‘Consum estratègic’ y ruina colectiva

Puigdemont nombra líder independentista a su amigo empresario. EFE/Quique García

‘Consum estratègic’ y ruina colectiva

‘Consum estratègic propone señalar por pasiva a las empresas que no se adhieren al nacionalismo catalán

Los consumidores separatistas que busquen contratar gas, electricidad, un seguro o una línea telefónica, comprar gasolina, visitar una gran superficie, ser cliente de un banco, afiliarse a un sindicato o patronal están de enhorabuena.

La ANC acaba de lanzar una web en la que, previo registro, serán informados de donde consumir en la seguridad de que sus proveedores comparten sus anhelos de llegar a Ítaca.

Las empresas son cada vez más globales, algunas de ellas tienden a competir incluso con los estados ofreciendo servicios

La propuesta tiene su enjundia. Debemos preguntarnos: ¿Todas las empresas que se registren tienen plantillas 100% separatistas? Si fuera así ¿Cómo lo saben? Este es un país que consagra la libertad ideológica y penaliza la discriminación, o sea, por ejemplo, el despido por motivos ideológicos.

Sigamos: Si alguno de los trabajadores de las empresas registradas es –citando a Quim Torra- un ser con un bache de ADN ¿Puede el usuario de la web demandar a la ANC por estafa? ¿El hecho de que la empresa sea oficialmente separatista implica la emisión de algún tipo de certificación de garantía de pureza ideológica? ¿Si el consumidor separatista no está satisfecho con el producto contratado puede ejercer algún tipo de reclamación o será considerado un traidor a la patria?

Las empresas son cada vez más globales, algunas de ellas tienden a competir incluso con los estados realizando labores y ofreciendo servicios que hasta hace poco eran exclusivo de dichos estados.

Las empresas son cada vez de mayor tamaño, muchas de ellas tienen una cotización bursátil superior al PIB de la mayoría de países del mundo

Es el caso de Facebook que acaba de lanzar una criptomoneda erigiéndose en Banco Central Digital.  La ANC en lugar de apostar por la globalidad impulsa la relación solo por razón prácticamente sanguínea.

Las empresas son cada vez de mayor tamaño, muchas de ellas tienen una cotización bursátil superior al PIB de la mayoría de países del mundo. Es el caso de Amazon o Apple que atesoran un poder económico mayor que el de cualquier país de África y de muchos de América Latina. En el caso de la ANC se substituye la competitividad por el aldeanismo.

Las empresas hacen cada vez un mayor esfuerzo para adaptarse a los consumidores de los diversos rincones del globo y gestionan la diversidad como un valor. Es España, Inditex es el mayor y más alabable ejemplo de eso. Por su parte la ANC impulsa la homogeneización sectaria.

En todas partes la búsqueda de valores globales caracteriza a las empresas. ¿En todas partes? No exactamente. Cataluña está regida por unas élites que caminan hacia la medievalización de la economía y la sociedad.

En la edad media los caminos no conectaban unas aldeas con las otras, dado que nadie salía jamás del lugar donde había nacido. Eso es exactamente lo que propone Consum Estratègic, comprar a empresas separatistas, señalar por pasiva a las que no se adhieren y andar irremisiblemente hacia la miseria no solo económica, también moral. En realidad la una está relacionada con la otra.

La falta de educación

La lista de sectores que ofrece la web de la ANC en los que se puede elegir empresas y productos 100% puros, 100% separatistas, no incluye dos sectores que me parecen muy relevadores: educación y viajes.       

Quizás no haya opción de elegir nada en el ámbito educativo porque los separatistas crean que tienen la educación en sus manos, o quizás porque no le den importancia. A más ignorancia más posibilidades de que alguien quiera registrarse como cliente o proveedor de la infame web.

Sobre el mundo de los viajes no me sorprende, ya lo dijo Fernando Sabater, “el nacionalismo se cura viajando”. Y, además, a este paso, los que seguirán viajando serán las empresas que se van de Cataluña.

En ocasiones podemos concluir que un día se acabarán los temas que comentar sobre la situación de Cataluña. Es un temor infundado, cada semana nos dan una nueva oportunidad de seguirnos sorprendiendo y continuar deslizándose a ellos, y lo que es peor, con ellos a todos nosotros, por la pendiente de la decadencia económica y social.

Este artículo no refleja necesariamente la opinión del consejo editorial o de Economía Digital y sus accionistas.

Joan López Alegre

Analista, Economía Digital

Joan López Alegre, al margen de su carrera política -fue diputado en el parlamento catalán-, es profesor de comunicación política en la UAO-CEU y licenciado en Historia (UB).

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