¿El Corredor…? qué más da

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¿El Corredor…? qué más da

Las conexiones con España han dejado de interesar a los políticos catalanes, mientras Valencia ha albergado 439 de las empresas que han salido de Cataluña

Josep Vicent Boira, comisionado para el Corredor Mediterráneo, afirma que con las obras recientemente inauguradas del Corredor Mediterráneo —que reducen el viaje entre Barcelona y Valencia de 3 horas y 10 minutos a 2 horas y 35 minutos— se termina con la España radial, la que nacía en el Km 0 de Sol. Boira es valenciano, y no es casualidad. Las conexiones de Cataluña con el resto de España han dejado de interesar a las autoridades políticas y a las elites sociales y económicas catalanas. Lo suyo ahora es el ombligismo de la separación.

Hubo un tiempo en el que Cataluña competía y aspiraba a liderar España, lejos queda marzo del 2007 en el que en un acto en IESE Business School las principales figuras de la política, la economía y el mundo académico catalán reclamaban el desarrollo de esta infraestructura para mejorar la conexión de Cataluña con su vecino del sur. Ahora, el liderazgo en la reivindicación está en manos de la Asociación Valenciana de Empresarios presidida por Vicente Boluda.

Hace dos meses más de 1500 personas asistían a un acto académico en Elche reclamando mejoras en el Corredor mientras el Ayuntamiento de Tarragona, en manos de ERC, declinaba asistir a la inauguración del nuevo tramo. Ciudades de tamaño parecido, actitudes diametralmente distintas. Una pensando en el futuro la otra perdida en el fango del procés.

Los empresarios de Valencia están vigilantes para que el ritmo de inversión, que ya casi supera los 15.000 millones no se detenga y que los tiempos se sigan reduciendo hasta llegar a las dos horas. Para eso, según reconoce el propio Boira, aún faltan unos años.

El empecinamiento valenciano en azuzar a las administraciones, paradójicamente, favorece a los catalanes aunque estos piensen más en Waterloo y las guerras de la edad moderna que en las infraestructuras modernas. Valencia es el segundo mercado interior para las empresas catalanas, tras Aragón. Los valencianos compran a Cataluña el 17,3% de lo que esta comunidad autónoma vende fuera de su territorio, más de 7.000 millones anuales con un superávit superior a los 2.000 millones.

Posiblemente este desequilibrio económico entre Cataluña y la Comunidad Valenciana a favor de los primeros se haya equilibrado en los últimos tiempos dado que la Comunidad Valenciana ha albergado a 439 de las empresas que han salido de Cataluña fruto de la inseguridad jurídica derivada de las dos declaraciones de independencia de octubre de 2017.

Comunidad Valenciana, gran receptora de empresas huidas de Cataluña

Caixabank y Sabadell, hoy con sede social en los antiguos cuarteles generales de Banco Valencia y la CAM encabezaron este éxodo forzado por las decisiones temerarias y delictivas, según sentencia del Tribunal Supremo, del Govern de Puigdemont-Junqueras. A estos dos monstruos financieros le siguieron otros no menos relevantes como MRW, Mediolanum, Idilia Foods, etc. En total, en la Comunidad Valenciana se han instalado el 10% de las empresas que han salido de Cataluña, el segundo lugar de España tras la Comunidad de Madrid.

El Corredor por el Norte no esta mejor. En Francia está eternamente pendiente el desarrollo de la alta velocidad entre Perpiñan y Montpellier. Son 350 Kilómetros en un estado peor del Corredor en el tramo español que retrasa la conexión de España con el corazón de Europa. De Montpellier a París alta velocidad.

En marzo, Francia celebra municipales y el tema férreo no está en el centro del debate, la ultra derecha sin siglas aprovechándose de la debilidad del gaullismo tradicional se anuncia vencedora en la capital del Rosellón. Dalí dijo que la estación de Perpiñán era “el centro del mundo” pero por ahora no es más que una estación de la capital de departamento más lejana de París.

En la Comunidad Valenciana se han instalado el 10% de las empresas que han salido de Cataluña, el segundo lugar de España

También hubo una época en la que en el ya desaparecido restaurante “Le chapon fin” los primeros ministros Jospin y Aznar firmaron un acuerdo para el desarrollo de estas infraestructuras. Por esos días la Generalitat pujolista aún estaba con un ojo en la gestión y el otro en la independencia, y eso sí, las dos manos en cobrar el 3%. Pero por esos días hacían el papel que hoy queda en exclusiva de los valencianos de exigir el desarrollo de infraestructuras.            

Este artículo no refleja necesariamente la opinión del consejo editorial o de Economía Digital y sus accionistas.

Joan López Alegre

Analista, Economía Digital

Joan López Alegre, al margen de su carrera política -fue diputado en el parlamento catalán-, es profesor de comunicación política en la UAO-CEU y licenciado en Historia (UB).

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