El CIS y la organización territorial del Estado

El CIS y la organización territorial del Estado

El CIS y la organización territorial del Estado

La sorpresa que causó el CIS dejó sin pena ni gloria algunos datos muy asombrosos sobre los españoles y las autonomías

La nueva cocina del CIS ha causado sorpresa porque el PSOE lleva, según la nueva métrica, 10 puntos de ventaja al PP, o porque los animalistas del PACMA van por delante de VOX. Estos datos tan asombrosos no han permitido prestar atención a otros que son muchísimo más relevantes.

La pregunta 26 del cuestionario reza así: “Le voy a presentar ahora algunas fórmulas alternativas de organización territorial del Estado en España. Dígame, por favor, con cuál está usted más de acuerdo”.

La fórmula "Un estado con un único Gobierno central sin autonomías" obtiene un 19,9% de las respuestas, o sea, 1 de cada 5 españoles está a favor de suprimir la España de las autonomías.

La fórmula "Un Estado en el que las comunidades autónomas tengan menor autonomía que en la actualidad" alcanza el 10,9%. Por lo tanto, sumando este punto y el anterior, más de un tercio de la población española cree que el actual sistema autonómico no es beneficioso para el progreso de España.

La fórmula "Un Estado con comunidades autónomas como en la actualidad" es el que recibe más apoyos de todas las fórmulas que propone José Félix Tezanos, con un 38,8% de las respuestas.

La cuarta propuesta, "Un Estado en el que las comunidades autónomas tengan mayor autonomía que en la actualidad" recibe el 12,8% de las respuestas afirmativas. 

Esta respuesta es clave, y debe ser verdaderamente decepcionante para Pedro Sánchez, dado que su propuesta de referéndum o solución para Cataluña, según expresó hace unas semanas, va por ahí.

Más catalanes apoyan el actual marco autonómico que los que quieren ampliarlo

Sánchez propuso un referéndum para recuperar el Estatuto del 2006 previo al fallo del Tribunal Constitucional y así atender, según su criterio, las demandas de una parte de la sociedad catalana.

De esta propuesta cabe destacar que, siguiendo el criterio del CIS, cuando se pregunta solo a los catalanes, son más (un 23,9%) los que están a favor de no cambiar el actual marco competencial autonómico que los que apoyan la idea de ampliarlo sin llegar a la independencia (22,8%).

Así, pues, tengo mis dudas de que la voluntariosa propuesta de Sánchez sea una verdadera solución.

Más allá de eso creo que Sánchez debería reflexionar dado que, según el CIS, que controla su gobierno, son más los españoles favorables a recortar las autonomías e incluso suprimirlas que los que quieren más autogobierno como él sugiere como solución al problema catalán.

Finalmente, con un 10,1%, siendo la respuesta que menos apoyos recibe, está la fórmula "Un Estado en el que se reconociese a las Comunidades Autónomas la posibilidad de convertirse en Estados Independientes".

Todos estos datos tienen que llevarnos a dos reflexiones. La primera: abrir hoy un proceso de reforma de la Constitución solo nos llevaría a crear un nuevo problema sobre el que ya tenemos, dado que una parte muy significativa de la sociedad española estaría a favor de recortar las competencias autonómicas.

¿Es menos democrático un Estado más centralizado?

Otra parte, importante, pero menos significativa en términos numéricos, abogaría por lo contrario. Abrir una reforma constitucional sin consensuar previamente lo que hay que reformar es garantía de fracaso.

La segunda: ¿Es menos democrático un Estado más centralizado? Nuestros dos vecinos, Francia y Portugal, son una respuesta clara a esta pregunta. No.

Uno de los muchos éxitos mediáticos del nacionalismo vasco o catalán es el presentar la descentralización como sinónimo de más democracia cuando en realidad lo sucedido en Cataluña los últimos años pone claramente de manifiesto lo contrario.

Este artículo no refleja necesariamente la opinión del consejo editorial o de Economía Digital y sus accionistas.

Joan López Alegre

Analista, Economía Digital

Joan López Alegre es autor de Hablar de todo y no saber de nada. Al margen de su carrera política, fue diputado en el parlamento catalán, es profesor de comunicación política en la UAO-CEU y licenciado en Historia (UB).

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