Vuelva usted mañana

24 de marzo de 2014 (00:00 CET)

Tal día como hoy de hace 205 años nació el escritor y periodista Mariano José de Larra. Unos años después, en enero de 1833 y con el seudónimo Bachiller Don Juan Pérez de Munguía, publicaba en el número 11 de la publicación El pobrecito hablador, un artículo que pasaría a la posteridad: Vuelva usted mañana.

En aquel escrito, Larra no sólo satirizaba sobre la ineficiencia estructural de la administración española, muy anestesiada por las alternancias políticas, sino que incidía con mordaz pluma en una singularidad de lo que hoy llamaríamos productividad de sus empleados y altos cargos. Todo venía a cuento de la historia de un francés que llegaba al país con ganas de invertir y que deseaba completar unas pocas gestiones en 15 días de estancia. Fue el propio Larra quien apostó con el extranjero a que le invitaría a comer cuando se cumplieran 15 meses de su permanencia en aquella España lenta, sesteada e ineficaz de su relato.

 
La reforma de la función pública es algo que ningún gobernante ni partido político se ha atrevido a abordar


Han pasado dos siglos y algunas generaciones, pero el subyacente permanece. La reforma de la función pública es algo que ningún gobernante ni partido político se ha atrevido a abordar. En Catalunya, donde la administración se creó de nueva planta ya en democracia, y pese a los cantos independentistas que nos invaden, se han copiado todos y cada uno de los tics más rancios de aquella escena retratada por el escritor madrileño.

Es algo que ni la derecha ni la izquierda parlamentaria se atreve a afrontar en un programa político en unos tiempos de globalización y circulación nerviosa de la información por el mundo entero. Unos por estrategias electorales cortoplacistas, otros por ese buenismo mal entendido de la progresía. Es más, los líderes políticos se han acomodado en el espíritu del mal llamado tiempo administrado, tiempo ganado, y son incapaces de resolver los problemas con celeridad y eficacia.

Sean colectivos sociales quienes protesten y se movilicen, sea un gobierno autonómico, sea un empresario cansado de realizar gestiones administrativas lentas y duraderas, sean pacientes de la sanidad, estudiantes, ahorradores estafados, ciudadanos pendientes de resoluciones judiciales, trabajadores en paro o el sursuncorda, a todos la respuesta es la misma, en Barcelona o en Madrid, regresen más tarde, ya resolveremos.

Dos siglos después, la ácida crítica de Larra sigue instalada en nuestros tiempos. Así que, estimado lector, le emplazo a que vuelva usted mañana.
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