Secesionismo desde Quebec a Edinburgo

08 de septiembre de 2014 (00:00 CET)

El sí a la independencia de Escocia ha ido avanzando hasta situarse ligeramente por delante del no. El sí se sitúa en el 51 % y el no en el 49%, según un sondeo de The Sunday Times.

Los laboristas ya reprochan a los conservadores por este revés en la campaña. La discordia en el frente del no, pudiera ser un grave error. El nuevo panorama refleja un cambio ya insinuado. Según los análisis demoscópicos de la BBC, a fecha 2 de setiembre el no estaba en un 48 %. El sí, 42 %. Los indecisos, 10 %. Pero a principios de agosto, era 55%, 35% y 11%, respectivamente.

El avance del sí se interpreta como un progreso del sí entre los jóvenes, mientras que los mayores siguen en el no. Entre los hombres prospera el sí, pero no entre las mujeres.

En el último debate por televisión, la prensa británico dio como ganador al líder del secesionismo escocés, Alex Salmond, frente al laborista Alastair Darling, del movimiento “Mejor juntos”. A pocos días del voto, las campañas del sí o del no están en plena contienda de pegatinas y símbolos, pero los sociólogos insisten en que decidirán los que todavía no saben/no contestan y un sector del voto laborista.

 
Sigue la incertidumbre, especialmente sobre cual sería la moneda de una Escocia independiente
 No pocos todavía sopesan las ventajas y los riesgos de la independencia. Se habla de un millón de votos en el alero. El censo electoral es de unos cuatro millones sobre una población de 5,3 millones. Es decir, el 8% del total británico.

Los independentistas buscan, sobre todo, el voto laborista
, de fuerte implantación en Escocia. De manera que un deslizamiento del voto laborista en uno u otro sentido puede ser capital. Ahí el sí ha avanzado y más según el sondeo de The Sunday Times. No todo es el duelo entre James Bond --el actor Sean Connery, por el sí-- o Harry Potter --la novelista J. K. Rowling, por el no--.

Quienes piden el sí todavía tienen que dar plena confianza respecto al futuro de una Escocia fuera del Reino Unido y a la vez de la Unión Europea. Sigue la incertidumbre, especialmente sobre cual sería la moneda de una Escocia independiente. Todo quedará más claro al escrutarse los votos el próximo 18. Tal vez hagá falta una photofinish.

La ebullición en Escocia contrasta con el retroceso del soberanismo en Quebec, donde los soberanistas han tenido sus peores resultados electorales en décadas. En Quebec, el partido liberal está en muy clara ventaja frente al soberanismo. En caso de un nuevo referéndum sobre la soberanía del Quebec, las encuestas recientes dan un 63% en contra, un 36% favorable a la consulta y un 14% de indecisos.

En el desglose de las encuestas, el 64% que no desea un nuevo referéndum denota un 92% no francófono y un espectacular 56% francófono. Esa diferenciación es equiparable al caso de Escocia, donde el sí atrae más a los ciudadanos nacidos allí y el no cunde especialmente entre los escoceses que tienen sus orígenes en otras partes del Reino Unido. En los últimos tiempos el número de personas que han ido a Escocia desde otras partes del Reino Unido supera al de los que hayan salido de Escocia.

No es difícil constatar que en ambos procesos no se dieron ni se dan mayorías convincentes, del mismo modo que en general la economía y sus incertidumbres deciden más votos que las identidades. Otra constatación es que los sentimientos identitarios no son inamovibles, sino que suben y bajan como las mareas y las temperaturas en otoño.
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