Ruego me perdone Sr. Fainé

19 de septiembre de 2015 (21:40 CET)

Hay cosas que los catalanes nos sabemos de carrerilla.  Una de ellas, quien es el jefe de La Caixa. La otra, quien es el presidente del Barcelona. Ambas cosas, aunque no seas cliente de uno o simpatizante del otro están ahí.

La Caixa en sus tiempos de Vía Layetana (que bello edificio y que injusta la horrible estatua de Cambó que hay en la placita con la calle Junqueras)  fue un referente mucho más que económico para todos los catalanes. Su papel en la guerra y la postguerra, siendo una caja "seria" que garantizó ahorros y sustentó negocios en medio de la guerra y la posterior Catalunya gris, fue la base sobre la que años más tarde regalando comics en catalán, patrocinando a Puyal en el futbol en Catalá, comprando Caixa de Barcelona (esa que tenía un logo con las cuatro barras y una flecha hacia arriba) y finalmente expandiendo su marca con la hucha de Miró por toda España sin renunciar a su marca en catalán hizo que Catalunya ganara en autoestima, creyera en ella y nos modernizó.

No conozco a Fainé, no soy cliente de La Caixa y por mi contradictoria vocación de ir casi siempre con el perdedor no me cae especialmente simpática la institución. En realidad ni esa ni ningún banco. Es casi obligatorio en todo pequeñísimo empresario que haya tenido que mendigar una póliza, pero sí tengo claro que en Catalunya nadie tiene más poder, relevancia y influencia que el jefe de La Caixa, hoy en día Faine.

Los lazos económicos de La Caixa con todas las grandes empresas catalanas por vía accionarial o financiera son evidentes. Gas Natural, Abertis, etc. También con las instituciones económicas y empresariales: Foment, Cambra, Cercle. Decenas de miles de personas trabajan directa o indirectamente para La Caixa, cobran su nómica por La Caixa o tienen pólizas médicas en empresas participadas por La Caixa. Todas las empresas e instituciones que acabo de citar, y muchísimas más, sin La Caixa serían cajas de zapatos vacías. Todos los CEOS de esas empresas no dejan de ser, de una forma u otra, personas a las órdenes o que deben algo a La Caixa y a Fainé, como en el pasado a Vilarasau o Fornesa.  

En los últimos años, entre la crisis y las extravagancias de MAFO, La Caixa ha salido al rescate primero de Cajas catalanas como la de Girona y luego del resto de España, la de Navarra sin ir más lejos. La economía, la sociedad y la cultura catalana y española le deben mucho, muchísimo a La Caixa. La actitud personal de las personas que han dirigido La Caixa durante décadas es de manual, ni Hola, ni nada. Ni una concesión ni a la frivolidad ni a la política. La foto de los Albertos en gabardina tras separarse de las Koplovitz o la arrogancia de Conde en los 80 al frente de Banesto es, tras los cristales de las torres negras de Diagonal, inimaginable.

Es especialmente divertido ver como mis amigos o clientes del resto de España hacen esfuerzos ímprobos y lo mal que pronuncian La Caixa.

La relación entre La Caixa y la Generalitat es tan estrecha que sin la participación de la antigua Caja, ahora banco, no se puede entender la Generalitat y su estructura administrativa actual. Creo que cuando uno entra en una dependencia de la Generalitat y ve esa imagen de modernidad entre feng shui y pijiprogre, de luces indirectas y mobiliario actual, que tanto contrasta con las de las dependencias del Estado o algunos ayuntamientos, mucho más austeras y destartaladas, no solo ha sido financiada por nuestros impuestos sino que también por los préstamos y la imagen que transmite La Caixa en su red de oficinas. Hasta el punto que, en ocasiones, no tienes muy claro si no te has confundido de puerta por lo mucho que unas se parecen a las otras.

En este contexto a nadie se le escapa, que la cascada incontenible de declaraciones y comunicados que le ha caído encima a CDC y ERC (ahora Junts pel Sí al estilo de: Ahora Natillas Danone se llaman Danet) por parte de Foment, el Cercle, el Círculo de empresarios, la CECA, la AEB, el Consejo de Cámaras, la Cámara de España y los que estén por venir hasta el 27, son todos ellos conocidos y consultados a la cúpula de La Caixa.

¿De verdad alguien se cree que nadie de los que hasta ahora ha dicho esta boca es mía sobre el "tema catalán" antes no ha evacuado consultas con la cúpula de La Caixa? Afortunadamente no todo el mundo ha perdido la chaveta y por lo tanto todos los comunicados, estoy convencido que, han seguido los canales correspondientes.

Ayer, Artur Mas, mutado a mix entre Varufakis y Corbyn, tras los comunicados de CECA y AEB se despachó con un: "Cuántas más declaraciones de los poderosos, más votos para Junts pel Sí". Y se quedó tan pancho, como si él fuera un sans colotte y no un jerarca de tomo y lomo…. En la esquina del domicilio del President Mas, hay una oficina de La Caixa, estaría bien que el lunes antes de empezar su periplo electo-presidencial, entrara en la oficina y charlara un rato con los empleados y clientes a ver si todos lo ven como él. Mas ya hace el mismo discurso que la CUP, anti capitalista, anti elites anti todo.

No sé exactamente porque extrañísimo encantamiento en los chalets de pizarra carísimos de la Cerdanya a los que se llega en Porsche Cayenne, en las casas de cuatro vientos de más de un millón de euros de Matadepera con piscina climatizada por el mal tiempo de esa parte del Vallés y las segundas residencias de Llavaneres a tocar del mítico e inigualable Hispania,  sigue habiendo tantos que  van a votar a Junts pel Sí, en lugar de salir zumbando, acojonados ante la mutación de Mas (de líder business friendly a Espartaco anti empresarial), a llenar mítines de Albiol, C's, PSC o Unió.

A los que tanto les fascina los países de Europa del Este, que se independizaron en los 90, les invito a que no se dejen engañar: La Caixa es para Catalunya lo que Skoda fue para Eslovaquia. En la joven república  escindida de la Bohemia y Moravia checas, Skoda permaneció allí porque la compraron los alemanes y contaron con una producción barata que además pronto estaría en la UE. Aquí emprendemos el camino en dirección contraria.

En todo caso, gracias Sr. Fainé. En mi antipatía fui injusto con Vd. y la entidad que preside. Ruego me disculpe.
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