Un corredor para conectar el Mediterráneo

22 de enero de 2013 (18:08 CET)

La logística es una de las columnas principales de apoyo para el desarrollo continuo de las economías y su indicador de competencia a nivel global. La creciente internacionalización de las operaciones requiere un especial énfasis en el rendimiento global de las redes de distribución y suministro.

La logística del comercio, o la capacidad de los países y las empresas para exportar productos a los mercados internacionales, es un ingrediente clave para la competitividad económica, el crecimiento y la reducción del paro o la pobreza. Por el contrario, el bajo rendimiento logístico crea una pérdida irrecuperable para productores y consumidores por igual, y el resultado es una pérdida neta de recursos. Mejorar la logística del comercio daría un impulso positivo a la economía en un momento de recuperación frágil de la recesión global.

El Mediterráneo está situado en un punto donde los continentes de Asia, Europa y África están muy próximos entre sí, lo que hace de este mar no solo un vecino para las regiones cercanas, sino también para todo el mundo, rodeado de cientos de millones de habitantes. Esta plataforma estratégica es única para facilitar el comercio y la logística a nivel mundial.

El mar mediterráneo cuenta con aproximadamente 45.000 kilómetros (km) de costas, de los cuáles 19.000 km representan costas isleñas, el 30% del comercio marítimo mundial por volumen. Hay una ruta de tránsito para alrededor del 25% del tráfico marítimo petrolero y más de 450 puertos y terminales.

Asimismo, cada puerto mediterráneo importante recibe anualmente más de un millón de cruceros de turismo. La pesca de la Unión Europea (UE) representa aproximadamente el 46% de las naves. Y también es una de las regiones del mundo con mayor patrimonio histórico y cultural que recibe el 30% del turismo mundial.

Pero es imprescindible una mejor integración de las infraestructuras, desarrollar la interconexión sur- sur, su enlace con la red Trans-Europea, y los corredores multimodales. Sobre todo el Corredor Mediterráneo, que debería ser primordial.

Esta región flaquea por su vertiente sur. El potencial económico en esta orilla aún está por liberar a causa de la falta de una verdadera integración que impide atraer inversiones y crecer. Por ello, la respuesta está en relanzar la región mediterránea. Hoy es más necesario que nunca, a pesar de los contratiempos y los conflictos.

Teniendo en cuenta los difíciles momentos económicos que vivimos, la mejora de la logística del comercio debe ser un asunto de todos. La logística es necesaria para florecer la economía y la población, e incluso para sobrevivir. Por ejemplo, el transporte y la logística afectan directamente al precio y la disponibilidad local de alimentos.

Además, en los países en desarrollo, el impacto del transporte y la logística oscila entre el 20% y el 60% sobre los precios de los alimentos entregados, que constituyen para algunos países el 40% del coste del trigo importado. Así que en un momento de precios altos de los alimentos y materias primas, potenciar y mejorar el sector logístico es necesario. La competitividad también es el resultado de la reducción del tiempo y costes de transporte.

Las necesidades de invertir en el sector alrededor del 2% de PIB es una suma que el sector publico no puede hacer frente, por lo que la aportación del sector privado será necesaria. Hay que superar los obstáculos y trabajar para profundizar en el paternariado en el área euro-mediterránea con el fin de controlar mejor los retos del desarrollo económico y favorecer las reformas. En este sentido, hace falta reforzar la capacidad de las instituciones internacionales para que asuman riesgos en la financiación de infraestructuras y faciliten el acceso de los organismos financieros y de los operadores apostando por un mayor rol del sector privado.

Pero, a pesar de las dificultades, se perciben aires nuevos y apuestas claras en la región. La tarea será difícil pero no imposible. Los países mediterráneos deben trabajar para volver a situar este mar como lo hicieron los pioneros: en una gran plataforma logística capaz de competir con otras regiones. Y esto sólo puede hacerse realidad con una alianza entre ambas orillas. 
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