Respuesta al delegado del Gobierno catalán en Reino Unido

03 de septiembre de 2014 (19:57 CET)

Me gustaría empezar este artículo dando las gracias a Josep Manuel Suárez, delegado del Gobierno catalán en Reino Unido por su carta al director del Financial Times en respuesta a la que había escrito junto a Susana Beltrán y Santiago Mondejar en la que acaba por darnos la razón así como a Nació Digital por haberse hecho eco. Eso sí, me gustaría aclarar algunos matices.

Empezaré por la presentación de la noticia en el medio catalán que, a mi entender, utiliza un léxico valorativo alejado de la objetividad periodística y cae, además, en algún que otro error. De entrada, el titular habla de que el Gobierno [catalán] replica los errores graves que el unionismo ha difundido en el Financial (lo escriben así, “Financial”, en lugar de Financial Times, que queda mucho más de estar familiarizado y eso). Al leer esto, me cayó un gran peso metafísico encima, la verdad. El unionismo. Resulta que tres personas a título individual --como más tarde se afirma en el texto-- escriben una humilde carta al director de un periódico y es el unionismo en pleno el que comete graves errores. Menuda responsabilidad nos se nos ha venido encima.

En la entradilla, se afirma que Suárez desmiente las acusaciones de Puerta de Brandenburgo contra la inmersión pese a que, insisto, nosotros firmamos la carta a título personal y no como colectivo. Ya en la noticia utilizan el verbo “conseguir” para decir que nos han publicado la carta. Este verbo, que significa llegar al fin que se desea, tiene unas connotaciones de esfuerzo que poco tienen que ver con lo que sucedió en realidad: la escribimos de forma rápida en medio de nuestras vacaciones, la enviamos y casi inmediatamente tuvimos respuesta: se nos pedía acortar el texto para adecuarlo al formato y publicarlo.

Más adelante, el medio catalán cae en una serie de errores y consideraciones difíciles de justificar. Para empezar, habla de los tres autores como profesores universitarios, cosa que no es cierta en uno de los casos. Además de eso, afirma que pese a que la carta estaba firmada a título individual, presentamos su publicación como un éxito de Puerta de Brandemburgo, situación que “escondía el diario económico”. ¿De verdad está acusando al prestigioso rotativo de ocultar información? Por supuesto, no escondieron nada porque la carta estaba firmada con nuestros nombres y no con el del colectivo y así fue como lo plasmaron en su publicación. Por lo que respecta a que lo presentamos como un éxito, lo único que hicimos fue publicar la carta en nuestro bloc de la misma manera que publicamos los artículos de los miembros aparecidos en otros medios siempre que están relacionados con el tema catalán. Como se puede comprobar tanto en esa publicación como en los perfiles de Twitter y Facebook se informó del hecho con absoluta neutralidad como siempre que compartimos un documento en las redes.

Por lo que respecta al contenido de la carta de Suárez, en gran parte nos da la razón y de ahí mi agradecimiento, como señalaba al principio. Dice, por ejemplo, que las audiencias demuestran que la mayoría de catalanes optan por canales en español y nosotros en la carta denunciábamos, precisamente, que pese a ese hecho, las subvenciones a los medios en catalán son muy generosas y pagadas entre todos.

Cuando Suárez entra en el tema de la inmersión cae, como es de imaginar, en repetir los tópicos del argumentario nacionalista, como que lo que importa no es el número de horas de clase sino los resultados. Más allá que la lógica nos dice que a mayor número de horas de clase, mayor posibilidad de aprender más no hay ninguna evidencia --yo hablaría casi de milagro-- que demuestre que el nivel de los alumnos catalanes es superior al del resto de España. A mi entender, resulta sorprendente que un delegado del Gobierno se tome la molestia de contestar una simple carta al director y que, sin embargo, en Cataluña no se realicen mesas de debate sobre el tema en la que todas las partes estén representadas.

Finalmente, el delegado afirma que el catalán es una lengua minoritaria en el territorio. Esto es cierto en un sentido numérico pero no por lo que respecta a su consideración de lengua cooficial en una comunidad como Cataluña con plena autonomía, un Parlamento propio y su estatus de única lengua vehicular en el sistema educativo no universitario. Suárez se pregunta si el inglés fuera la lengua de un tercio de la población, si su gobierno no tomaría medidas para promoverla. En Reino Unido existen también las lengua minoritarias, como el Escocés, que está reconocida en la Carta Europea de Lenguas Minoritarias o Regionales y el Gobierno británico toma las medidas pertinentes para promocionarla pero esto no pasa, como aquí en Cataluña, por que sea la lengua utilizada mayoritariamente en la administración y, ni mucho menos, la única vehicular en las escuelas porque en ningún lugar del mundo con situaciones de bilingüismo se da nada así.

Por algo será…
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