"La situación de bloqueo favorece a Cataluña y perjudica al Estado"

La ANC agita la candidatura de Puigdemont con una consulta a sus bases.

"La situación de bloqueo favorece a Cataluña y perjudica al Estado"

Las declaraciones de la nueva presidenta de la ANC demuestran que el separatismo está cómodo en el conflicto y lo alimenta porque le conviene

Tengo mis dudas sobre que el PNV no acabe apoyando los presupuestos que aprobó el Consejo de Ministros hace unos días. Hasta ahora si por algo se ha distinguido el PNV ha sido por ir a la suya y por tomar distancia con la estrategia de los separatistas catalanes.

No debemos olvidar que es Urkullu quien más decepcionado puede sentirse con Puigdemont ante el fracaso de sus intentos negociadores para que el expresidente convocara elecciones autonómicas.

Además, si el separatismo rechaza los ofrecimientos de Domènech e Iceta de formar un gobierno de consenso, el PNV tendrá la excusa perfecta para llegar a un acuerdo con Rajoy.

Para más INRI, los nacionalistas vascos ya saben que en caso de que caiga el Gobierno Rajoy pueden esperar mucho menos de Rivera que del actual inquilino de la Moncloa y eso también inclinará a los de Sabin Etxea a buscar algún argumento para dar su visto bueno a las cuentas del Estado.

Cuando eso suceda también será bueno para Cataluña dado que dicho presupuesto prevé importantes inversiones para esta Comunidad Autónoma.

Se agrade la sinceridad

Todo esto no parece tener importancia alguna para la flamante nueva presidenta de la ANC, Elisenda Paluzie, la cual ha declarado como inicio de su mandato que “la situación de bloqueo favorece a Cataluña y perjudica al Estado”.

Más allá de que la nueva líder de la ANC no tiene derecho alguno a hablar en nombre de Cataluña, a Paluzie hemos de agradecerle su sinceridad: el separatismo está cómodo en el conflicto y lo alimenta porque es lo que le conviene.

El apoyo del separatismo a la violencia de los CDR se acabará volviendo contra él

El paso del tiempo nos conduce inexorablemente hacia la fecha límite que desemboca en nuevas elecciones autonómicas aunque eso no parece alterar la estrategia de los separatistas, que siguen entestados en realizar propuestas imposibles tanto a la presidencia como programáticas.

Si bien antes de la caída de Puigdemont en una gasolinera alemana los independentistas parecían avanzar paso a paso hacía la investidura de Artadi, el llamado plan D, la detención de Puigdemont ha trastocado su estrategia.

Proponer una investidura que no pase por Puigdemont, Sánchez u otro preso, al parecer, sería visto como una traición por sus existencialistas dogmáticos, que controlan los estertores del proces.

Otro 21-D, con más épica

Cada día que pasa, parece más obvio que lo más cómodo para ellos es la convocatoria de unas nuevas elecciones donde su mensaje se basaría en un plebiscito no sobre la independencia sino sobre la calidad democrática en España y la libertad de los presos.

Una repetición del 21-D pero con mayor épica y con el chantaje de los CDR en las calles amedrentando a todo aquel que no comparta sus revolucionarias convicciones.

El rechazo del pleno del Parlament a condenar la violencia me provocó una enorme tristeza por lo que supone la degradación de la institución.

La pasividad, cuando no apoyo del separatismo a los CDR se acabará volviendo contra ellos. Como siempre ocurre cuando desde el poder se es transigente con la violencia, los violentos se revuelven contra el poder.

Violencia

Poco hay que decir sobre si existe violencia o no: de los escraches a policías en sus hoteles, pintadas a sedes de partidos y las amenazas de muerte en las redes sociales hemos pasado a la ocupación de autopistas, vías de tren, roturas de cristales en sedes de partidos, amenazas a jueces, arriadas de banderas en delegaciones de gobierno o intentos de ocupación de edificios públicos del Estado.

Tengo pocas dudas de que la tolerancia hacia estas acciones, cuando no el protagonizarlas, como hizo la alcaldesa de Girona, está teniendo consecuencias para el conjunto de la sociedad catalana y efectos negativos para su economía pero también tendrá efectos políticos para el independentismo.

Lo que encaja mal en Cataluña es organizar golpes institucionales y buscar la separación

En este estado de las cosas el único éxito del separatismo es el de la internacionalización del "procés". Si bien el independentismo no ha tenido éxito alguno buscando apoyos gubernamentales si lo tiene como resultado de la huida de Puigdemont, Comín...

Algunos medios de comunicación internacionales, que editorializarían de forma contundente si algo parecido sucediera en su país, políticos oportunistas casi siempre en la extrema derecha y su prima hermana, la extrema izquierda, encienden la llama contra España.

Usan a los separatistas catalanes como forma de atizar su propio nacionalismo y prejuicios bien contra el Sur de Europa, bien contra un competidor económico como es España, que incluye a Cataluña con un 20% de su PIB.

Sin tiempo que perder

A Rajoy le sale tan bien la técnica de esperar que si hubiera hecho carrera eclesiástica hubiera llegado al papado, pero en el frente internacional el riesgo de que se instale la mentira de la represión y la persecución puede pasarle factura no solo a él, sino a todos los españoles y en especial a los millones de catalanes no independentistas.

No hay tiempo que perder, el separatismo ha invertido millones durante años en crear una ficción sobre lo que ellos representan y en vender al mundo una visión falsa de una Cataluña uniforme que está incomoda y mal encajada en España.

Es urgente que se empiece a explicar que lo que encaja mal en Cataluña es organizar golpes institucionales, fomentar la violencia desde el poder y buscar la separación del resto de nuestros compatriotas desde la minoría social.

Para eso ya llegamos tarde así que, en este caso, hay que darse prisa, por una vez, mucha prisa.

Este artículo no refleja necesariamente la opinión del consejo editorial o de Economía Digital y sus accionistas.

Joan López Alegre

Analista, Economía Digital

Joan López Alegre es autor de Hablar de todo y no saber de nada. Al margen de su carrera política, fue diputado en el parlamento catalán, es profesor de comunicación política en la UAO-CEU y licenciado en Historia (UB).

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