Tasa de paro y providencial PSOE andaluz

16 de abril de 2014 (00:00 CET)

El control político de la región europea con más alta tasa de paro es un extraño certificado de gobernabilidad para el PSOE. Lidera Susana Díaz, una mujer que aspira a poder ser algún día candidata al Gobierno de España. No revalidar el poder socialista en Andalucía iba a truncar su camino hacia la Moncloa.

Para retener el voto de centro-izquierda más movedizo, ha amagado con romper su coalición de gobierno con IU y ejerce como cofrade de la Virgen de la Esperanza de Triana. Intenso politiqueo y maquiavelismo de Casa del Pueblo cuando se gobierna la región de la UE con más paro, un escalofriante 36,3%.

Su antecesor en la Junta, el ex ministro José Antonio Griñán, tuvo que dejarlo por el caso de los ERE y la juez Ayala está investigando una trama de corrupción sindicalista que parece ser tan solo la parte sumergida de un iceberg.

Para la sociedad andaluza, como intuye el votante urbano, una cultura de dependencia de tantos años frena la iniciativa privada, potencial de crecimiento y generación de nuevos puestos de trabajo.

Incluso así, las últimas encuestas son más favorables al PSOE que al PP, cuyo nuevo líder Juan Manuel Moreno Bonilla no ha tenido tiempo de demostrar su capacidad política.

Para el caso de una ruptura definitiva del pacto PSOE-IU, Moreno Bonilla ha ofrecido los escaños del PP para garantizar la estabilidad. El gesto quizás le dé crédito político.

 
¿Qué renovación representaría Díaz en unas primarias si es la gestora de uno de los socialismos más arcaicos de Europa?
En las elecciones autonómicas de hace dos años, el PP logró un tirón electoral, haciendo perder al PSOE la mayoría absoluta, lo que le obligó a pactar con una IU en la influyen personalidades tan peculiares como el alcalde de Marinaleda.

Antes, en las elecciones generales de 2011, el trasvase de votos de centro hacia el PP fue notable: en realidad, el PP andaluz ganó por primera vez al socialismo en votos y en escaños. En resumen, el PSOE perdió 11 escaños.

Para eso, para recuperarse en el centro, Susana Díaz acaba de tener un rifirrafe con su socio de Gobierno, IU, por grotesco desalojo y realojo de familias okupa. Ella prendió la mecha y luego apagó el incendio. Los analistas no aciertan a deducir si eso beneficia al PSOE o al PP.

El colofón del rifirrafe por las viviendas ocupadas con el beneplácito de IU ha sido claro: la presidenta de la Junta no descartó unas elecciones anticipadas y luego rehízo la coalición.

Pero ahora gobernar la Junta de Andalucía va a ser mucho más frágil. La hipótesis más extendida es la de elecciones anticipadas en octubre. El mandato actual del PSOE llega hasta marzo de 2016.

Es mucho lastre el pacto con una IU tan radical, sumándolo al cambio de sentido en el voto urbano hacia el PP y los escándalos relativos a un sistema providencial, de clientelismo y voto cautivo.

¿Qué renovación representaría Susana Díaz en unas elecciones primarias del PSOE cuando es la gestora de uno de los socialismos más arcaicos de Europa? En Andalucía y Catalunya va a jugarse el futuro del PSOE.
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