Súper 4

Josep Huguet

04 de abril de 2015 (22:06 CET)

Este martes fui invitado al décimo aniversario del Supercomputador de Barcelona Mare Nostrum en el Auditorio de la UPC. El Mare Nostrum 3 actual será sustituido por una nueva máquina, el Mare Nostrum 4 de aquí un año en el marco del programa europeo PRACE.

El director, Mateo Valero, aragonés arraigado en Cataluña, y el director asociado Francesc Subirada agradecieron los diversos apoyos recibidos para salir adelante esta realidad

Para el procesamiento de la cantidad de datos creciente que generamos harán falta cada vez más potentes computadores para convertirlas en información, conocimiento y comprensión. Esta línea de búsqueda llamada computación cognitiva tanto puede servir para evaluar la complejidad del genoma humano al servicio de la medicina y los investigadores de cáncer, sida o cardiología. Para determinar todos los factores del comportamiento de la atmósfera y la tierra, y por lo tanto como un aliado en políticas de prevención del cambio climático o de mejora de las energías renovables. Pero también en el conocimiento de la geología y el subsuelo. Y, obviamente, en la misma arquitectura computacional.

Una infraestructura científica como Mare Nostrum podría tener la tentación de trabajar sólo para los científicos en función de sus decisiones investigadoras. Pero un país de las dimensiones y de la riqueza de Cataluña no se lo puede permitir. Mateo Valero siempre lo ha tenido claro. Y el supercomputador ha trabajado desde hace tiempo con empresas como IBM, Microsoft, Repsol, La Caixa, Iberdrola y otros. Y lo lógico sería que cada vez más se compenetrase con los centros excelentes de investigación más orientados a los retos que marcaba el pacto nacional para la investigación y la innovación, en parte reordenados en el seno del plan europeo RIS3.

Cómo se explicó en el acto, un smartphone del 2015 es más potente que el supercomputador de hace 20 años. Esto indica cómo nos podemos imaginar el futuro de la computación sólo de aquí veinte años. Lo que no nos imaginamos es con qué lo usaremos.

En el acto del martes oímos también al ex conseller en cap Josep Bargalló presentando como una venganza histórica que el supercomputador al servicio del progreso de todo el mundo resida en una iglesia que fue construida por los Girona, de la burguesía catalana enriquecida en Cuba cuando la esclavitud era constitucional, recordó. Toni Castellà, comisionado de Universidades e Investigación, señaló la continuidad necesaria en las políticas de I D más allá de los colores políticos, cosa que se ha practicado en Cataluña. Mientras, Mas-Culell reivindicaba el papel de la ciencia excelente para solucionar cuestiones relevantes. En otras tertulias del acto se reclamó que esta continuidad se produjera a nivel de Estado, cosa que no se ha producido por los recortes brutales en investigación y por la carencia de revisión del modelo oxidado de la ciencia española. No sé si es por eso que los únicos silbidos del acto se los llevó Rajoy al aparecer en un vídeo de felicitaciones.

Resumiendo: el Supercomputador Marenostrum 4, el Sincrotrón Alba, el centro de análisis genómica, el CEBUC y el centro administrativo del ITER son auténticas estructuras de Estado. Catalán y europeo. Y la materia gris que las hace funcionar es catalana de origen o por residencia. Para toda su gente: Buena Pascua!

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