La victoria de Pablo Casado en el PP de Cataluña supone un cambio de statu quo interno en el PP catalán. En la imagen, Casado y Soraya Sáenz de Santamaría. EFE
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Las primarias del PP y Cataluña

El resultado de las primarias del PP en Cataluña es especialmente relevante: ganó el candidato más beligerante con el separatismo

La semana política que termina hace difícil determinar qué noticia es más relevante: la llegada a Cataluña de los políticos en prisión preventiva o las primarias del Partido Popular.

Desde un punto de vista meramente periodístico, ni que sea por la novedad, las elecciones internas del PP se llevan la palma, y el resultado imprevisto, donde los dos outsiders han vencido al aparato hace del tema una noticia aún más relevante.

Ahora resulta que la actitud de los militantes del PP es infinitamente más rebelde que la de los de Podemos. Los populares desde el Barrio de Salamanca han votado por Pablo Casado, el candidato anti establishment, mientras los podemitas avalaron desde Puente de Vallecas el chalet con piscina de la pareja presidencial morada.

El resultado de las elecciones del PP es especialmente relevante en Cataluña. El candidato que más beligerante y más claro se ha mostrado con el separatismo es el que ha conseguido la mayor adhesión de la militancia catalana.

Quizás porque el votante popular catalán conoce bien a sus conciudadanos separatistas sabe bien que cualquier intento de diálogo o negociación es interpretado por los secesionistas como una debilidad y termina en fiasco porque en realidad los separatistas no quieren negociar nada de nada.

La victoria de Casado en Cataluña supone un cambio de statu quo interno en el PP catalán. Las posiciones del actual portavoz parlamentario, Alejandro Fernández, se han visto reforzadas y abren la posibilidad de una regeneración y cambio en el PP catalán. Si bien Xavier García Albiol se mantuvo neutral, su gente más cercana apoyó a Casado.

El constitucionalismo político catalán sólo está menos dividido que sus adversarios

Con Ciudadanos ocupando el espacio central y nítidamente antiseparatista a los populares catalanes no les queda otra que reforzar su mensaje de centro derecha, intentar recuperar el voto conservador prestado que Cs les tiene pillado y marcar un espacio político estable y mínimamente sólido desde el que recuperar terreno electoral.

El constitucionalismo político en Cataluña sólo está menos dividido que... sus adversarios separatistas, enfrascados como están en una lucha sin cuartel entre republicanos y puigdemonistas, y estos a su vez con los martapascalistas y estos a su vez con los cupaires y así hasta la enésima confrontación.

La división constitucionalista es algo que viene de lejos. Cs nace desde el centro izquierda pero se apropia en sus dos primeras convocatorias de voto, esencialmente aunque no de forma única, conservador.

El PP ha vivido con perplejidad la perdida de la hegemonía en su espacio en manos de Cs y aún hoy no lo ha asumido y lo vive como una pesadilla.

La relación del PP con el PSC ha sido históricamente mala, dado que en el pasado los socialistas eran aliados casi automáticos de los republicanos y los populares de los nacionalistas hoy separatistas.

Solo en la elección de Joan Raventós como presidente del Parlament, allá por 1995, socialistas y populares estuvieron a la altura de lo que gran parte de su electorado esperaba, que en Cataluña no era otra cosa que un frente común ante el nacionalismo dominante a nivel social y político.

Ya había tiempo y espacio en las elecciones generales para que PP y PSOE compitieran.   

Se diría que el PP catalán ha votado por darse una oportunidad a sí mismo

La posible elección de Casado no es buena noticia para los intereses partidarios de PSC o Cs dado que este es el candidato más renovador y el único de los que se presentaba que puede actualizar el ideario, las formas de hacer y comunicar así como sumar sabia nueva a los cuadros del PP.

Se diría que el PP catalán, que salió tocado de muerte de las elecciones del 21-D –y no por culpa de los populares comunitarios ni su candidato, sino por la política de décadas del partido a nivel nacional de acuerdo con el nacionalismo–, ha votado por darse una oportunidad a sí mismo.

Los partidos del arco constitucionalista lejos de temer un PP de Cataluña regenerado deben celebrarlo. El PSC revivido en el Parlament y en las calles, de la mano de Miquel Iceta, es una gran noticia para los catalanes constitucionalistas.

La victoria del Cs en las últimas elecciones pone de manifiesto que el nacionalismo separatista no es un mal al que los catalanes estemos condenados.

La renovación del PP, en caso de consumarse en el congreso del 21 de julio, es una buena noticia para la facción de la sociedad catalana que vota opciones de centro-derecha no nacionalistas pero lo es, también, para todos los catalanes no indepes porque ofrece nuevas oportunidades de ensanchar el espacio social y político catalán no separatista.

Este artículo no refleja necesariamente la opinión del consejo editorial o de Economía Digital y sus accionistas.

Joan López Alegre

Analista, Economía Digital

Joan López Alegre es autor de Hablar de todo y no saber de nada. Al margen de su carrera política, fue diputado en el parlamento catalán, es profesor de comunicación política en la UAO-CEU y licenciado en Historia (UB).

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