Uber Navarro

12 de junio de 2014 (20:28 CET)

Desconozco si es más preocupante la irrupción de Uber en la Europa de los gremios o la salida de Pere Navarro del PSC. La primera en teoría “irruptiva”. La segunda “interruptiva”. Por cierto esta ya anunciada hace semanas como una operación de acose y derribo. Ambas en todo caso van a significar un punto de inflexión en el país. Una en el ámbito de la legalidad y los derechos de las personas. La otra en la batalla por el 9-N.

A finales del s.XX nadie discutió la irrupción de las líneas aéreas de low cost. Analizándolo desde la distancia, significó un aumento de la movilidad y la percepción de que viajar en avión no era coto cerrado de colectivos específicos. Ahora cualquiera puede viajar de una punta de Europa a otra por pocos euros. Algo impensable años atrás. Este cambio ha significado también la eclosión de ciudades menores. El caso más claro Barcelona, como centros de un nuevo turismo.

¿Cuántas compañías aéreas de bandera han quebrado desde entonces? ¿Qué no había un colectivo de gente detrás de ella que perdió sus empleos? La respuesta parece clara y no deja lugar a dudas. Es más seguramente el volumen de los afectados entonces era superior al de los gremios de taxistas. Hace años se priorizó un bien común a un bien particular. Algo propio de la evolución de cualquier sociedad sino fuera porque aquí no hablamos sólo de un cambio específico, sino también de un cambio de sistema.

Porque la pregunta es, ¿cuando un cambio de la legalidad se considera beneficioso para una población? No olvidemos que los taxistas tienen una licencia y unos derechos ¿Cuál es el criterio para aceptar nuevos jugadores en cualquier tema? Desde un pensamiento ultra liberal los gremios, deberían desaparecer. No sólo Uber debería ser aceptado sino potenciado como un bien común, libertad de acción y decisión de las personas. Lo mismo que AirBnb, para alquiler de casas. O lo mismo que erradicar las miles de leyes insulsas, propios de gobiernos comunistas, que sólo tienen un afán recaudatorio y sancionador.

El s.XX ha sido un periodo de consolidación de las democracias, pero en muchos casos estas han sido prostituidas por unas normativas y leyes que, lejos de permitir las libertades individuales, las han sancionado o pervertido. El ejemplo más claro las actividades económicas. Imaginen en la prehistoria tener que pagar un impuesto por dejar que alguien duerma en tu cueva. Exagerado pero cierto. Las bondades del sistema han obligado a dotarlo al mismo tiempo de maldades.

Entrar en una época aún de más liberalismo y menos intervencionismo nos lleva de Uber a Navarro. Aquí al contrario. Es la importancia de la comunicación la que hace cambiar los estamentos. Todos percibimos que poder usar un coche en común puede ser beneficioso, pero no todos entendemos que dinamitar un partido como el PSC sea algo de interés general. Pero algunos le han dado tal fuerza al asunto que han convertido la patraña de unos cuantos en la llave para mantener en danza sus actuaciones.

La indefinición del PSC sobre el conflicto independentista ha sido aprovechada para dilapidar uno de los partidos claves de la historia de la democracia. Yo que apenas les he votado --recuerdo la última vez en los años 90 a Maragall como alcalde--, y sinceramente, simpatizo poco con sus líderes. Pero eso no me impide ver con preocupación que a diferencia de en la sociedad civil real, si esa que nos levantamos cada día, aquí la historia ha sido inversa.

Un “gremio de intereses” ha logrado dinamitar un partido para seguir con su camino de privilegios. Vamos, para quien le cueste entender, aquí los taxistas agremiados con sus privilegios desde la Edad Media al S.XX, son esos dirigentes, prensa y otros adlatares que no han parado hasta derrumbar a Navarro. La sociedad civil real catalana circula hacia el s.XXI de las libertades individuales, curiosamente la Catalunya prostituida por la política retrocede a la Baja Edad Media. Una época feudal oscura, de poderes ocultos, con el poder repartido entre pocos.

Hoy el Govern apoyará a los taxistas contra las libertades individuales. Mañana … dios sabe a quien apoyarán mañana para perpetuarse en el poder. Al final Uber y Navarro serán liquidados --desde los despachos gremiales-- por unos pocos con la excusa de ser beneficioso para todos. Triste canción de verano que no por repetida debemos olvidar.
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