Transición energética

05 de diciembre de 2015 (18:18 CET)

La asistencia de Rajoy a la Cumbre del Cambio Climático ilustra sobre el nivel de confianza que se  puede esperar de líderes como él, que hace pocos años afirmaba que el cambio no existía porque se lo había contado su primo. Me temo que sólo la presión de los electores en las democracias nórdicas más avanzadas y las revueltas populares en China e India contra los efectos devastadores de la contaminación entre su población obligarán a un giro. Y cuando se produzca, después de muchos desastres irreversibles, y las potencias orientales descubran las virtudes del cambio de modelo, el Occidente más retrógrado, encabezado por los lobbies anglosajones, tendrán que correr tras ellos.

El panorama español es tan desolador, y al servicio de los kilovatiofundistas, que la cuestión energética da también alas a la necesidad de soberanía de territorios como Cataluña. Como otros países de nuestro entorno, tenemos una dependencia excesiva de las energías de origen fósil a pesar de ser un país mediterráneo con sol y viento. Hoy dependemos en un 75% de los combustibles fósiles, un 20% de la energía nuclear y un 4% de energías renovables. El 69% de consumo energético final lo destinamos al transporte y la industria; el 16%, al ámbito doméstico; el 13%, al sector servicios, y el 3,5% al sector primario.

En el pacto de transición catalana se ha incluido la Transición Energética hacia el 100% de renovables. La apuesta decidida marca tres objetivos claros: contribución destacada a la eliminación de gases contaminantes, autosuficiencia energética y creación de decenas de miles de puestos de trabajo en la economía verde.

El Govern impulsará un diálogo social y político para diseñar un modelo energético que permita llegar al 2050 con el 100% de fuentes renovables. Garantizando la seguridad y competitividad del suministro energético, el acceso a la energía como un derecho fundamental y el cambio climático como amenaza mundial de primer orden.

Para efectuar la  transición energética, se elaboran seis ejes estratégicos:

Eje 1. Garantizar el derecho fundamental al acceso a la energía, la defensa de los derechos de los consumidores y la participación de la sociedad en la definición del nuevo modelo energético.

Eje 2. Garantizar el abastecimiento energético con calidad y fiabilidad en su suministro.

Eje 3. Maximizar la utilización de las fuentes de energía renovables.

Eje 4. Lograr el máximo nivel de ahorro y eficiencia energética en la economía y sociedades catalanas.

Eje 5. Fomentar la búsqueda y la innovación energética como vectores de eficiencia y de creación de actividades empresariales.

Eje 6. Ejercer las competencias plenas en materia de energía por parte de las instituciones catalanas en el marco de la UE.

Macedonia

Ha empezado la campaña que traerá a España una apariencia de pluralidad: dos derechas y dos izquierdas. Sin ninguna solución a la vista de la cuestión catalana y sin ningún programa factible que signifique una alternativa al modelo de capitalismo de BOE.

El profesor López-Casasnovas desvelaba el comentario que en el Simposio Internacional de banca organizado por el Santander, hizo Jack Vincent Rostowski. Dijo que la potencial secesión de Cataluña de España y de Gran Bretaña de la UE creaban un nivel similar de incertidumbre geopolítica.

La Cámara de comercio de Barcelona ha denunciado una vez más el ahogo del Estado a las infraestructuras catalanas. "Los armarios de Fomento están llenos de planos y proyectos sin ejecutar" dijo Miquel Valls . Y presentaron un estudio de la necesidad de una inversión cerca de los 3.000 millones de euros sólo en la red ferroviaria de Cercanías. Ninguna fuerza estatal asume esta deuda en su programa.
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