Romana, explíquese

28 de enero de 2015 (00:00 CET)

La sociología no da abasto últimamente. Ahora tiene un nuevo reto: esclarecer por qué Belén Romana ha dejado la presidencia del banco malo, también conocido como Sareb, acrónimo digno de un medicamento contra la hipertensión, en un país donde el verbo dimitir brilla por su ausencia. ¡Cómo osa sentar precedente de manera tan descarada!, dirá más de uno.

No crean que la decisión de echarse al monte sale gratis. Con el portazo, dado por sorpresa, esta funcionaria del Estado, dejará de ingresar 350.000 euros anuales. Dicho de otro modo, 25.000 euros al mes. La renuncia a uno de los sueldos más elevados de la órbita del Estado señala a quiénes deberían tomar ejemplo, como los ministros Montoro, Catalá y Fernández-Díaz; o como Mas, Mas-Colell, Puig y Homs.

La ex presidenta de la Sareb se va sola: ni siquiera De Guindos la acompaña esta vez, al menos, por ahora

También podrían fijarse los gestores de algunas corporaciones públicas ruinosas. Convendría que Romana fuera la musa de Javier Cuesta (Correos) o Gonzalo Ferre (ADIF). Pero no. Ella se va sola. Ni siquiera De Guindos la acompaña esta vez. Al menos, por ahora.

Evidentemente, los consejeros de la Sareb manifestaron que han estado, están y estarán encantados de haberla conocido. Sostienen sin fisuras, al menos durante el ratito que duró el consejo extraordinario, que su gestión ha sido brillante y que gracias a ella, el banco malo es hoy una estructura empresarial "sólida" surgida de un simple "párrafo del BOE".

Bien, ahorremos trabajo a los sociólogos, que aún deambulan conmocionados Castellana arriba y abajo, y tranquilicemos a los políticos y gestores prescindibles. Pongamos sobre la mesa los siguientes hechos y preguntas cuya simple correlación hacen dudar de que Romana se marche "porque ha cerrado una etapa", ruinosa desde luego, y abandone tan alegremente sus emolumentos.

• El banco malo posee un préstamo avalado por el Estado de 50.000 millones de euros. Esa garantía existe aunque el 55% de la compañía está en mano de los bancos. La empresa casi pública tiene 15 años para devolver el principal, pero en el primer trienio sólo ha sido capaz de reembolsar 5.000 millones.

• El Banco de España, como avanzó Economía Digital el lunes, está a punto de emitir una circular que recompone las cuentas de Romana y duda de la valoración de los activos. La revisión supondría que 2014 se cerrará con unas pérdidas de entre 700 y 1.000 millones.

• Romana se va sin firmar las cuentas que el regulador pone en duda. ¿Por qué?

• También huye sin dar una sola explicación al Congreso de los Diputados aunque los grupos parlamentarios lo han pedido. De todos modos serviría de poco: en la última comparecencia, en la respectiva comisión, el autoproclamado candidato socialista a la presidencia del Gobierno, Pedro Sánchez, se pasó las dos horas de sesión whatsapeando.

• Un año después aún nadie aclara con argumentos convincentes por qué un auténtico especialista en el sector inmobiliario, Walter de Luna, saltó de la cúpula. Su experiencia contrastaba con el analfabetismo sectorial del que hace gala Romana, una economista muy bien formada pero ajena a los andamiajes de este mercado.

• ¿Por qué todos los gestores principales que han administrado el rescate a España, queremos decir, a las cajas de ahorros, como Carrascosa (FROB), Latorre (antiguo secretario de Estado de Economía) y ahora Romana se marchan sin dar explicaciones sobre cómo han utilizado ingente cantidad de recursos?

• ¿Piensa De Guindos salir, algún día, de los programas de la CNBC y ordenar su ministerio y satélites? ¿Busca, acaso, nuevo trabajo entre los insignes compañeros de plató? ¿Sabe Romana algo al respecto?

Ánimo, esperamos sus explicaciones.

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