¡Señores! Los valencianos ya somos italianos

23 de enero de 2016 (13:04 CET)

Al presidente Ximo Puig le gusta más Francia, pero es indudable que la Comunidad Valenciana se parece cada vez más a Italia. La política va por su lado con un disparate detrás de otro y la sociedad, especialmente la economía, va por el suyo, con un récord detrás de otro.

Las cosas están de tal manera que la misma semana en la que Compromìs entra en barrena y Ximo Puig se enfrenta a sus mayores por préstamo de un senador valenciano a ERC para que pueda formar grupo en el Senado; la misma semana aparece el dato de las exportaciones de once meses de 2015, que superan todas las cifras imaginables.

Valencia a la italiana. Los políticos por un lado y la empresa por el suyo. Hace dos años el PP de Alberto Fabra ya no sabía qué hacer con una deuda de 40.000 millones. Y solo el buen trabajo del entonces conseller de Hacienda, Juan Carlos Moragues, dejó encarrilado el déficit a base de apretar el cinturón.

Ya entonces empezó la divergencia. La política al pozo y la economía al gozo. La economía empezó a repuntar después del agobio inmobiliario que llevó a concurso a docenas de empresas. Y aunque muchas todavía se atascan en este fango, el sol empezó a salir para todos.

Las empresas hicieron sus deberes. Desaparecieron muchas en los sectores productivos clásicos (azulejo, juguete o calzado), otras fueron refinanciadas y compradas por fondos de inversión (automóvil, turismo y construcción) y el sector agroalimentario se disparó en producción y ventas. En la cuneta quedan las que no han sabido salir del endeudamiento y siguen creyéndose la mamá de Tarzán.

A medida que fue agravándose la crisis política mejor han ido las cosas en la economía, incluso el empleo. En turismo se espera que el 2016 sea un año récord en Benidorm y el resto de Alicante, según se ha expresado en Fitur. Y Ford, alimentación, calzado y azulejos esperan un año triunfal. Y eso en medio de los líos políticos permanentes, de tal manera que los empresarios anuncian mejores datos si hubiera estabilidad política. Tal cual como en Italia.

En los once meses de 2015 se han alcanzado los 26.025 millones de euros en exportaciones, lo que representa el 15,4 % sobre el mismo período de 2014. La tendencia ya se veía venir en el mes de octubre.

Y mientras tanto en el seno de Compromìs se gobierna con las navajas encima de la mesa con su aliado Podemos respirando en la nuca. Y en el PSOE están que no saben si les interesa más un gobierno de Rajoy o de Pedro Sánchez. ¿Quién les dará ahora mejor respuesta al clamor por una mejor financiación autonómica? ¿O al final todo será una quimera electoral? 

La empresa valenciana ha hecho sus deberes. Se ha liberado de deuda primero. Y está asumiendo métodos de gestión eficaces que antes de la crisis eran impensables. Primero la intuición y la raza y después la gestión empresarial en un mundo de pymes. Hay fusiones, alianzas estratégicas y crece, aunque poco, el tamaño de las empresas, que se especializan.

Y mientras tanto en política no acaban de decirse a gobernar y andan removiendo decretos y leyes para la igualdad social, mientras los exportadores están asustados por la caída de la demanda que puede producirse en países emergentes si continúan bajando el precio del petróleo. Nadie les escucha. Estos chicos de la política están a lo suyo.

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