La autodestrucción de Barcelona

Una barricada de fuego corta la Ronda de Dalt de Barcelona en la primera jornada de la huelga general en Cataluña. Efe

La autodestrucción de Barcelona

No hay campaña de publicidad que pueda contrarrestar los episodios de violencia en Barcelona

Las ciudades compiten. Algunas de ellas, en ocasiones, se inmolan de forma incomprensible. Londres, con el brexit, esta perdiendo sedes de empresas que se instalan dentro de la UE. Dublín, Ámsterdam, Fráncfort y París acogen a los huidos. Londres, la ciudad que sobrevivió a la batalla de Inglaterra y a los bombardeos de la V1 y V2 nazis, es uno de los lugares más vivos y prodigiosos del mundo, y superará la sinrazón de la decisión del brexit.

Barcelona inició su reescritura antes de 1992. Desde entonces grandes esfuerzos personales y cantidades ingentes de dinero se han dedicado a la transformación y venta de Barcelona a nivel nacional e internacional. El resultado fue fenomenal. La capital catalana es la principal puerta de entrada a España, segundo mercado turístico mundial. Los rankings de mejores lugares de residencia para ejecutivos situaban a Barcelona en el top 10 mundial.

Cultura, gastronomía, deporte, clima, seguridad ciudadana y unas infraestructuras de primera calidad tanto aéreas como ferroviarias y por carretera hacen de Barcelona un lugar imbatible, solo destrozable fruto de la sinrazón propia.

Barcelona es una de las grandes tarjetas de presentación de España a nivel internacional, posiblemente la más importante, bien lo sabe Turespaña que la mima y valora en sus 89 millones de euros de presupuesto. También lo sabe bien Turisme de Barcelona que destina 54,2 millones de euros anuales a la promoción de la ciudad.

Es un dinero bien invertido, con gran retorno. El Mobile World Congress genera 473 millones de euros y es solo un ejemplo. Pero cuando las ciudades y sus gentes se vuelven contra sí mismas nada se puede hacer y los intereses de otras ciudades y países en poner el foco en la degradación social, urbana y política de una ciudad son muchos y poderosos.

Barcelona lleva mucho tiempo escupiendo a contraviento. En los últimos 15 días la prensa nacional e internacional ha publicado 435.262 noticias sobre los episodios de violencia en Barcelona. No hay campaña de publicidad que pueda contrarrestar eso. No es opinión: en otoño del 2017 la ciudad de Barcelona, tras unos episodios parecidos por violencia e inseguridad jurídica, perdió la sede de la Agencia Europea del Medicamento.

¿Habrá más disturbios? Cuando lo decidan quienes organizaron y financiaron los acaecidos hasta ahora

Debemos hacernos las siguientes preguntas: ¿La violencia vivida en Barcelona ha sido espontánea o largamente planificada? La respuesta es obvia, ha sido preparada, 110 incendios no arden sin una organización con grandes recursos. ¿Quién ha promovido y/o amparado la violencia? Es evidente que hay complicidad e implicación de una parte muy considerable de las elites políticas y sociales que gobiernan/mandan en Cataluña.

¿Por qué los disturbios han parado de golpe? Porque los mismos que los han promovido han puesto el freno para lanzar la campaña Spain, Sit and Talk y victimizarse. ¿Habrá más disturbios? Cuando lo decidan quienes organizaron y financiaron los acaecidos hasta ahora y luego los detuvieron.

¿Podrán mantener los pseudo opacos organizadores el control de las turbas indefinidamente? No. En toda revolución de laboratorio los sectores más radicales y activos acaban derrocando al poder promotor de las revueltas. En eso la historia es tozuda. ¿Saben los promotores de la violencia que eso perjudica a Barcelona? Si, y les da igual. El objetivo supremo, la independencia, es más importante.

¿Podrá Barcelona rehacerse de esta situación? Si, pero eso está aún lejos porque la espiral de autodestrucción aún está en marcha. Este domingo una manifestación de ciudadanos catalanes no cómplices sino víctimas de lo que sucede en Barcelona es un síntoma positivo de que la recuperación, la normalización y la liberación de esta espiral tóxica es posible.

Solo falta saber cuando se tocara fondo. Por ahora seguiremos cayendo y otras ciudades y sus gentes aprovechándose.

Este artículo no refleja necesariamente la opinión del consejo editorial o de Economía Digital y sus accionistas.

Joan López Alegre

Analista, Economía Digital

Joan López Alegre, al margen de su carrera política -fue diputado en el parlamento catalán-, es profesor de comunicación política en la UAO-CEU y licenciado en Historia (UB).

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