Repsol: un caro y mal sueño a punto de terminar

24 de febrero de 2014 (19:26 CET)

El consejo de administración de Repsol, a celebrar el 26 de febrero, podría estudiar el estado de las negociaciones que mantiene la multinacional española con el gobierno argentino para acordar una compensación por el 51% expropiado de YPF --va hacer de ello dos años en marzo--.

Por lo que señalan las fuentes españolas, el optimismo preside la delegación de la petrolera tras las últimas reuniones, llegándose a hablar de una compensación cercana a los 5.000 millones de dólares (3.500 millones de euros) en bonos argentinos en un momento en que el potencial emisor de Argentina es muy limitado, lo que supondría la retirada de todos los litigios judiciales que Repsol tiene presentados en diferentes instancias.

Aunque los analistas españoles califican de positivo ese posible avance en la negociación, se mantiene la duda sobre el descuento que Repsol tendría que afrontar, en caso de querer hacer líquido el instrumento a corto plazo, una pérdida de hasta un 70% sobre el valor nominal. En caso de aumentar el plazo para liquidar la compensación, el descuento podría situarse en el 40%.

Desde el principio de acuerdo alcanzado en noviembre del pasado año, la cotización de Repsol ha caído un 11%. Argentina se ha enfrentado a un serio problema en su política monetaria, las relaciones del presidente de Repsol, Brufau, con uno de sus socios de referencia, la mexicana Pemex, no atraviesan los momentos más felices de su historia y continúan las pérfidas versiones sobre las desavenencias entre el presidente de la petrolera y el presidente de La Caixa, su accionista mayoritario.

El acuerdo, en estas circunstancias, supondrá un valioso regalo para Argentina, tan necesitada de cerrar el acuerdo con Repsol para atraer capitales extranjeros y poder empezar a encontrar soluciones para su maltrecho sector petrolero, Vaca Muerta incluida.

Para Repsol supone, por su parte, la posibilidad de empezar a poner orden en todos los frentes que tiene abiertos como es el caso Pemex, cuya intención de desinvertir en Repsol para liderar el proyecto de Vaca Muerta es algo repetidas veces anunciado.

Algunos analistas no descartan cambios en el consejo de la compañía, aunque éstos no deberían modificar la hoja de ruta estratégica de la petrolera, muy focalizada en impulsar el desarrollo de Upstream (exploración y producción), optimizar el capital empleado y llevar a cabo desinversión selectiva de activos.

Así la cosas, el cierre del acuerdo se venderá como un éxito. Aunque, en su momento, Repsol exigiera 10.500 millones de dólares (unos 7.000 millones de euros) como compensación frente a la oferta argentina que será, al parecer, la que definitivamente triunfe. Eso terminará avalando las tesis de las casas de análisis que recomendaron a sus clientes que vendieran sus acciones de la petrolera porque el acuerdo es “político”. No tiene en cuenta los intereses de los minoritarios y el valor de los bonos argentinos que servirán como compensación por la nacionalización de YPF con un descuento de, al menos, un 50%.

En estas circunstancias, Repsol se tendrá que apuntar unas pérdidas considerables porque tenía ese 51% de YPF contabilizado por 5.436 millones de euros. Aunque bien es cierto que a los inversores les importan más los flujos de caja y el valor real de los activos que la contabilidad.
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