¿Y si Andorra se hubiera equivocado con el asunto BPA?

30 de abril de 2015 (00:00 CET)

A medida que van conociéndose los pormenores de la intervención de la Banca Privada de Andorra (BPA) aumentan las dudas sobre si la actuación del Gobierno andorrano (y más tarde del Ejecutivo español con Banco Madrid) no estuvo revestida de un exceso de sobreactuación política.

Hay algunas voces dentro del país pirenaico que lo sostienen así. Ni son las primeras ni posiblemente sean las últimas que consideran que al jefe del Gobierno de Andorra, Antoni Martí, le venía muy grande el informe americano de la Fincen que arrojaba dudas (jamás certidumbres) sobre las prácticas bancarias de esa entidad.

En el Principado empieza a extenderse la idea de que Martí se asustó con los papeles de los estadounidenses. ¿Existían irregularidades?, quizás. ¿Habían dudas razonables sobre lo que pasa en el sistema financiero andorrano?, demasiadas. Pero dicho, esto empieza a resultar muy extraño que los 100 hombres de PwC que andan buceando en las cuentas del banco intervenido desde hace más de un mes no hayan encontrado todavía nada susceptible de sostener las medidas adoptadas. Si la multa de la Fincen se sustanciara con una cantidad mínima y el expediente de BPA quedara en una minucia, alguien en el país del queso, el tabaco y las pistas de esquí debería dar muchas explicaciones.

A vueltas con el asunto de BPA, la intervención del gobierno andorrano ha hecho saltar por los aires no sólo un banco, sino el conjunto del sistema financiero del país. Martí tiene fama de que se aviene con dificultades con ese sector, pero no porque sea ideológicamente contrario, sino por razones de menor calado. Si hubieran pesado en exceso esas motivaciones, la Andorra que quiere dejar atrás el feudalismo histórico habría cometido una cacicada de primer nivel.

Martí se habría cargado todo el negocio financiero del país con una deficiente actuación política de confirmarse las sospechas sobre lo sucedido. Las sospechas ya no son externas, sino que proceden del propio país. ¿Alguien puede decir que BPA hacía algo diferente a lo que ha venido haciendo Andbank y Banca Mora, por ejemplo? Pongamos que eran similares. Bajo esa premisa, a los Cierco les han hurtado BPA y Banco Madrid. Pero a Andbank le ha explotado en las manos la posibilidad de crecer en suelo español y, más o menos igual, ha sucedido con Banca Mora. Sólo Crèdit Andorrà parece ajeno a los movimientos habidos en su sistema, aunque nunca su credibilidad de mercado será la de antaño. El efecto contagio que ha propiciado el gobierno de Martí puede ser mayúsculo.

 

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