El Mobile cae: ¿quién manda en el mundo?

El presidente de la Generalitat, Quim Torra; la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau y el conseller de Políticas Digitales y Administración Pública de la Generalitat, Jordi Puigneró. Foto: Efe

El Mobile cae: ¿quién manda en el mundo?

Colau, el Govern y el Gobierno son responsables de la caída del Mobile por facilitar un escenario en medio del conflicto catalán del que es fácil despedirse

Todos sabemos quién es Xi Jinping, el líder político chino, pero muchos menos saben quién es Reb Zhengfei, presidente de Huawei. Sin duda todos conocemos a Donald Trump pero casi nadie sabe que Bob Swan está al frente de Intel. Incluso el precandidato a la presidencia de los USA Bernie Sanders es más conocido que Chuck Robbins, presidente de Cisco, aunque el candidato demócrata no tenga visos de influir en nuestra vida en manera alguna.

La capitalización bursátil de las principales empresas del Mundo es más grande que el PIB de la mayoría de los estados soberanos del planeta tierra, y algo aún más importante, la notoriedad de marca, el reconocimiento de una empresa, incluso de tamaño medio, es infinitamente mayor que el de la mayoría de países del mundo.

Nike tiene más referencias en Google que cualquier país de la UE y Apple mira de tú a tu a la marca USA. En esas circunstancias los españoles hemos descubierto de golpe y porrazo que una serie de gente de la que no sabemos casi nada y están en nuestro día a día sin nosotros ni enterarnos deciden como nos va la vida al llevarse por delante el Mobile World Congress y dejarnos sin miles de empleos ni millones de facturación.

Ada Colau, que hace poquísimo anhelaba que el Mobile se fuera de Barcelona, el Conseller de la Generalitat que aspira a que Cataluña sea una república digital con sede en una isla de Caribe y otros dirigentes políticos acompañaron al CEO de GSMA, John Hoffman, en su rueda de prensa de despedida y cierre del Mobile 20202 estaban cual los líderes del PCUS acompañaban en el duelo al nuevo líder soviético cuando el anterior fallecía (o era asesinado o destituido fruto de la conspiración palaciega).

La rueda de prensa que dio Hoffman con Diputación, Ayuntamiento de Barcelona (la cocapital de España proclamada por Sánchez hace poco más de una semana), Generalitat y Gobierno de España fue la constatación que la izquierda, incluso la radical e inadaptada al siglo XXI izquierda española, reconocen que en el Mundo Hoffman pinta más que todos ellos juntos.

¿Ha muerto la democracia?

Todo lo contrario. Las grandes empresas con su capacidad de inversión tecnológica, con su capacidad de votar con los pies y decidir en función de la seguridad jurídica de un país si invierten aquí o allá, sus asesores y compliance son mucho más transparentes que los gobiernos.

El papel de los políticos debe ser el de crear condiciones de atraer talento, captar empresas, generar una condiciones que permitan a la gente vivir, ganarse la vida y ser feliz. La seguridad física, la seguridad jurídica, la fiscalidad no confiscatoria, la simplicidad legislativa, la libertad son elementos clave que no se desarrollan en lugares donde la política y el gobierno no tenga el contrapeso de una sociedad vertebrada alrededor de empresas, medios de comunicación y organizaciones sociales resultantes de una sociedad dinámica, crítica y, en consecuencia, prospera y libre.

Legislar contra inversores en hoteles, regular contra plataformas tecnológicas de transporte, obstaculizar la hostelería, criminalizar el turismo, tolerar la delincuencia y ser condescendiente con aquellos que quieren cargarse el estado de derecho, es una forma de invitar a cualquier a no venir e incluso a irse.

¿Colau, el Govern y el Gobierno no son responsables de la espantada del Mobile?

Si lo son. Barcelona, la ciudad desdibujada donde las calles arden, los buses turísticos se apedrean y el aeropuerto es asaltado por bárbaros en nombre de su tiránica ideología separatista es un lugar al que es más fácil anunciarle que un feria se suspende que a otros lugares con ambición de ser y estar.

Irlanda no se enfrento a las empresas, las capto, y progreso, y mucho para el bien de sus habitantes. En Irlanda la política manda más que en España aunque los políticos irlandeses no tengan la visión de poder único al que aspiran los actuales políticos en el poder en nuestro país.

Hemos sido víctimas del coronavirus, también de la lucha entre US y China, de la que por el bien de todos solo podemos desear que ganen los yankees, pero sobre todo hemos sido víctimas de esa visión del mundo antigua y trasnochada de nuestros líderes políticos que no han entendido aún que nuestro país será mejor con más empresas, multinacionales y gente con capacidad de inversión y con menos asesores zarapastrosos y políticos sin currículum.

Este artículo no refleja necesariamente la opinión del consejo editorial o de Economía Digital y sus accionistas.

Joan López Alegre

Analista, Economía Digital

Joan López Alegre, al margen de su carrera política -fue diputado en el parlamento catalán-, es profesor de comunicación política en la UAO-CEU y licenciado en Historia (UB).

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