junio en Tarragona, al lado del rey Felipe VI.EFE/JD
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Quim Torra busca protagonismo en Tarragona

La inauguración de los Juegos Mediterráneos en Tarragona estuvo condicionada por el intento de Quim Torra de robar protagonismo al deporte

Como ciudadano de Mataró siento una sana envidia de la capacidad organizativa y tesón que el viernes comprobé que tiene Tarragona al asistir al acto inaugural de los Juegos del Mediterráneo.

No puedo comprender como un evento tan notable, que ha supuesto tanto esfuerzo y que reporta tantos beneficios económicos y en infraestructuras para Tarragona no fue recompensando con un lleno total en el graderío.

Tarragona ejercía ayer de verdadera capital. La organización de los juegos con más de una decena de subsedes en otros municipios de su provincia pone de manifiesto su encomiable vocación de liderazgo.

El evento se celebra con un año de retraso por cuestiones económicas pero el legado para Tarragona es ya un éxito de por sí.

La ceremonia inaugural ha estado condicionada por el separatismo. Quim Torra, Carles Puigdemont y compañía han querido robar –y en parte lamentablemente lo consiguieron– protagonismo al deporte y a la ciudad.

Torra, el presidente que cree que la mayoría de catalanes tenemos una tara de ADN, siguiendo las órdenes de Puigdemont anunció inicialmente que no acudiría para finalmente traicionar al neovecino de Hamburgo y acudir al Nou Estadi del Nàstic.

Lo de Torra es simplemente una sinvergüenza impúdica y una inconsciencia absoluta

El juegecito de Torra, ahora voy ahora no voy, es un desprecio inaceptable a Tarragona y a todos los que se han esforzado por que los juegos sean un éxito.

Es también un desaire a las delegaciones de todos los países que nos visitan y un desprecio a su propia administración, dado que la Generalitat ha contribuido económicamente junto al gobierno, ayuntamiento y diputaciones a la financiación de los Juegos.

Lo de Torra no tiene explicación ni justificación alguna. Es simplemente una sinvergüenza impúdica, una inconsciencia absoluta y un despego de la realidad catalana clamorosa.

Antes de asistir al acto inaugural participó en un acto de la ANC en nada más y nada menos que los Jardins de la Reconciliació, el lugar menos adecuado para un acto de ANC, CDR y similares para clamar contra el Rey, contra los catalanes que no somos fotocopia suya y contra lo que no suene a separatismo unilateralista.

Los amigos de Torra luego se fueron al parking del Nou Estadi a gritar a todos aquellos que no íbamos con una estelada y a dificultar el acceso del público al estadio.

Antes de iniciarse la ceremonia Torra continuó con su lamentable espectáculo y entregó al Rey Felipe VI un libro de Jordi Borrás, el de #alertafacha. Sin duda sobre la temática facha el autor es un verdadero experto en primera persona.

El libro que Torra le entregó al Rey Felipe VI es un homenaje a la posverdad y a las 'fake news'

Las personas que estábamos en las gradas hemos sabido de este episodio a posteriori por los medios de comunicación, y sólo la educación y rol institucional del Rey justifican que Felipe VI cogiera el libro y no lo dejara caer en el suelo.

La campaña separatista contra el Rey tiene de positivo que obligará a la Casa Real a tener un plan y una estrategia sobre Cataluña. Su presencia constante aquí contribuirá a reforzar el relato de que es España en Cataluña.

Los hermanos Roca han sufrido en primera persona la semana pasada la que supone la no adhesión inquebrantable a la causa fanático-indepe. Si no apoyas sus boicots eres linchado a continuación.

Torra obvia lo fundamental: la entrega de ese libro al Rey no es solo una ofensa al monarca, sino ante todo un insulto a la verdad –dado que el libro es un homenaje a la posverdad y a las fake news–.

Es también una agresión a los millones de catalanes que no somos separatistas y creemos que las fuerzas y cuerpos de seguridad existen para garantizar las libertades del conjunto de la ciudadanía.

Lo que si vivimos en primera persona los que estábamos en los graderíos fue cómo en el aplaudimetro al Rey versus la pitada venció el primero por 80% a 20%. También vivimos cómo Torra fue recibido, como en los toros, entre división de opiniones, indiferencia 45%, pitos 45%, aplausos 10%.

Más que un sueño, lo de Torra y sus colegas es un delirio

Torra acabará por visitar solo lugares donde pueda salir a hombros, porque ayer se le veía muy incómodo. En su fuero interno es incomprensible ver a miles de catalanes aclamando al Rey y aplaudiendo a paracaidistas del ejército español nacidos en Tarragona, como los que participaron en la ceremonia.

Es el problema de tener una visión tan a la vez restringida como limitada de la realidad.   

El público, mayoritariamente, opto por mostrar más sus filias que sus fobias y eso es bueno porque contribuyo a no exteriorizar más división ante los medios de comunicación, muchos de ellos internacionales.

Pero la división creada por el independentismo se palpaba entre el público porque este era consciente de su labor, importante, de mostrar su adhesión a la Corona y su apoyo a España.

La delegación fue recibida entre aplausos, muchos aplausos, no obstante el drama del separatismo es que la simple realidad es su peor enemigo: la orgullosa abanderada de España era la catalana, badalonesa, Mireia Belmonte.

Y es que Torra y sus colegas sueñan con que Cataluña no sea España pero no han caído en la cuenta que más que un sueño lo suyo es delirio. Me atrevo a sugerir a Torra que afronte los próximos 15 días con paciencia.

"La gran riqueza del Mediterráneo es la diversidad", afirmó Amar Addadi en Tarragona

Nuestra delegación ganará decenas de medallas, nuestra bandera, que por cierto es la que garantiza su cargo y su sueldo, ondeará al viento de Tarragona y Cataluña infinidad de veces y, ¡oh terror!, nuestro himno sonará una y otra vez cada vez que atletas españoles, muchos de ellos nacidos en Cataluña, ganen medallas de oro.

No tengo esperanza alguna de que Torra ni sus amigos de la ANC con los que tan a gusto estuvo antes de la ceremonia inaugural escucharán las palabras de Amar Addadi, presidente del comité internacional de los Juegos del Mediterráneo, en su alocución durante la inauguración.

“La gran riqueza del Mediterráneo es la diversidad”, dijo Addadi. Mientras tanto, ellos en Cataluña siguen aspirando a la empobrecedora y totalitaria homogeneización de una sola cultura, una sola lengua y, como escribió Torra en uno de sus muchos artículos, una única raza.     

Este artículo no refleja necesariamente la opinión del consejo editorial o de Economía Digital y sus accionistas.

Joan López Alegre

Analista, Economía Digital

Joan López Alegre es autor de Hablar de todo y no saber de nada. Al margen de su carrera política, fue diputado en el parlamento catalán, es profesor de comunicación política en la UAO-CEU y licenciado en Historia (UB).

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