La batalla no librada en Europa

Carles Puigdemont en el Parlamento Europeo de Estrasburgo esta semana. Foto: Efe

La batalla no librada en Europa

La llegada de Puigdemont al Parlamento Europeo tras la sentencia del TJUE todavía no le ha librado del purgatorio de los "no inscritos"

Tenemos la fortuna de que la lucha entre ERC y Carles Puigdemont ha llevado a éste último a terminar en el grupo de los no inscritos en el Parlamento Europeo y eso ha aguado la entrada triunfal de Puigdemont y Toni Comín en la Eurocámara.

El expresidente de la Generalitat, tras ser reconocido como diputado por el Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) aspiro a entrar en el grupo de los verdes del Parlamento Europeo pero su líder, Philippe Lamberts, que por cierto es belga, invito a Puigdemont a irse al grupo de los independentistas flamencos, unos tipos a los que Puigdedmont adora pero dejan a Vox como un partido de centro.

La posición de Puigdemont en “la montaña” del hemiciclo, más cerca del WC que de la mesa del parlamento, incomoda tanto a los círculos cercanos de Puigdemont que cada vez que alguien se lo recuerda reaccionan airadamente.

El destino de Puigdemont puede ser el de quedarse en el purgatorio de los "no inscritos" o quizás integrase en el grupo de ultraizquierda con los herederos del IRA en Irlanda del Norte, el Sinn Fein dado que con Farage, el padre del Brexit, quien con tanta algarabía ha recibido a Puigdemont y saludado en redes tachándole de Euroescéptico ya no puede porque se va del Parlamento junto con su país.

ERC tiene motivos para intentar frenar a Puigdemont y no quererle a su vera, la rueda de prensa que dio el día de su llegada fue multitudinaria y multinacional, por lo tanto, tiene razones para temer que, desde el corazón de Europa, Puigdemont vuelva a maniobrar para convencer a los votantes independentistas de que su propuesta es más atractiva que la de ERC.

La capacidad de convocatoria de Puigdemont en la rueda de prensa merece una reflexión, ciertamente un día la baraka de Puigdemont en Europa tocará a su fin, y posiblemente pocas buenas noticias más le queden por llegar al prófugo expresidente pero eso no debe hacernos orillar la fuerza con la que su demagógico y populista mensaje cala en la prensa europea.

Sin repercusión en los medios continentales

Más allá de que los medios continentales no hayan dedicado ni media línea a la rapidez con la que la mesa del Parlamento europeo ha tramitado el inicio del suplicatorio e incluso teniendo en cuenta que en un periodo de, aproximadamente, seis meses Puigdemont quede expuesto a la luz de su incoherencia una vez el pleno de la Eurocámara acepte su No inmunidad debemos preguntarnos porque golea en los medios de comunicación acreditados en el Parlamento Europeo.

La respuesta es fácil: todos los medios de comunicación continentales pueden escribir e ilustrar sobre las negativas del Constitucional, el juicio, la sentencia, la actuación policial, etc… La idea, falsa, que cala, desde la simplicidad que da la distancia, es que en España hay restricción de libertades. Mientras esa idea corre a través de un hilo hiperconductor como son las redes y los medios casi nadie dedica ni media línea a explicar el poder hegemónico que el nacionalismo ejerce en Cataluña sobre el conjunto de la sociedad.

Las ideas de Koine, las homilías de Rahola en la TV pública, las bravatas de la CUP, los paramilitares de pacotilla de los CDR, los ataques a sedes de partidos constitucionalistas, los insultos impunes desde los medios públicos de Sole, Moline, etc…. a los que no comparten la fe indepe, nada de todo esto es conocido ni difundido ni en Munich, ni en Lyon, ni en Milan.  

Cuando los europeos tengan información de cuál es la realidad catalana, Puigdemont dejará de tener éxito en cualquier pulpito europeo

El retrato de España en el exterior es una foto falseada e injusta que presenta a España como en Estado opresor y pasa por alto todo lo que el nacionalismo ha hecho, hace y seguirá haciendo en Cataluña, dado que Sánchez no lo va a remediar: manipular medios de comunicación, controlar de forma férrea a la sociedad civil, convertir a la educación y su deriva doctrinal en base a apropiarse la lengua en centro de su política, etc….

España puede decirse que ha obrado con prudencia al no airear allende de nuestras fronteras nuestras inmundicias pero a la vez, dado que sus enemigos internos, no han actuado de igual forma, sino de manera inversamente proporcional, le han regalado casi toda la cancha al independentismo que gana la batalla internacional sin gran esfuerzo pero con muchos recursos dedicados a ese frente.   

Solo cuando en Europa descubran la balcanización ideológica del nacionalismo gobernante en Cataluña, solo cuando los europeos tengan información —de la que además no hará falta hacer demagógia— de cuál es la realidad catalana, solo entonces Puigdemont dejará de tener éxito en cualquier pulpito europeo. Alguien debería iniciar este trabajo, Borrell hizo algún paso, tímido, insuficiente.

Para ganar una batalla, como mínimo, hay que intentar librarla. Y en el frente europeo, a la España democrática de hoy ni a la Cataluña libre de nacionalismo se le espera ni está presente, excepto honrosas excepciones de algunos eurodiputados, funcionarios y periodistas que en muchos casos tienen la incomprensión de sus propios compatriotas.

Este artículo no refleja necesariamente la opinión del consejo editorial o de Economía Digital y sus accionistas.

Joan López Alegre

Analista, Economía Digital

Joan López Alegre, al margen de su carrera política -fue diputado en el parlamento catalán-, es profesor de comunicación política en la UAO-CEU y licenciado en Historia (UB).

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