Sol más petróleo

24 de octubre de 2013 (19:32 CET)

Después de décadas de debate sobre el potencial de las energías renovables en Oriente Medio y el Norte de África, amanece una nueva era. El tiempo de este sector ha llegado y se prevé que en los próximos años haya una oleada de proyectos que sitúe a la región en el corazón de la industria global. Para los proveedores que han visto paralizada la financiación de sus proyectos en Europa a raíz de la crisis financiera, el Golfo y el Magreb les ofrecen un soplo de vida.    
Mientras en España el sector de los renovables vive una crisis importante, la zona ha asumido un liderazgo y un sitio entre las grandes potencias como Alemania, Dinamarca, China y EEUU.

Esta incipiente industria está ocupando los titulares de los medios de comunicaciones. Dubái inauguró el pasado martes la primera fase de un gran parque solar para generar 1.000 MW (megavatios) hasta el 2030 y una inversión de 2.400 millones de euros. La planta termo solar Shams 1 de Dubái es la mayor instalación de ese tipo en el mundo con tecnología española. Arabia Saudita presentó los detalles del programa de energías renovables más ambicioso en la región (e incluso a nivel mundial) para instalar 54.000 MW de potencia hasta 2032.

En Marruecos, se están desarrollando dos proyectos de energías renovables importantes para instalar el mayor parque eólico de África. Otros países también han establecido objetivos ambiciosos: Egipto planea contar con 12.000 MW de potencia en 2025, Argelia está apuntando a 4.600 MW, la mayor parte solar. 

Desde Marruecos a Omán, se están recurriendo a la energía alternativa motivada por la escasez de gas, la caída de los costes de las tecnologías y la mejora de su eficiencia. 

La capacidad de generación eléctrica instalada en la región asciende a más de 192.000 MW a finales de 2012. De esta cantidad, 8.300 MW, el 4,3% del total, proceden de energía renovables. Esto va a cambiar radicalmente en los próximos siete años. Estas energías desempeñarán un papel estratégico en el suministro de energía a la agricultura, la industria y en las zonas urbanas.
     
El total de energía renovable se espera que crezca hasta a más de 30.000 MW a finales de 2020 y la inversión total prevista es de 83 mil millones de euros. El potencial de la región es considerable. Cuenta con un sistema de energía hidroeléctrica establecido, recursos eólicos importantes, los niveles de radiación solar más altos del mundo, así como grandes extensiones de desierto deshabitado para construir su capacidad.

Técnicamente, la región podría cubrir su necesidad de energía y la del resto del mundo a través de energía solar.

Los principales factores que fomentan el uso de estas energías son la mejora de la eficiencia tecnológica y la preocupación entre los principales países productores de petróleo ya que las tendencias actuales en el uso de hidrocarburos comienzan erosionando sus ingresos. El deseo de ser visto como actores globales para reducir las emisiones de CO2 . Otro factor es la creencia de que las energías renovables podrían convertirse en una importante fuente de ingresos por exportación, especialmente para los países de la cuenca Mediterráneo.

Sin embargo algunos problemas siguen sin resolverse: el uso continuado de hidrocarburos subvencionado es el mayor problema que debe ser abordado. También otros como los retos técnicos de conexión de plantas de energías renovables a las redes nacionales en clima húmedo y polvoriento en algunos países de la región.

Por otro lado, también se debe discutir la cuestión del marco normativo y la creación de organismos reguladores capaces de analizar forma transparente la eficiencia de estos productores y sus precios de compra.

Los defensores de estas energías sostienen que se han logrado considerables avances tecnológicos en los últimos años y que han aprendido lecciones importantes para asegurar el éxito.

La capacidad de los Estados para hacer frente a estas cuestiones determinará el ritmo y la capacidad de generación de energía renovable instalada y su eficiencia técnica. Por último, el temor de los inversores en energías alternativas a una fuerte caída de los precios del petróleo y del gas a nivel global. Lo que haría menos rentable su inversión. Pero de momento todo indica que los precios del petróleo se mantendrán en los niveles actuales a pesar que las previsiones a largo plazo han demostrado ser muy poco fiables.
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