Sostenibilidad de finanzas públicas

Jordi Joly i Lena

10 de septiembre de 2013 (19:34 CET)

Lo que más nos debe preocupar de la actual crisis y su salida es si realmente habremos extraído y aplicado las lecciones oportunas para que, por lo menos, no volvamos a caer.

La estabilidad de las finanzas públicas depende fundamentalmente de la capacidad de fijar objetivos y presupuestos rigurosos. Pero a la vez, una fuerte capacidad profesional para su planificación, propuesta y ejecución.

Todos estos elementos, para ser viables, necesitan ir acompañados de una voluntad política clara y con frecuencia diferente a la clásica en muchos aspectos. Abandonar la demagogia basada en el tactismo inmediato para pasar a tomar las decisiones necesarias que necesitan de explicaciones con un esfuerzo " técnico" adicional que no es una práctica habitual en muchos sistemas y culturas políticas.

Los presupuestos y el resultado de su ejecución --en definitiva, la gestión de las finanzas públicas y la acción de las administraciones-- es un componente fundamental para la capacidad de crecimiento de una economía y entorno económico. No se puede crear un entorno de prosperidad, de oportunidades empresariales, de innovación y creatividad sin que el sector público predique con el ejemplo. No se puede pedir a las empresas que cada día sean más competitivas e innovadoras mientras que todo el dinero público no demuestra que por su parte se cumple con las competencias que le son propias.

Las cosas están cambiando. La innovación, la investigación y el conocimiento para su éxito futuro necesitan de una política y gestión pública de calidad y profesionalizada. Si no se dispone del entorno de confianza adecuado, las empresas, actores y organizaciones implicados no podrán avanzar con todas sus potencialidades y capacidades .

Dos ejemplos nos sirven para ilustrarlo en materia de políticas públicas a nivel europeo. Los nuevos fondos europeos, los Fondos de Cohesión de la agenda 2020, se enfocan claramente hacia aquellos proyectos que efectivamente sean creadores de entornos de oportunidades y crecimiento. Si Europa quiere ser efectivamente un continente competitivo sabe perfectamente que la competitividad ya no sólo depende de la financiación de nuevas infraestructuras y equipamientos que no respondan a una estrategia de desarrollo claramente definida, donde el factor creación de entorno es algo clave.

Otro ejemplo en este mismo sentido es la creación del Centro Europeo para la Transformación de los Gobiernos, una iniciativa que impulsa la reforma y transformación competitiva del sector público, los gobiernos y la política. Por sí mismo el enfoque ya es una buena noticia, pero lo que llama más la atención es que, tratándose de un tema de reforma de la administración pública, sea impulsado por el Comisario y Dirección General de Investigación e Innovación. Un área política enfocada a la competitividad empresarial a partir de la investigación y la innovación se preocupa directamente de que los gobiernos y las administraciones cumplan con su parte y se adapten también al cambio y a las demandas de los entornos actuales. Un cambio de tendencia muy relevante.

Que la economía es cíclica en el tiempo es algo básico, y por tanto, las finanzas públicas tienen la obligación de trabajar siempre teniendo en cuenta escenarios plurianuales. Desgraciadamente, el contexto de una sociedad donde los flujos de información a todos los niveles son ya inmediatos, a la política clásica le resulta cada día más difícil construir y defender escenarios de sostenibilidad que tengan en cuenta diferentes anualidades. Cualquier nuevo recurso económico debe ser puesto a disposición del gasto público de manera inmediata. Éste es un problema realmente grave que imposibilita a los gestores financieros hacer la política necesaria para garantizar la sostenibilidad que después todo el mundo reclama.

Con las finanzas públicas algunas administraciones se han atrevido a hacer todo lo que nunca haría ninguno con las de su casa. Es, en muchos casos, una cuestión de aplicar el sentido común. No nos engañemos, las mejores decisiones en finanzas son aquellas que tomaríamos cualquiera de nosotros aplicando el sentido común. Es una característica propia los mejores profesionales en gestión y finanzas públicas.

La política en general da actualmente pleno apoyo al rigor económico y financiero ante los devastadores efectos provocados por la quiebra de la caja en muchas administraciones. Pero esto es algo que no debe ser cíclico. Debe ser siempre así. Y todo nuevo político de futuro lo debería tener totalmente interiorizado.

Los déficits públicos incontrolados generalmente son fruto de una mala gestión, nunca de ninguna política keynesiana mal interpretada. Si alguien tiene dudas al respecto, puede consultar el ejemplo de las socialdemocracias más avanzadas del mundo donde se tienen bien aprendido. El rigor económico y financiero es innegociable precisamente para tener capacidad de reacción en los momentos débiles de la economía. En definitiva, preocupación por la sostenibilidad y el bienestar general más allá de la estricta anualidad y coyuntura política.
Suscribir a boletines

Al suscribirte confirmas nuestra política de privacidad