Pedro Sánchez es nuestro David Cameron

El presidente del Gobierno Pedro Sánchez, prometiendo ante el rey Felipe VI, su cargo de presidente de Gobierno, en el Palacio de la Zarzuela en Madrid. Foto: EFE/Juan Carlos Hidalgo

Pedro Sánchez es nuestro David Cameron

A Pedro Sánchez le sale más barato pactar con Bildu y ERC que con el PP y Cs porque los primeros no quieren participar en las instituciones del Estado

David Cameron ha pasado a la historia como un primer ministro campeón en frivolidad. La celebración del primer referéndum sobre la independencia de Escocia, de la que salió airoso no por su campaña sino gracias a la labor de su adversario laborista y escoces, el exprimer ministro Gordon Brown, le llevo a convocar un segundo referéndum sobre la salida del Reino Unido de la Unión Europea

Tanto fue el cántaro a la fuente que este segundo referéndum le salió mal, le hizo perder el poder, metió a su país y a todo el viejo continente en un lio morrocotudo y actualmente amenaza la misma integridad territorial del Reino Unido debido a la insistencia de Escocia en repetir el referéndum y las reticencias de Irlanda del Norte sobre sus fronteras.

Cameron puso por delante el márketing político a la solidez de las instituciones, jugó a la ruleta rusa y perdió, y con él perdimos millones de británicos y europeos. Sánchez se parece mucho a Cameron y la lógica política de ambos son gemelas. Pedro Sánchez podría haber pactado con el PP y Ciudadanos pero no lo hizo porque eso implicaba compartir muchos espacios de poder: en el CGPJ, en el TC, en la CNMV, en el CSN, en el Tribunal de Cuentas, en RTVE, en decenas de empresas públicas, etc.

Un pacto arriesgado pero infinitamente más barato

Es cierto que para Sánchez es más arriesgado pactar con EHBildu y ERC que con PP y Cs pero es infinitamente más barato. El pacto con partidos sistémicos implica el reparto del poder en cuotas: tantos tuyos por tantos míos. Eso reduce el poder del PSOE, era una verdadera coalición. En cambio el pacto con partidos antiestado y periféricos como ERC y Bildu le sale gratis, esos partidos no tienen interés alguno en la participación en las instituciones del Estado.

Tal como dijo en sede parlamentaria y sesión solemne la portavoz de ERC “la gobernación de España me importa un comino”. O, dicho de otro modo, que mas le da a ERC que haya un terremoto en Lorca, una riada en Orihuela o un vertido tóxico en Costa da Morte, lo de ERC es la teoría Carod tan claramente expuesta en Perpiñán ante sus interlocutores etarras: “maten ustedes pero no en Cataluña”.  

La verdadera razón de este pacto reside en el reparto de poder. Vencido Podemos, que se ha conformado con ministerios parecidos a títulos nobiliarios, o sea, rimbombantes en el nombre de carentes de contenido, para Sánchez y los suyos es más cómodo negociar de Ministro a diputado que de poder a poder.

En la práctica Sánchez gobernará cediendo solo los microespacios concedidos a Podemos pero el 90% del poder lo seguirá ostentando el PSOE en solitario, para mantener esa cuota de poder inmensa era preciso embaucar a ERC y a Bildu para que le votaran la investidura. La clave era que a partir de la investidura el mandatario socialista recibiera al negociar separatista a la puerta del ministerio, no que estuviera en el despacho de al lado.

Cuando llegue la ruptura por imposibilidad de concesión a ERC de sus peticiones, planteará a los españoles: o yo o Vox

En el Reino Unido, el partido Conservador ha mantenido el poder por tres motivos. El primero es porque tanto May como Johnson, que es infinitamente más talentoso que sus dos antecesores, han abjurado de Cameron. La segunda razón es porque el principal partido de la oposición se hizo el harakiri con un liderazgo y programa de ultra izquierda y los británicos, entre Brexit o socialismo, eligieron lo primero. La tercera razón ha sido que Johnson ha conseguido anular a su rival Farage.

El PSOE de Pedro Cameron jugará a que Vox sea su principal adversario e intentará trivializar las instituciones, jugar con ERC y cuando llegue la ruptura por imposibilidad de concesión a ERC de sus peticiones, planteará a los españoles una falsa dicotomía para mantenerse en el poder: o yo o Vox.     

Este artículo no refleja necesariamente la opinión del consejo editorial o de Economía Digital y sus accionistas.

Joan López Alegre

Analista, Economía Digital

Joan López Alegre, al margen de su carrera política -fue diputado en el parlamento catalán-, es profesor de comunicación política en la UAO-CEU y licenciado en Historia (UB).

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