Una rémora llamada Francia

21 de julio de 2014 (18:28 CET)

Tras la aprobación por la Asamblea Nacional francesa (cámara baja) del llamado pacto de responsabilidad y solidaridad por 272 votos a favor y 234 en contra, la abstención de 33 parlamentarios del grupo socialista y la fuerte oposición de los sindicatos (con el anuncio por parte de dos de las principales centrales sindicales de boicot a la conferencia social convocada por el presidente para debatir las reformas sociales), y el rechazo de las misma norma en el Senado por 187 votos en contra (los de la oposición de centro-derecha y los comunistas) y 154 a favor, analistas y observadores coinciden en apuntar que la introducción de las reformas a medio plazo (dos o tres años) es complicada; por lo que, a corto plazo, Francia será una rémora para el comportamiento económico del conjunto de la eurozona, y dado el tamaño del país, este es un claro tema de preocupación.

La resistencia al paquete de reformas en Francia está siendo especialmente fuerte en un contexto en el que el sistema económico parece estar en punto muerto y el sector empresarial está pidiendo auxilio a gritos. La mayoría de los índices macroeconómicos de Francia no son especialmente alentadores, sobresaliendo el de la producción industrial que cayó un 1,7% intermensual en mayo hasta su nivel más bajo desde octubre de 2009, mostrando que el mal comportamiento relativo de su economía empieza a ser un tema serio.

La caída de la producción manufacturera fue incluso mayor, con un 2,3% intermensual y caídas generalizadas en las principales industrias y dada la debilidad de los últimos indicadores PMI manufactureros, tampoco es de esperar una recuperación significativa en los próximos meses.

Por lo que respecta al IPC de junio, éste volvió a dar una sorpresa negativa, con un comportamiento plano en términos intermensuales, que provocaba una caída inesperada de la inflación de dos décimas de punto porcentual hasta el 0,5% interanual, según su definición nacional o del 0,6% interanual en términos armonizados, los niveles más bajos desde noviembre de 2009. Por otro lado, el déficit comercial creció hasta los 4.900 millones de euros debido a un incremento de las importaciones del 2,2% que superaba al 0,3% intermensual de las exportaciones –el primero en tres meses–.

En cuanto al déficit del gobierno general, éste habría llegado en los primeros cinco meses del año a 42.660 millones de euros, por debajo de los 51.800 millones arrojados en el mismo periodo de 2013, gracias al incremento de los ingresos y al recorte de los gastos. Por su parte, el déficit del gobierno central en los primeros cinco meses del año creció ligeramente hasta 64.300 millones, un dato más positivo que los 72.600 millones del mismo periodo el año pasado.

El atisbo de esperanza aparece con el índice de sentimiento empresarial del Banco de Francia y que tuvo un comportamiento más positivo de lo esperado en junio, manteniéndose en 97 puntos y con avances en julio del índice de expectativas de producción desde tres hasta siete y del índice de actividad en el sector servicios que pasó de cero a seis.
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