¿Qué cambiará en Cataluña con Pedro Sánchez?

Pedro Sánchez saluda a Mariano Rajoy en el Palacio de la Zarzuela. Al fondo, el rey Felipe VI. EFE/EN

¿Qué cambiará en Cataluña con Pedro Sánchez?

La CUP, Carles Puigdemont y las inefables convicciones de Quim Torra harán imposible diálogo alguno

La respuesta a la pregunta es: en el fondo nada. Lo mejor del advenimiento de Pedro Sánchez a la presidencia del gobierno de España es el método, o sea, mediante una moción de censura. Dado que no hay investidura el nuevo presidente no se ve obligado a ceder nada a cambio de apoyos, así que su gobierno será monocolor.

El socialismo actual ya no es inocente como lo era el de ZP, que pactó el Tinell y que prometió el Estatut que aprobara el Parlament.

El socialismo, especialmente en Cataluña, no está cómodo al lado del constitucionalismo —a pesar de que sus votantes lo son inequívocamente—, pero ya no cree que su lugar esté al lado de los otrora nacionalistas hoy separatistas.

Lo vivido el jueves y viernes en la moción de censura solo es comparable con el Pacto del Majestic

La estrategia inteligente del PP o Ciudadanos sería la de explicar un día tras otro que Sánchez gobierna con las políticas que ellos han impulsado: su presupuesto.

Si sucumben a la idea de presentar a Sánchez como una especie de caballo de Troya separatista en La Moncloa lanzarán al nuevo presidente a los brazos de sus impresentables, y ojalá eventuales, socios de la moción de censura.

Mil veces al día los catalanes hemos oído eso de que España no es la nación de los catalanes y que el autonomismo estaba superado.

Pues lo vivido el jueves y viernes solo es comparable con el Pacto del Majestic, momento sublime del autonomismo pujolista e inicio de todos los males que ha vivido Cataluña hasta hoy.

Sánchez no tendrá más remedio que defender a la judicatura española

Sánchez ofrecerá diálogo pero no podrá dialogar. La CUP, Carles Puigdemont y las inefables convicciones de Quim Torra harán imposible diálogo alguno.

Sánchez intentará apaciguar pero se verá en la tesitura de defender el orden constitucional frente a los órdagos de baja intensidad y alto calibre que el puigdemonismo prepara.

Sánchez no tendrá más remedio que defender a la judicatura española, sea cual sea la resolución de la justicia británica y alemana en relación a los prófugos.

Sánchez no tendrá otra opción que acatar las sentencias de los juicios a los Jordis, etc... el próximo otoño.

La malgama de partidos que llevaron a Sánchez a La Moncloa se movieron por su resentimiento hacia Rajoy

Sánchez tendrá que nombrar un delegado del Gobierno en Cataluña que ocupará el palacete de la calle Mallorca de Barcelona, desde donde coordinará a Policías Nacionales y Guardia Civiles.

Sánchez no tendrá más remedio que responder a Gabriel Rufián en las sesiones de control del Congreso... y pararle los pies.

La amalgama de partidos que han teletransportado a Sánchez a La Moncloa lo han hecho movidos por su resentimiento hacia Mariano Rajoy y por su temor al pujante Albert Rivera, pero desde ya lo tratarán igual que a Rajoy y por eso el PP y Cs harán bien de no volar todos los puentes con Sánchez.

En el Parlament, el PSC tiene una de los mejores parlamentarios que jamás han pasado por allí: Miquel Iceta. Su figura ahora se engrandecerá porque los separatistas dispararán sus dardos contra él.

La parte más delicada de la presidencia Sánchez es la economía

Si bien la división entre partidos constitucionalistas no es una buena noticia, la presidencia de Sánchez es un balón de oxígeno para los socialistas catalanes de cara a las municipales de dentro de 11 meses donde Lleida, Tarragona, Hospitalet, Terrassa, Mataró, etc... están para ellos en juego.

La parte más delicada de la presidencia Sánchez es la economía. El precedente de José Luis Rodríguez Zapatero es un muy mal augurio pero Sánchez tiene las manos atadas por un presupuesto, que de por sí ya era socialdemócrata, aprobado por el PP, PNV y Cs.

Es de esperar que Sánchez mire hacia Lisboa, donde la economía está funcionando y eso le sitúe en el frente antipopulista en Bruselas al lado de Emmanuel Macron y Angela Merkel donde faltaba un socialista.

Este artículo no refleja necesariamente la opinión del consejo editorial o de Economía Digital y sus accionistas.

Joan López Alegre

Analista, Economía Digital

Joan López Alegre, al margen de su carrera política -fue diputado en el parlamento catalán-, es profesor de comunicación política en la UAO-CEU y licenciado en Historia (UB).

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