Sánchez espera el milagro

20 de febrero de 2016 (21:29 CET)

Termino de leer las últimas informaciones sobre la negociación europea que le ha dado un triunfo casi rotundo a David Cameron. Europa es menos Unión. El declive de nuestro sueño se confirma y se agranda. Ya no somos todos los europeos iguales en cada uno de los rincones de Europa.

No encuentro a nadie en mi rutina de barrio que esté medianamente interesada en este asunto. Lo sienten lejano y ajeno. Se confirma el pronóstico de que estamos convencidos de que no pintamos nada ni en Europa ni en el mundo.

Pero tampoco tengo más éxito en mis pesquisas por los temas domésticos. Cansancio ante una situación nueva que no parece tener desenlace.

Los ciudadanos se han puesto en "off" con respecto a la constitución del próximo o posible o imposible Gobierno. He hecho mis consultas, acientíficas, arbitrarias pero persistentes. En general no entienden lo que está ocurriendo. He insistido a mis parroquianos en que este es un asunto complejo que solo tendrá un desenlace en los minutos de descuento, cuando parezca que el tiempo se ha agotado. Ponen clara de incredulidad. Debo estar perdiendo influencia como pitoniso local.

Sin embargo hay varias coincidencias o juicios coincidentes en mis interlocutores. Mariano Rajoy ya no tiene quien confiese amor por él. Lo consideran un zombi político. Cuando informo a mis escuchas que él, el presidente en funciones, insiste en postularse otra vez para una investidura, si Pedro Sánchez no lo consigue, sonríen con cara de incredulidad.

Y sin embargo, instinto o sabiduría popular, creen que si se repitieran elecciones, el PP sacaría más votos, pero no los suficientes para gobernar. Unanimidad en considerar que las elecciones no aclararían nada.

Mas conclusiones o conjeturas.

Excepto algún incondicional, que los hay que se manifiestan, casi todo el mundo coincide en que Pablo Iglesias no quiere ningún tipo de acuerdo con el PSOE. La imagen fresca de "coleta morada" pierde pujanza. Sus demostraciones de soberbia empiezan a hacer mella incluso en algunos de quienes le votaron como la esperanza de España. ¿Perdería votos Podemos en unas nuevas elecciones? Ya hay gente que piensa que sí.

Pedro Sánchez empieza a tener dificultades para mantener la percepción de iniciativa. Los días hacen trabajo de erosión en una sociedad que no admite que no sigan las mismas noticias en los periódicos cuando han pasado unas horas.

Me dicen, ahora que escribo estas líneas, que la comisión negociadora del PSOE celebra sesión, a estas últimas horas del sábado. Reconozco que no tengo detalles; solo el documento que el PSOE le ha mandado a Podemos en respuesta al que estos le enviaron. El PSOE no admitirá discusión de cargos ni quien se queda con el CNI, TVE y los jueces; solo está dispuesto a hablar de programas en la reunión a cuatro que ha pergeñado Alberto Garzón.

Y nada de dejar al margen a Ciudadanos, con quien el PSOE tiene muy avanzado un acuerdo de investidura. En la cúspide del PSOE cada vez están más convencidos de que Podemos quiere hacer saltar el tablero pero está buscando que sea convincente echar la culpa al PSOE del fracaso. Lo veremos en los próximos días.

Se que no es demasiado lo que les estoy contando, pero todavía tengo alguna confidencia más.

Hay algunas personalidades del PP, varias, conscientes de la situación del partido, que buscan desesperadamente que no se repitan las elecciones. Los cantos de sirena de Albert Rivera, que trabaja en una casi imposible abstención del PP, empiezan a finar en "do" mayor. El PP necesita tiempo para recuperarse del shock. Aún más: algún dirigente del PP me ha dicho: "te puedo asegurar que no se repetirán las elecciones". No le he podido sacar ni una palabra más.

Me río considerando que el referéndum para la permanencia del Reino Unido en la Unión Europea, se celebraría en la misma semana que las elecciones generales si se convocan en España. Me parece una ironía del destino querer juntar nuestras preocupaciones domésticas con un episodio negro de la Unión Europea. A fin de cuentas, no nos creemos que tengamos nada que decir o hacer en Europa. Solo pedir la flexibilización del déficit.

 

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