Turbulencias sobre la SER… y sus oyentes

27 de marzo de 2013 (20:08 CET)

Seguramente, en la mañana del miércoles muchos de los lectores de Economía Digital se habrán llevado las manos a la cabeza al enterarse por nuestra habitual alerta informativa de las negociaciones en marcha para vender la cadena SER al grupo italiano de comunicación Mediaset, propiedad del inefable Berlusconi. Su desconcierto, tristeza o enfado es perfectamente comprensible.

La cadena de emisoras SER es la líder indiscutible de audiencia en España. Y de la misma manera lo son la mayoría de sus programas en sus respectivas franjas horarias. Perteneciente al grupo PRISA, aunque Godó tiene una participación nada despreciable del 17%, su línea editorial y los valores que integra están en las antípodas de lo que representa el político italiano acusado, y en algunos casos condenado, de fraude fiscal, revelación de secretos para perjudicar a rivales políticos, prostitución de menores, y un largo etc.

Me dirán ustedes que esa situación ya existía cuando Canal le vendió Cuatro y tienen razón. Pero no me negarán que, aunque la operación pueda ser similar, el papel que la SER tiene adjudicado en el imaginario colectivo español no es el mismo que el de la frecuencia televisiva y por supuesto su relevancia está a años luz. La venta de la popular cadena de emisoras, si se llevara finalmente a cabo, es un terremoto en el panorama radiofónico español y puede ser la pérdida de un determinado referente informativo para la izquierda y sus millones de votantes.

Probablemente, las consecuencias afecten también y de qué manera al resto del grupo y sobre todo a su joya: el diario El País. La complementariedad y el eco que para el medio impreso supone la SER es un activo difícilmente cuantificable pero de innegable importancia. Creo que ambos medios y de hecho el conjunto del grupo tienen más valor juntos que cada uno de ellos por separado, aunque supongo que las urgencias financieras tienen otros argumentos y entiendo que si Juan Luis Cebrián ha pensado la venta es con el objetivo de salvar al diario.

La crisis ha golpeado duramente a la industria tradicional de la información y ha exacerbado otras crisis latentes en el sector como las provocadas por la irrupción de Internet o la del propio modelo periodístico. Todo ello ha generado una tormenta perfecta sobre los medios tradicionales que han visto como su facturación publicitaria se reducía a la mitad de la lograda en… 2007. En esta situación, pocos grupos han podido evitar que sus balances se tiñeran de rojo y que su futuro sea cuando menos imperfecto. Pero esa situación conocida no impide que la pérdida, si se confirmara, de lo que ha significado la SER, más allá de las preferencias ideológicas de cada uno, debiera ser considerada una importante merma en el panorama informativo español. Y que la líder de la audiencia se convierta en la puerta de entrada al mercado radiofónico español de una persona como Berlusconi, que ya controla Tele 5, no es menos inquietante.
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