'Winner takes all'

13 de noviembre de 2014 (19:59 CET)

Los ricos son cada vez más ricos. Los estudios constatan un aumento de la desigualdad social. Visto en conjunto la explicación de este fenómeno es que los ricos son los que tienen más oportunidades. Pero esta es una explicación muy simplista ya que es la resultante de muchos factores.

Los ricos son los poseedores de patrimonio que es una fuente de oportunidades en sí mismo, aunque no siempre. Se han hecho grandes fortunas partiendo de posiciones muy modestas. También se puede atribuir a los ricos más influencia política, aunque también está lleno de ejemplos de personas que han logrado mucho peso político sin el apoyo de ningún patrimonio personal o familiar.

Por otro lado, las desigualdades dependen no solamente de lo que hagan los ricos, también dependen de la capacidad de la población en conjunto de disfrutar de una posición acomodada. En este aspecto, la crisis ha sido nefasta: más paro y bajada de salarios así como un sistema impositivo del que se escapan las grandes fortunas.

También cuenta el peso o sobrepeso, mejor dicho, del sistema financiero que en principio aporta un servicio necesario para el conjunto de sector de la economía. Pero como los mercados no siempre tienen un funcionamiento óptimo, existe el peligro de que este sector tenga una mayor participación en el pastel del valor añadido del que les correspondería para una sustracción de rentas del resto de la economía gracias al apoyo directo del Estado, con inyecciones de capital o indirectamente posibilitando el trilerismo financiero (preferentes no-daciones, intereses diferenciales para clientes o entidades financieras, etc.)

A la vez, las tendencias en la economía se orientan hacia el ahorro energético y la economía de la información. La construcción no tiene el empuje de épocas pasadas porque cada vez está más tecnificada y ocupa menos gente. Los sectores que dan empleo y que podríamos hacer de almohadas económicas son la enseñanza, la sanidad, el deporte o la asistencia social. Sin embargo, el apoyo público a estos sectores está de baja; la imperante crony capitalism reclama recursos para los sectores amigos.

Y dentro del sector de la información podemos ver que empresas como WhatsApp, con 500 millones de usuarios, ocupan directamente solamente 200 personas. Kodak ha ocupado 140 mil personas y, en cambio, Instagram ocupaba 13 (trece; no me he dejado ningún cero.) Justo el año 2012, en el momento de ser adquirida por Facebook cuando ya tenía 30 millones de usuarios del iPhone de Apple.

Y la cosa no termina ahí. En la sociedad de la información, es habitual que el rendimiento se concentre en manos de los más destacados, de modo que pequeñas diferencias en el talento o el esfuerzo pueden dar lugar a grandes diferencias en los ingresos. El fenómeno se denomina: Winner takes all.

El caso de Leopoldo Abadía resulta paradigmático. Era profesor del IESE, alguien sin duda acreditado profesionalmente, pero se hizo famoso a los 75 años a partir del éxito de su blog en un momento muy oportuno, ya que explicó con mucha didáctica la crisis en un ambiente de desconcierto social. Y, curiosamente, también resultó favorecido por el hecho de que en los meses de agosto, habiendo pocas noticias, muchos medios destacaron su blog --quizás se hizo una nota de prensa para ilustrar un manual de comunicación--. Desde aquel mes de agosto, el señor Abadía apareció en los medios. A veces, a hablar de temas amplísimos. Publicó más libros, hizo anuncios recomendando una marca de combustibles, de seguros…etc.

Por el contrario, también es cierto que la amplitud del mercado gracias a internet es una fuente de oportunidades para determinados autores. Pero en conjunto, soy de la opinión de que domina el Winner take all y que la sociedad de la información tiende ahora a ensanchar las desigualdades.

La clave está en el funcionamiento del mercado de la información. Los medios se pueden dedicar a inflar burbujas por sistema o pueden también descubrir valores. Actualmente es posible, de vez en cuando, encontrar algún medio muy modesto que ofrece servicios informativos dignísimos que igualan o superan en calidad a medios poderosos. Pero cuando predomina la burbuja, como manera de hacer, el sistema es propenso a la desigualdad.

En suma, como es habitual en la economía, hay un conjunto de fuerzas que a veces actúan en sentido contrario y que acaban teniendo un resultado que actualmente es el aumento de las desigualdades. El trabajo de Thomas Piketty El capital del siglo XXI ha animado el debate. Mi opinión es que una parte de las causas del fenómeno de la desigualdad creciente también hay que buscarla en las características y el funcionamiento de los mercados de la información.
Suscribir a boletines

Al suscribirte confirmas nuestra política de privacidad