Túnez: la revolución del Jazmín espera recoger frutos de su primavera

stop

 

26 de marzo de 2012 (18:52 CET)

Tras una año de cambios trascendentales para un país que sale de más de medio siglo de dictaduras, de despotismo y de corrupción, celebrando elecciones ejemplares, el resultado es saludable. Túnez estrena democracia y un gobierno de coalición que debe intentar cambiar la tendencia de todos los principales indicadores económicos deteriorados y sobre todo cumplir con las expectativas de la gente que un 17 de diciembre de 2010 se levantó cuando Mohamed Bouazizi se auto-inmoló por su dignidad, lo que provocó una revolución.

La economía de Túnez ha experimentado una fuerte desaceleración en el último año. Su crecimiento el 0,2% en 2011 ha sido casi plano. El PIB per cápita ha aumentado un 30% desde 2006. Esto le sitúa como el tercer país con mayor renta per cápita de la región, tras Libia y Argelia. En términos absolutos, la producción de Túnez representa un 12% del PIB total del Magreb. Los sectores que componen el PIB son servicios (40%), industria (32%), agricultura y pesca (8%) y otros (20%).

El principal socio comercial del país es Europa y sus resultados económicos influyen fuertemente en los de Túnez. Los 27 países que forman la Unión Europea, representan el  67,2 % de las importaciones y absorben el 74,5 % de sus exportaciones.

Los flujos comerciales alcanzaron los 20.000 millones de euros, La demanda europea se ha reducido durante el pasado año como consecuencia de la incertidumbre económica causada por la crisis en la zona euro, lo que contribuye al aumento del déficit por cuenta corriente de Túnez y la caída en las reservas de moneda extranjera.

Libia es el segundo mayor socio comercial de Túnez, representando el 5% del total de exportaciones y el 3% de las importaciones. La suma de los intercambios es de 1.180 millones de euros. Es una ironía que el levantamiento armado de Libia, provocado por la revolución pacífica de su vecino, podría proporcionar un salvavidas para la economía tunecina en los próximos años, mientras que el país comercial más grande de Europa batalla sus propios problemas financieros

Túnez tiene que restaurar la confianza para volver a atraer inversiones extranjeras necesarias para aumentar la producción de gas y cumplir con los objetivos de energía renovable. A pesar de estar entre dos gigantes de la energía, Argelia y Libia, Túnez es relativamente pobres en recursos. En 2010, la producción de petróleo fue de menos de 80.000 barriles por díay el de gas ascendió a 3,4 mil millones de metros cúbicos.

El sector turístico es la primera industria y principal proveedor de ingresos y puestos de trabajo. A pesar de haber sido severamente golpeado por la revolución que derrocó al régimen de Ben Ali, comenzó a repuntar en la segunda mitad de 2011 y debería seguir aumentando este año siempre que no haya más disturbios.

Más allá del turismo, Túnez sigue provocando el interés de inversores potenciales porque tiene una fuerza de trabajo muy bien formada, una apertura económica y un potencial de energía solar. La inversión extranjera podría proporcionar un impulso muy necesario.

Por eso, hay que mejorar la ley de inversión y eliminar algunas restricciones, trámites burocráticos muy tediosos relacionados con la etapa de la corrupción. Es un mercado de 10,5 millones de habitantes pero con un elevado grado de apertura comercial entre los países del Magreb, región que para España constituye un mercado de indudable interés por proximidad geográfica y complementariedad.

Los sectores con demanda potencial son maquinaria y equipamiento industrial, industrias químicas, logística y transporte, energías renovables, TIC, electricidad, así como energía, tratamiento, depuración y desalación de aguas, materiales de construcción, turismo, finanzas, infraestructuras, servicios y medioambiente.

También hay posibilidades en nuevos sectores a través del desarrollo de una red de parques tecnológicos en áreas como la agroindustria y telecomunicaciones.

Túnez es un país mimado por algunos organismo. Existen importantes oportunidades para las empresas españolas en los proyectos financiados por el Banco Europeo de Inversiones, Banco Mundial, Banco Africano de Desarrollo, Banco Islámico de Desarrollo, Fondo árabe para el Desarrollo Económico y Social (FADES).

Los intercambios comerciales entre España y Túnez han sufrido en los últimos años un crecimiento notable, siendo Catalunya el primer socio en España. En el año 2011 sumaron 1.442 millones de euros y las exportaciones supusieron el 4,6% del total de adquisiciones tunecinas. Sin embargo, este volumen se encuentra lejos del de algunos competidores europeos como Francia (18,9), Italia (17,5%) o Alemania (7,6%).

Si el nuevo liderazgo de Túnez quiere lograr la estabilidad y comenzar a aliviar económicamente a la gente tiene que trabajar con el sector privado. Si hasta hace poco el derrocamiento de Ben Ali parecía una tarea imposible seguro que la voluntad y el arduo trabajo de los tunecinos conseguirá un milagro económico y transformara el país en un modelo, aunque la carrera acaba de comenzar.
Suscribir a boletines

Al suscribirte confirmas nuestra política de privacidad