Quinto Tulio Cicerón saluda a sus hermanos, Iglesias y Rivera

21 de octubre de 2015 (21:04 CET)

La televisión es un vehículo de impresiones más que de análisis, de ahí que el debate entre Pablo Iglesias y Albert Rivera que pudimos ver en la sexta se haya sellado con la impresión de que Rivera ganó a Iglesias. El que ganó fue Jordi Évole, al liderar la batalla del share de audiencia. En definitiva, lo que deja el debate en la opinión pública es que alguien ganó.

Pero la cuestión que debe plantearse tras dicho debate es comprobar hasta qué punto los políticos se van a ver arrastrados a aceptar participar en un sinfín de debates con el único propósito de mostrase más allá de su propuesta electoral, para conseguir hacerse con el voto de la audiencia / elector.

Quinto Tulio Cicerón en su breviario de campaña electoral dedicado a su hermano, Marco Tulio Cicerón (el célebre orador y jurista romano), explicó con toda suerte de detalles cómo ganar una campaña electoral. Hace veinte siglos, Quinto aconsejó que "una candidatura a un cargo público debe centrarse en el logro de dos objetivos: obtener la adhesión de los amigos y el favor popular". En este sentido, Rivera fue capaz, gracias al concurso de Jordi Évole, de mostrar que tiene el apoyo de los amigos, en la imagen del presidente del BBVA entre otros, y el favor popular gracias a los buenos resultados en las elecciones catalanas.

Por su parte, Iglesias dedicó su tiempo a mostrase esquivo con los amigos y a admitir que cada vez tiene menos apoyo popular. Quinto nos dice que "hay tres cosas en concreto que conducen a los hombres a mostrar su buena disposición y a dar su apoyo a las elecciones: los beneficios, las expectativas y la simpatía sincera. Es preciso estudiar atentamente de qué manera puede uno servirse de estos recursos".

Con Rivera, los beneficios para sus electores quedaron claros con su nítida defensa de la regeneración política. Las expectativas las están dando las encuestas favorables a su formación y la simpatía parece crecer en la misma proporción que crecen sus expectativas. Iglesias parece moverse en el sentido inverso, sus expectativas no paran de decrecer al irse diluyendo los radicales beneficios que auguraba su posicionamiento favorable al movimiento del 15M

Y como advierte el director de campaña de Marco Tulio Cicerón "considero muy necesario y muy conveniente que vayas siempre rodeado de una gran multitud", ésta es la audiencia, que congregó más de 5 millones. Esa gran multitud que votará en las próximas elecciones. Como pueden observar nada ha cambiado veinte siglos después.
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