La renta mínima: una cortina de humo

Más de 3 millones de ciudadanos se han visto afectados por un ERTE

La renta mínima: una cortina de humo

O Sánchez no puede atar a Iglesias o bien cree que su omnipresencia le favorece porque así el desgaste de la crisis cae sobre el líder de Podemos

Alrededor de tres millones de personas, hasta ahora, se han visto afectados por un ERTE. Ante tal avalancha, la ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, afirmó que se revisarían los expedientes presentados por las empresas e insinuó que el pago de las prestaciones por parte de la administración se podría demorar hasta mayo, dado que el incremento de la factura de los nuevos parados y los trabajadores afectados por ERTEs pone en tensión las arcas del Estado.

Mientras la ministra anuncia que no hay dinero para todos, Pedro Sánchez acusa al resto de países de Europa de insolidarios la recaudación se desploma. Se calcula que la recaudación de IVA va a caer entre 4.000 a 8.000 millones de euros y el déficit público puede alcanzar los 120.000 millones de euros, mientras el vicepresidente Pablo Iglesias nos informa que se va a poner en marcha una renta básica universal de 500 € al mes.

Es una gran mentira, una irresponsabilidad y una cortina de humo. Es mentira porque en un país con 19 millones de cotizantes, crear una renta para tres millones de personas no es universal, es arbitrario y clientelar. Es irresponsable porque, simple y llanamente, es inasumible desde un punto de vista de la hacienda pública y es una cortina de humo porque Iglesias lanza esta propuesta para tapar el próximo incumplimiento de su gobierno frente a los millones de personas afectadas por las consecuencias económicas del Covid19 y agravadas por la nefasta gestión económica del gobierno de Sánchez-Iglesias-Junqueras-Urkullu-Otegui.

El Gobierno no está respondiendo a tiempo sobre los ERTEs creando incertidumbre en las empresas y en sus trabajadores. El Gobierno no tiene dinero para pagar tanta prestación y pretende acusar a cualquier que no sea él mismo de insolidario y así quitarse de encima cualquier responsabilidad sobre el retraso en los pagos. Esa es la razón de la propuesta de Iglesias y la búsqueda de la bronca con CEOE y CEPYME.

Para el gobierno es insolidaria Europa porque deben pagar y no preguntar y si se atreven a querer saber qué se hará con su dinero se la acusa de ser responsables de que no llegue el dinero a la gente y así se quitan las responsabilidades de encima. En Bruselas están estupefactos frente a una de las campañas de antieuropeísmo más irresponsables que han visto en los últimos años.

Para el gobierno, frente a la falta de liquidez, que afectará a trabajadores y empresas, lo fácil es acusar a estas últimas de egoísmo y lanzar la propuesta de renta universal para que los empresarios, si no la financian —también sin rechistar—, queden como algodoneros del norte de Inglaterra del siglo XIX. Iglesias olvida que los mismos que presentan los ERTEs son los que contrataron a esos trabajadores, han pagado sus salarios, sus cotizaciones a la SS.SS, su retención de IRPF y su mutua de accidentes.

Nuestro país tiene una las tasas de paro más altas del mundo y una tasa de ocupación de las más bajas de los países avanzados, un 62% de la población adulta según la OCDE, por debajo, por ejemplo de Chile, Polonia, Hungría, Portugal o Chequia. En estas circunstancias podríamos afirmar que somos uno de los países del planeta más cercanos a contar con una renta básica universal.

El número de perceptores de subsidios y pensiones es porcentualmente de los más altos del mundo y un problema para el sostenimiento de las finanzas públicas españolas por el coctel de baja tasa de empleo, envejecimiento de la población y elevado número de perceptores de rentas públicas.

Lo que los españoles van a necesitar los próximos tiempos es un trabajo para ganarse la vida, no un subsidio para subyugarse al gobierno. Como dijo Tatcher “el socialismo fracasa cuando se les acaba el dinero de los demás”. Pues a Iglesias no se le ha acabado el dinero, nunca lo tuvo.

La propuesta de renta universal, que donde ha sido experimentada, excepto en Alaska —un territorio inmenso, despoblado y con una reserva de petróleo infinito—, ha sido abandonada por ineficaz en términos de generación de riqueza es un intento de esclavizar a parte de la sociedad y una manera de generación polarización social continuando con la campaña de oposición desde el gobierno a todos los que discrepan, sean organizaciones sociales, partidos políticos o medios de comunicación.

La renta universal es un señuelo para mucha gente que mira, con razón, al futuro con temor. Un gobierno con grandeza hablaría de futuro, de esperanza, no de subsidio, que no es otra cosa que las cadenas que impiden la libertad y empobrecen y anestesian a una sociedad.

La crisis es vista por Iglesias como una oportunidad de avanzar hacia el socialismo. Sánchez o no está siendo capaz de controlar a su hiperactivo vicepresidente o bien cree que su omnipresencia le favorece porque así el desgaste de la crisis cae en el líder podemita. Olvida Sánchez que no es momento de calculo coyuntural sino de firmeza y clarividencia.   

Este artículo no refleja necesariamente la opinión del consejo editorial o de Economía Digital y sus accionistas.

Joan López Alegre

Analista, Economía Digital

Joan López Alegre, al margen de su carrera política -fue diputado en el parlamento catalán-, es profesor de comunicación política en la UAO-CEU y licenciado en Historia (UB).

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