¿A las puertas de una moción de censura?

El presidente de la Generalitat, Quim Torra, durante la reunión semanal del gobierno catalán que se produce cuando el Govern se dispone a iniciar las negociaciones con los comunes sobre los impuestos de la Generalitat. Foto: EFE/AG

¿A las puertas de una moción de censura?

El independentismo cierra en falso y provisionalmente la crisis de los médicos hasta que llegue una nueva huelga o que Cs presente una moción de censura

El acuerdo entre médicos y la Generalitat llegó tras cuatro días de huelga y manifestaciones a las que se sumaron docentes, alumnos, bomberos y otros colectivos de trabajadores públicos, que provocaron el aplazamiento de casi el 80% de miles de visitas programadas en los centros de atención primaria.

El acuerdo entre Metges de Catalunya y la Generalitat no se va a materializar dado que si las afirmaciones de los dirigentes independentistas sobre la falta de recursos de son ciertas no se sabe de dónde saldrá el dinero para cumplir el compromiso firmado, pero eso no importa a los dirigentes separatistas; lo fundamental era terminar con la huelga cuanto antes.

Hemos pasado una semana horribilis para el Govern en la que la presión sobre Quim Torra ha ido in crescendo. La primera reacción de importancia del entorno del oficialismo separatista, de la mano de Eduard Pujol, portavoz adjunto de Junts per Catalunya, pidiendo que nada les distrajera de su objetivo supremo de alcanzar la República, no sirvió precisamente para calmar los ánimos.

A lo largo de los cuatro días en que los centros de atención primaria han permanecido cerrados, Carles Puigdemont ha seguido fielmente la petición de Pujol y no ha publicado un solo tuit sobre la situación en Cataluña.

Ajeno a la realidad cotidiana él se ha dedicado a tuitear sobre otros temas como Josep Borrell, el Rey o la visita de Li Xing Ping. La máxima de que la realidad no estropee una mal titular ha hecho mella ya hace mucho tiempo en uno de los vecinos más incómodos que ha tenido Waterloo desde tiempos de Bonaparte.

El aumento de las protestas, la adhesión de otros colectivos de trabajadores públicos como los bomberos, que han sido punta de lanza de las movilizaciones independentistas, y el creciente malestar social llevaron al gobierno catalán a cambiar la estrategia tanto en comunicación como en negociación.

Tanto Ciudadanos como el PP no han jugado ningún papel en esta crisis

Los portavoces de la Generalitat pasaron a media semana a señalar, sin rubor alguno, a la falta de financiación, el déficit fiscal y la supuesta marginación que sufre Cataluña como elementos responsables de los problemas de la sanidad catalana a la vez que decidían ceder en todas las peticiones realizadas por los sindicatos para terminar así con la huelga y recuperar el discurso del “España nos roba”.

La semana de protestas así como los errores de comunicación se ha convertido en un viacrucis para los independentistas en el poder en la Generalitat, dado que muchos de los colectivos que se han manifestado, como los sindicatos de enseñanza USTEC o ASPECP o el Colegio de Médicos de Cataluña, son colectivos muy afines a las tesis independentistas.

Durante la semana, en paralelo a las protestas, ha habido contactos entre los partidos independentistas y los comunes para negociar los presupuestos de la Generalitat, pero las posturas están muy alejadas y la condición sine qua non de los comunes es el apoyo a los presupuestos de Ada Colau.

Torra ha tenido suerte. Solo los socialistas catalanes han intentado sacar tajada de la situación repitiendo hasta la saciedad que los problemas de financiación de Cataluña se resolverían si ERC y el Pdecat dieran el visto bueno a los presupuestos del Estado que, según sus cálculos, otorgarían a Cataluña 2.200 millones de euros.

Tanto Ciudadanos como el PP no han jugado ningún papel en esta crisis. La mayoría de los manifestantes no son cercanos a ellos y, además, la campaña andaluza ha consumido sus energías.

El deterioro de los servicios públicos en muchos lugares de España fue evidente durante los años de crisis iniciada en 2008. Algunas comunidades autónomas han recuperado esos servicios y otras no tanto.

Gobernar es tomar decisiones y el Gobierno catalán priorizó referéndums

Cataluña está a la cola de dotación presupuestaria en sanidad; ocupa lugares atrasados en listas de espera y eso sucede a pesar de tener uno de los tramos autonómicos de IRPF más elevados de España así como ser la comunidad mejor dotada de dinero procedente del Fondo de Liquidez Autonómica (FLA).

El problema de Cataluña no es solo de dinero, lo es ante todo de gestión. Gobernar es tomar decisiones y el Gobierno catalán priorizó referéndums, pseudoembajadas o financiar TV3 a la vez que abandonaba la política social, las infraestructuras y los servicios públicos.

El independentismo cierra en falso y provisionalmente la crisis hasta que llegue una nueva huelga o Cs presente una moción de censura dado que es el único grupo que tiene votos para ello en el Parlamento catalán. 

Este artículo no refleja necesariamente la opinión del consejo editorial o de Economía Digital y sus accionistas.

Joan López Alegre

Analista, Economía Digital

Joan López Alegre, al margen de su carrera política -fue diputado en el parlamento catalán-, es profesor de comunicación política en la UAO-CEU y licenciado en Historia (UB).

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