Santi Vila hace señales de humo

18 de febrero de 2014 (00:00 CET)

La cuestión no era el qué, sino el cómo y el cuándo. En algún momento tenía que salir al balcón alguien de la corriente moderada de Convergència que se siente descontenta con la radicalidad del momento secesionista y es más bien partidaria de regresar gradualmente a la veterana tesis de un catalanismo dispuesto a participar en España.

Ese era el qué. El cómo fue en forma de artículo sobre la figura de Puig i Cadafalch y el cuándo fue ayer. El firmante es el conseller Santi Vila. Significativamente, el personaje escogido era el arquitecto Puig y Cadafalch, patricio de la Lliga que presidió la Mancomunitat. Vila le considera como incomparablemente superior en su trayectoria a personajes muy menores como Macià o Companys.

 
Vila no es un político que se lance a una piscina sin agua
En fin, sería difícil declarar con más claridad la grave incomodidad de los moderados de Convergència con la dependencia de ERC que tiene a Artur Mas entre la espada y la pared. Este artículo tiene las apariencias de un pre-manifiesto. No ha de ser para nada del agrado del actual statu quo soberanista de Convergència.

Hay audacia en esa abertura ajedrecística de Santi Vila, un joven político que dispone de un discurso --un relato-- articulado. ¿Qué está ocurriendo en los estratos internos de Convergència? Pase lo que pase, Vila no es un político que se lance a una piscina sin agua. Aunque se sepa malquerido por las juventudes convergentes y por el sistema mediático de pro-independentista, Vila no parece tener un deseo insaciable de inmolarse. Sus señales de humo corresponden a algo que no es menor.

Si habla en nombre de un sector convergente representativo, ¿qué volumen tiene roda esta insatisfacción? Previsiblemente, el objetivo estratégico del posibilismo convergente sería el entorno de Mas, un microclima en proceso de bancarrota, por incompetencia, mediocridad y falta de sentido histórico. En fin, por no distinguir un Estado de una tribu.
Es de suponer que se trataría de preservar la figura de Mas como se pueda, ir cortando amarras con ERC y hacer el máximo ejercicio de imaginación política de que Convergència sea hoy capaz.

Con el artículo de Santi Vila, los puntos de un futuro plan de acción son evidentes: catalanismo noucentista, regeneracionismo democrático, espíritu modernizador de inspiración clásica y, entre otras cosas, participación en la política de España. Es un artículo al que no le sobra ni le falta nada.

La respuesta del empresariado
a la sugerencia por parte de Artur Mas de implicación en lo que se llama proceso ha sido muy explícita: cada uno a lo suyo y ahora toca salir de la crisis. Otro fracaso del gobierno business friendly que propugnó Artur Mas en su primer mandato, cuando aún no era secesionista ni estaba anillado a ERC.

¿Está el conseller Santi Vila solo en la arena? Ya rugen los cachorros del soberanismo. Así como están las cosas o los jóvenes leones se comen a Vila o se los come él.
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