Suez-La Caixa, ¿lo que pudo haber sido y no fue?

13 de julio de 2012 (17:15 CET)

Bajan las aguas revueltas. En algunos torrentes políticos, en aluvión. Fíjense en lo que sucede con la gestión de las depuradoras catalanas, la privatización de Aguas Ter-Llobregat, la monumental crisis de la Agencia Catalana del Agua (ACA) y, por supuesto, el bloqueo del principal operador privado, Agbar, que incluso tiene hibernado su asalto a la compañía Aguas de Sabadell. Y esto es sólo lo mínimamente visible.

Lo más recóndito, lo que pertenece al mundo de las finanzas-ficción, sencillamente duerme. En tiempos no muy lejanos, algunos catalanes se escandalizaron cuando La Caixa le vendió a la francesa Suez la empresa concesionaria de las aguas barcelonesas. Suez Environnement posee ya el 75,01% de Agbar. El porcentaje restante reside, casi todo, en manos de Caixa Holding.

Algunos acusaron a la entidad financiera --por lo bajini, comme d'habitude-- de traidora a la causa nacional. Corría el otoño de 2009, ya sumergidos en una dura crisis, y los bancos y las cajas necesitaban recuperar liquidez, aumentar sus coeficientes de solvencia y la entidad que preside Isidro Fainé no era una excepción en los preparativos. En aquella operación, La Caixa cambió cromos (Adeslas) y algo de dinero con Suez.

Los franceses tomaron el timón de una compañía que puede ser considerada estratégica y propiciaron un maquillaje en los órganos de gobierno. De hecho, el entonces consejero delegado, Ángel Simón, ya dirigía la compañía. Poco después, Jordi Mercader fue desplazado del cargo de presidente, que recayó en el propio Simón, quien lo ejerce con plenas facultades ejecutivas y la confianza de los dos accionistas principales.

¿Eso fue todo? Seguramente fue el anverso de una operación que incubaba, para unos años después, un reverso que no ha llegado a producirse. Analizando desde el terreno de la empresa-ficción, y entroncando con la afición de Fainé a las industrias estratégicas, ¿cómo podía haberse dejado el banquero perder una de las utilities más seguras? ¿La operación fue una transición? ¿Hacia dónde?

Supongamos que la caja/banco catalán hubiera decidido dos años después, a partir de la buena relación con los franceses, profundizar en aquellos acuerdos. Imaginemos, por ejemplo, que La Caixa hubiera decidido venderle a Suez el 25% del capital que todavía controla. A precios de hoy, y considerando valor en libros (que ya no cotiza), estamos hablando (siempre en términos muy aproximados) de unos 500 millones de euros.

Abundando en ese terreno de la ficción empresarial, el valor en bolsa de Suez Environnement es de 4.400 millones. Su núcleo duro de accionistas (el 48,5%) está dominado por el capital público, que ellos son muy gabachos, ya saben. Tomar una participación relevante en el grupo francés, de un 20% por marcar un porcentaje, cuesta hoy 880 millones de euros.

¿Disposición a la venta de los franceses? Sí. Un 10% más o menos del núcleo duro y otro 10% en la bolsa. Hay ganas, me consta. Haciendo los números finales, comprar por 880 y vender por 500 permitiría tomar el control indirecto de la propietaria de Aguas por unos 380 millones de euros. Y que me perdonen todos los contables y escrupulosos por estas cuentas de la vieja, que lo que intentan es señalar que la operación no era imposible.

Con el sector público francés como socio y sólo un 20% de capital no hay garantía de control absoluto de la compañía, pero no está mal. Garantizaría que nada se haría tampoco en contra de un accionista de referencia que controlara un paquete de títulos de ese calado. Además, la francesa es una empresa que marcha pas mal.

Pero llegó la crisis financiera, las normas de Basilea III, las mini-reformas financieras, los decretos del ministro De Guindos y todo ese lío que ha obligado a reforzar el core capital de bancos y cajas. No sólo a eso, también a aparcar cualquier operación que Gobierno y/o mercados pudieran considerar una temeridad en los tiempos que corren, por más sentido estratégico que pueda tener. El único problema es que los trenes pasan y no subirse a tiempo tiene sus consecuencias.

Quizá algún día, cuando el horizonte se despeje, veamos la luz. Sólo sería deseable que luego no nos echemos las manos a la cabeza por haber desperdiciado oportunidades de gran valor incluso en tiempos de crisis. En cualquier caso, los políticos, la ficción, el papel, el power-point o la web lo aguantan todo.

PD: Esta semana queda suspendido el tratamiento de choque semanal a base de supositorios por la buena evolución de los pacientes habituales. Para la próxima ya han ingresado nuevos candidatos, les espero.
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