Telefonía Mariano Rajoy & Montoro

27 de febrero de 2014 (17:56 CET)

Mariano Rajoy ha ejercido de mala compañía de Telefonía en el Debate del Estado de la Nación. Ha hecho aquello que tanta rabia da en las compañías telefónicas: ofrecer más y mejores condiciones a los potenciales nuevos clientes que cuidar a los clientes que somos fieles desde hace años.

Pero, para no despistarnos, vamos a la medida estrella del debate: la tarifa plana de 100 euros en las contingencias comunes de TGSS para empresas. No hace muchas semanas ésta era una de las tres medidas que solicitábamos en nuestra columna sobre Dinero Negro.

No seremos tan inocentes de creer que Mariano Rajoy y Cristóbal Montoro lo hayan leído. Si así fuera, quedó claro que no entendieron nada. Que nadie dude que la recuperación vendrá de la creación de empleo, y esta medida de los 100 euros se queda corta. Pero, sobre todo, puede provocar el desánimo de aquellos que han resistido la crisis hasta el momento.

Imaginemos una empresa de 10 rabajadores con un sueldo medio de entre 1.500 y 2.000 euros por trabajador. Ahora mismo estaría pagando sobre 8.000 euros de Seguridad Social al mes. Es decir, unos 96.000 euros año.

Con el plan de Mariano Rajoy, su competencia, por ejemplo recién constituida, pagaría 1200 euros al mes, lo que significa unos 14.400 euros al año. En número redondos, euro arriba euro abajo, más de 80 000 euros de diferencia.

Y seamos francos una empresa de servicios en España con ese nivel de trabajadores podría moverse sobre unos 400.000 y 500.000 euros de facturación. Eso significa aproximadamente un 20% de diferencial en lo facturado. En dos números, este Gobierno reconoce que para ser competitivo en España lo mínimo son margenes del 30% sobre la facturación. Y de esa forma tienes un miserable 10% de beneficio. Y para tener un 10% beneficio ¿vale la pena crear una empresa?

Ya saben, Mariano y Cristóbal se vuelven Telefónicos. Machacan al que aguanta y sólo quieren nuevos clientes. No entienden que la actividad empresarial no nace de debajo de un árbol, ni de un día para otro. Aquí se nota su total desconocimiento de la vida real. Deberían lanzar esa medida, pero complementarla con otras medidas como la brutal reducción de los autónomos.

Es bastante ridículo que el supuesto “contratador” de tres personas pague encima de que asume el riesgo de emprender, tanto por su Seguro Social en el nivel de cotización menor --más de 300 euros--, como de tres trabajadores que contrate. Y, además, con menos derechos que ninguno de ellos y una base inferior.

Hay que recordarle al presidente y al ministro que si entienden que esa medida de los 100 euros puede asumirla la TGSS, también ésta puede asumir una reducción drástica de los autónomos. O más aún. Tal y como pedíamos, podría asumir una gran amnistía fiscal, así como TGSS para todos aquellos que hayan cumplido sus obligaciones presentando concursos de acreedores --¡ojo! aquí lo de los persianazos no deben permitirse--.

En economía todo esta ligado y las cosas no funcionan de forma independiente. Tenemos una generación de emprendedores que hace años se lanzó al mercado y que ahora no tienen casi ninguna opción de tirar adelante. Ellos han sufrido la crisis y a ellos sí que hay que rescatarlos. No es negativa en si esta medida de los 100 euros, pero es insuficiente si queremos salir con fuerza de la crisis.

Mariano, Cristóbal, vais por el camino, pero el camino es muy largo. No podemos dejar de mirar atrás al avanzar y abandonar ahora, como una compañía cualquiera de telefonía, a aquellos que nos han hecho crecer. Que ánimos tendrá ese empresario con 10 trabajadores que vea que, a pesar de aguantar ahora, cualquiera puede contratar por sólo 100 euros al mes. Mientras, el que ha luchado y aguantado sigue pagando más de 700 u 800 euros. Porque lo peor no es que no pueda seguir más, sino la cara de tonto que le quedará si está dispuesto a aguantar más.

No haré de pitoniso, pero seguramente a más de un empresario le habrá pasado por la cabeza empezar de cero. Hablar con sus trabajadores, pactar sueldos más elevados, el típico 50-50 sobre el margen descontado, pero en una sociedad nueva donde pague sólo 100 euros por cada uno de ellos.

Como explicábamos con el Dinero Negro, la picaresca de este país tiene fácil solución y es hacer las cosas bien desde el Gobierno. Si se legisla para todos, los viejos y los nuevos clientes, todos aunarán fuerzas para salir de la crisis. Si como hace el Gobierno sólo legisla para unos, lo único que haremos es aumentar la pillería, y como no el dinero negro.

Podemos darnos con un canto en los dientes viendo que al menos alguna idea buena se va aplicando. Pero debemos insistir en que el cambio no debe ser puntual sino general. Quién gobierna debe conocer ahora más que nunca la realidad de la calle. Aplicar medidas parciales, aún siendo positivas, va a ser contraproducente. Lo que subirá por un lado, bajará por el otro. Esperemos que Mariano y Cristóbal se den otra vuelta por aquella columna de hace semanas y entiendan que deben ser tres, como mínimo, las medidas urgentes a aplicar y no sólo una.

Recuerden que las empresas de telefonía empezaron captando nuevos clientes y al tiempo descubrieron que ganaban más cuando cuidaban a sus clientes de toda la vida. Fidelizar a los clientes existentes es más difícil que lograr nuevos clientes. Y ese concepto tan básico en la empresa privada no debe olvidarlo un gobierno, ni en épocas buenas, ni mucho menos en épocas malas como la actual.

La economía, a veces, sólo requiere un conocimiento elemental y es observar la realidad de la calle que hoy nos dice con claridad que discriminar a aquellos empresarios que han aguantado estos envites de la crisis sólo traerá problemas. Y si algo hace falta en este país, precisamente, no son problemas.
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